CINE

Película uruguaya en San Sebastián

Las olas, la nueva de Adrián Biniez, estará en el festival.

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El cine de Adrián Biniez tiende a la comedia. Foto: Difusión

Adrián Biniez nació en Argentina pero hace cine en Uruguay. Gigante, su ópera prima estrenada en 2009, sigue siendo una de las obras más premiadas de la filmografía nacional. En 2015 estrenó El 5 de Talleres, una comedia que mezcla deporte y romance, y que rodó con un elenco y un equipo técnico rioplatense, en el barrio en el que creció: Remedios de Escalada.

Un año después, se encuentra en pleno montaje de Las olas, film seleccionado para concursar en la sección Cine en Construcción del Festival de Cine de San Sebastián. La convocatoria incluye a otras cinco películas, entre las cuales se premiará a la mejor para financiar su postproducción. Esto haría posible su finalización. Y es, además, una excelente vidriera de lanzamiento mundial.

Biniez, que viajará por primera vez a un evento de este tipo, respondió las preguntas que siguen con mucho cuidado, puesto que es "un camino que recién empieza", y advierte: "estamos preparando el primer corte, vamos a viajar con una película que incluso puede llegar a cambiar".

—¿Cuál es la historia?

—El protagonista es Alfonso (Alfonso Tort), un tipo que sale de trabajar un día de verano de mucho calor, está volviéndose en bicicleta a su casa y decide parar en La Rambla para darse un chapuzón. Se tira al agua, se sumerge y cuando emerge aparece en la playa de Jaureguiberry en 1985. Cada vez que se zambulle aparece en un momento distinto de su pasado: luego está con unos amigos en los años 90 en La Paloma, y después en el 2002 en un campamento en Santa Teresa.

—Todas las escenas suceden en playas o en balnearios, ¿qué particularidad tiene la costa como locación?

—Es complicado para filmar. O sea, está buenísimo, es divino, pero arrastrar el equipo por la arena, complica. Para el sonido molesta el ruido, para los actores el sol puede ser un enemigo, y para fotografiar tenés que luchar con la luz que se mueve permanentemente.

—Este proceso fue más corto que el de sus películas anteriores, ¿fue su intención?

—Sí. La película la filmé entre marzo y abril, y el guión lo había terminado en octubre de 2015. Realmente quería acortar los tiempos, y esta película desde el principio surgió para ser filmada entre pocos amigos, con un equipo reducido y en exteriores, con luz día; todo bastante austero.

—¿Escribió el personaje pensando en Alfonso Tort?

—Sí, desde el vamos sabía que Alfonso era el protagonista y la escribí para él. Solo me había pasado una vez esto, con Néstor Guzzini como el DT en El 5 de Talleres. Siempre que escribo tengo a alguien en mente, aunque no sea un actor y sea un amigo que nunca llamaría para actuar. Si vos visualmente ya lo imaginás, es mucho más rápido el proceso y cuando estás filmando sentís que todo coincide mejor con lo que uno imaginó durante la escritura.

—¿Es una película más personal que las otras?

—No, porque me fui muy pocas veces de vacaciones. Siempre hay cosas mías camufladas en los personajes, a veces lo revelo y otras me lo guardo. Me gusta eso. Muchas veces uno está en todos los personajes y en el mundo que crea y no particularmente en el protagonista.

—Es una película que habla de volver al pasado, ¿tiene un tono melancólico?

—Sí. Pero hay humor y tintes fantásticos, porque pasan cosas raras. Y tiene una cuota de nostalgia. La resumiría como una comedia fantástica.

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