MI MUNDIAL

Una película emotiva y que atiende una pasión uruguaya

Se estrenó la película uruguaya basada en el libro de Daniel Baldi.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Mi Mundial. Foto: Difusión

El viernes 16, Carlos Morelli pasó una prueba importante: Mi mundial, la película que dirigió y acaba de estrenar, realizó una función para los compañeros de clase de una de las actrices.

"Estuvo bien", dice Morelli. "Era un público que tenía cierta complejidad porque eran los compañeros de Candelaria (Rienzi, una de las protagonistas). Y eso podría haber sido un elemento de distracción, pero como que se olvidaron de ese detalle y hasta aplaudieron". Eso es salvar la prueba con honores.

Mi mundial es una película uruguaya que Morelli también escribió a partir de una novela de Daniel Baldi, un exjugador de fútbol convertido en escritor best seller. La historia básica transcurre en un ficticio lugar del interior donde vive Tito (Facundo Campelo, juega en las formativas de Wanderers), que tiene 14 años y todo un potencial en sus gambetas. Su habilidad arrima como un buitre a un contratista brasileño de estereotipo (Roney Villela) que hace favores y promesas a unos padres (Néstor Guzzini y Verónica Perrotta) con urgencias económicas.

Convertido en un crack, Tito empieza a quedarse atrás en la escuela, a enfrentarlo con bravuconadas a un padre que no sabe si está haciendo las cosas bien, y olvidar algunas cosas de su pueblo, incluyendo a una noviecita buena (Rienzi). Todo eso lo lleva obligatoriamente a aprender una lección de una manera dura.

"La estrategia narrativa desde el punto de vista visual es la misma de Monstruo, lo que pasó es que incorporé otros elementos que requería el tipo de historia", dice Morelli sobre Mi mundial que, sí es muy distinta a Monstruo, su oscuro cortometraje con Roberto Jones y Roberto Suárez. "A mí me gustan las películas y no tengo ningún prejuicio, siempre y cuando las pueda hacer como yo quiero. Y si además la puede ver mucha gente, es una combinación ideal".

Una de las grandes complicaciones de las escasas películas sobre fútbol es la filmación de la épica de un partido, un evento que estamos acostumbrados a ver en un formato exclusivamente televisivo.

"Hay fundamentalmente cuatro secuencias de fútbol y para cada una diseñamos una estrategia visual", dice Morelli. "Luego la cotejamos con los recursos y diseñamos una forma de trabajo en la que sabíamos que teníamos que tener una precisión muy importante en lo que es la geometría del fútbol". En ese sentido, se cuidó la altura, los pases, la dirección, para que todo se viera como se ve en una cancha. "Las escenas se ven bien", dice Morelli.

El otro gran desafío, por lo menos visto desde otro estereotipo, es trabajar con chiquilines. Acá hay por lo menos tres (Campello, Rienzi y Enzo Risso, que hace de mejor amigo de Tito) quienes, además, están muy bien con el tono de la película.

"Los traté igual que a todo el mundo y ellos lo agradecieron muchísimo", dice el director. "Y me ayudó a ser mejor. Hay que tener mucha paciencia porque estamos en distintos universos, entender sus ritmos, y mucha intuición para saber cuándo es suficiente de tomas y ver la curva de aprendizaje de los chicos y que en algún momento había que cambiar de estrategia".

—Un punto de vista importante en la película es el del padre, como dejan claro los muchos planos en los que aparece.

—Cuando tuve que escribir el guión investigué, y todo lo que hay sobre el tema es un énfasis sobre el rol de los padres en este asunto. Me pareció interesante contar mi propia historia porque también soy padre, y los adultos son una pieza fundamental en el conflicto.

La película, en ese sentido, es el conflicto entre un padre y un hijo, lo que está en la novela pero no era central. "Era muy útil en términos de reflejo: ayudaba a contar la historia de Tito, contar la historia del padre". Mientras uno sube, el otro baja o está estancado. Como Nace una estrella pero en Jardines del Hipódromo.

Películas nacionales que se esperan.

Otras películas uruguayas están prontas para estrenarse. En julio llega Otra historia del mundo, la nueva de Guillermo Casanova (el de El viaje hacia el mar) basada en Alivio de Luto de Mario Delgado Aparain. Y el 14 de julio en el Helvético de Nueva Helvecia se estrena El molino quemado de Martín Chamorro, Micaela Domínguez y Cecilia Langwagen. Y podrían verse una serie El mundo de los videos de Matías Ganz y Rodrigo Lapado, y un documental, Roslik, de Julián Goyoaga.

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