Llega La noche del demonio 3 producida por James Wan

Las películas de terror siguen dando maestros

No es disparatado afirmar, como muchos críticos, que desde la década de 1990 el cine de terror ha entrado en una de sus peores épocas: las películas terminan pareciendo más una parodia que una película del género.

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Terror: Sue es una joven que es acosada por lo sobrenatural.

Hay excepciones y cada fanático podrá hacer su propia lista. El Proyecto Blair Witch (1999), REC (2007), Déjame entrar (2008) y El conjuro (2013), por ejemplo, mantienen viva la esperanza de un género ya centenario.

Uno de los directores que le ha hecho mejor al cine de terror es James Wan, productor de La noche del demonio 3 que se estrena en Uruguay.

El australiano de ascendencia malaya y china debutó con El juego del miedo y desde entonces no ha parado de demostrar su talento para manejar la tensión y lograr asustar al espectador. En sus comienzos se inclinó por un cine más gore (el que muestra chorros de sangre y cuerpos desmembrados): El juego del miedo trata de un psicópata que toma a un grupo de personas como prisioneros y los fuerza a cometer actos de violencia.

Pero después de dirigir las dos secuelas de esa ópera prima, Wan fue refinándose cada vez más. Dead Silence (2007) ya mostró otra faceta del director y comenzaron a aparecer sus pequeños fetiches: casas embrujadas, lo sobrenatural y muñecos o marionetas diabólicos.


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En esta primera película post Juego del miedo, Wan experimenta con lo demoníaco y con el espiritismo, algo que se mantiene en el resto de su carrera (salvo, claro está, en Rápido y Furioso 7, su única película que no es de horror hasta que dirija Acuaman). Dead Silence tiene elementos de la vieja escuela que se habían perdido en el terror reciente, muy al estilo de la serie Dimensión desconocida o, más recientemente, ¿Le temes a la oscuridad?. Pero aún no había alcanzado su etapa de maduración, aunque sí podía divisarse su talento para manejar la tensión y para encontrar historias interesantes.

En el 2010 el australiano entró en su mejor momento, después de dirigir Death Sentence que pasó sin pena ni gloria. La nueva etapa de Wan comenzó con La noche del demonio, en la que abandonó por completo las imágenes grotescas y comenzó a trabajar más con los silencios, con la amenaza presente pero no visible. En su nueva faceta se notan influencias de Tiburón (1975) —en donde casi no se ve al animal que aterroriza a todos—, del cine de terror clásico y de Los Otros (2001).

En La noche del demonio Renai y Josh Lambert se mudan a un nuevo hogar con sus tres hijos pequeños, donde el más grande, Dalton, sufre un accidente y entra en coma. Más adelante Elise, una especialista en parásitos sobrenaturales, descubre que el hijo de la pareja no está en coma sino poseído por algo demoníaco.

La secuela sigue la historia de la familia Lambert aunque esta vez quien es acechado por un elemento sobrenatural es el padre, Josh. La noche del demonio: Capítulo 2 mantiene eso que hizo tan relevante a la primera entrega y le da un giro original, lo que es mucho decir en una secuela.

Todo el trabajo de James Wan llegó a su punto más alto con El Conjuro. La película cuenta la historia de los Warren, una pareja especializada en los eventos paranormales. Hasta el momento todo había salido bien para ellos, pero al mudarse a su nuevo hogar empiezan a suceder eventos paranormales (las mudanzas son un fetiche para Wan).

Este filme es escalofriante y toma elementos de grandes antecdentes como El exorcista (1973). Wan confirma que es uno de los nuevos maestros del género y que sabe cómo congelar la sangre de la platea.

En La noche del demonio: Capítulo 3, Wan le cede la dirección a otro australiano: Leigh Whannell, que acompaña a Wan desde el principio ya que actuó en cuatro de las películas de su colega y guionó seis.

En esta tercera entrega no se continúa la historia de las dos películas anteriores, pero se conserva la idea de ese parásito demoníaco. En este caso la víctima es una adolescente que sufrió un accidente luego de mudarse (¡otra mudanza!) a su nuevo apartamento. Se mantiene el personaje de Elise Rainier, la mujer que ayudó a la familia Lambert.

Ahora Whannel debe probarse como un digno sucesor de su maestro Wan. El legado del director tiene el peso de tres películas clásicas como El juego del miedo, La noche del demonio y El conjuro y Whannel debe estar a la altura. El tráiler se ve muy auspicioso.

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