Va desde hoy el más reciente film de Roy Andersson

La película sueca que fue León de Oro en Venecia

Si algo hay que reconocerle a Una paloma sentada en una rama reflexionando sobre la existencia, película sueca dirigida por Roy Andersson que se estrena hoy, es que su título no es de los que se olvidan fácilmente.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Personajes extravagantes en una caricatura variante de la sociedad escandinava.

Tercera entrega de una trilogía que su autor ha dedicado a la sociedad sueca de hoy, cuyos capítulos anteriores (Canciones en el segundo piso, 2000; Du levande, 2007) no se han estrenado en Montevideo, el título del film alude al cuadro de Brueghel el Viejo Cazadores en la nieve, en el cual, en un paisaje invernal, algunos pájaros colgados en las ramas de los árboles parecen observar a las personas debajo de ellos.

La película en sí parece impregnada también, según casi toda referencia, del gusto por lo sorprendente o lo fantástico que caracterizara a una zona de la obra de Brueghel, no en vano discípulo del Bosco, y también de la vocación moralizante y la visión irónica, a veces apocalíptica, de la necedad del mundo y los hombres que recorre la obra de ese pintor.

En el film de Andersson, dos vendedores de cosas absurdas tratan de colocar su mercadería de dientes de vampiro o máscaras de goma, mientras el rey Carlos XII de Suecia (1682-1718) reaparece en tiempos actuales para continuar con la serie de derrotas militares que caracterizaron la última etapa de su breve existencia. A los protagonistas se los ha descrito como unos Don Quijote y Sancho Panza de la postmodernidad, que conducen al espectador por un laberíntico recorrido a través del destino humano.

Definida como "un relato con toques surrealistas que pasa de la fantasía a la pesadilla con una tranquilidad pasmosa, girando en torno a la falta de empatía de los seres humanos entre sí, transformándose en una inquietante crítica a los tiempos actuales", mezcla de absurdo, humor negro y horror, cuyo director sostiene que ha sido inspirada por la literatura de Dostoievski, la película fue galardonada con el León de Oro en el último Festival de Venecia, fue la selección sueca para el Festival de Sevilla 2014 y se anotó siete candidaturas a los escandinavos premios Guldbagge, consiguiendo el de mejor diseño de producción.

Nacido en Gotemburgo, Suecia, en 1943, Roy Andersson ha trabajado mucho en publicidad, donde llegó a realizar más de 400 anuncios. Tras varios cortos y documentales hizo en 1970 su primer largo, Historia de amor sueco, que llegó a estrenarse en Montevideo y que no estaba del todo mal. A ese film lo siguió el drama policial Giliap (1975), y luego volvió a los cortos y al documental antes de intentar nuevamente el largo con Canciones en el segundo piso. Los conocedores de su obra sostiene que fue en esa película donde logró consolidar su estilo personal, caracterizado por un trono de comedia absurda donde caricaturiza a la sociedad sueca. Muchos lo consideran el cineasta sueco más significativo después de Ingmar Bergman, aunque también detectan en él influencias del cine de Federico Fellini y sobre todo de Luis Buñuel.

La crítica internacional lo ha elogiado abundantemente. Peter Debruge, de la revista Variety, ha dicho que "el último capítulo de la trilogía cómica de Andersson sobre la existencia del ser humano introduce de nuevo tres docenas de brillantes viñetas absurdas". En la publicación The Hollywood Reporter, Deborah Young ha sostenido que "las extravagantes reflexiones de Roy Andersson sobre la vida moderna son extrañamente memorables y relevantes, a menudo deliciosas, aunque raramente para reírse a carcajadas". Según Jessica Kiang, del sitio Indiewire, la película "coloca a Roy Andersson en la misma casilla de Becket y T.S.Eliot, y capta más plenamente que cualquier otra la terrible y absurda existencia de un ser humano".

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