Entrevista

Pedro Luque, el fotógrafo uruguayo con una creciente carrera en Hollywood

Es mimebro de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas y acaba de terminar "No respires 2"; sus trabajos se pueden ver en Netflix y en NSNow de Nuevo Siglo; y cuenta cómo es Selena Gómez 

Pedro Luque
Pedro Luque, un uruguayo en Hollywood

Pedro Luque integra la promoción surgida en Ataque de pánico, aquel corto uruguayo que le dio un pase a Hollywood junto a Fede Alvarez y Rodo Sayagués. Luque ha sido el fotógrafo de los proyectos de ellos allá incluyendo No respires y La chica de la telaraña. Además ha desarrollado una carrera propia que lo ha llevado a ser miembro de la Academia de Artes y Ciencias de Hollywood y poner su mirada en una media docena de películas, en general de Clase B, y de las que su fotografía es lo más destacado.

Eso queda claro en Antebellum (está para alquilar en NSNow de Nuevo Siglo), una de terror en tiempos de la esclavitud: empieza con un esclarecedor plano secuencia que es puro Luque, quien también dirigió la fotografía de una canción con Selena Gomez y J Balvin. En Netflix se puede ver lo que hizo en Extinción (una de ciencia ficción con Michael Peña) y en la serie Social distance.

En Montevideo está hace un par de semanas después de terminar el rodaje (en Serbia y en Detroit) de No respires 2, la película que dirige Sayagues y de la que se nota, Luque está muy orgulloso.

—Te hacía en Los Angeles pero estás acá en Montevideo. ¿Cuándo llegaste?

—Hace un par de semanas. Estuve en Serbia con No respires 2 y después de dos días de rodaje en Detroit, la terminamos y me vine para acá. Mi esposa (la diseñadora Jessie Young) se había quedado sola en Los Angeles con nuestras dos hijas y ante la perspectiva de pasar allá la pandemia y en aquella locura al borde de la guerra civil que se vive en Estados Unidos, se vino para Uruguay para estar todos más tranquilos. Acá es otro aire y allá esa realidad americana en algún momento se te mete para adentro y te asusta un poco. La vida en Los Angeles es divina pero aquella vida nuestra antes de la pandemia, ya no existe más.

—Además supongo que la pandemia ha bajado el trabajo.

—Laburo tengo pero no estoy agarrando casi nada. Tengo algunos proyectos interesantes de los que aún no puedo hablar porque no hay nada firmado. Y le dije que no a un par de películas (una en la estación espacial y otra una comedia romántica en Londres) que eran para hacer ahora. ¡Ah! Y a una serie de Amazon. Igual, mi circunstancia ha sido bastante particular: no paré de trabajar durante la pandemia. En enero estaba filmando Penny Dreadful: City of Angels y renuncié para irme a No respires 2, en la que trabajamos hasta el 15 de marzo. Estuve parado un mes y Netflix me llamó para diseñar la serie Social Distance, a la que le le dediqué dos meses de trabajo remoto. Renuncié para retomar No respires 2 que la terminamos el 20 de octubre. Ahora estoy acá y no tenemos muy claro cuándo vamos a volver a Los Angeles. Todo es muy incierto.

—Más allá de lo que has hecho con Fede Alvarez, en lo que has venido haciendo en Hollywood, siento que te está faltando una gran película. ¿Estás de acuerdo?

—Totalmente. La más grande que hice fue La chica de la telaraña. En eso estoy, buscando cuál puede ser una de esas.

—¿Cómo se da ese salto?

—Soy un convencido de que con trabajo las cosas salen. Mi agente me decía que esto es una maratón, no un sprint. Hay que seguir y darle, darle y darle. En algún momento va a salir. Pero también hay un tema: esas películas grandes implican una manera de trabajar que no sé si me gusta tanto. Aunque me interesa el desafío, claro.

—Fuiste a la Escuela de Cine del Uruguay. ¿Cuándo te interesó la fotografía?

—No tenía idea, al principio, qué era qué en el cine y en la escuela dirigí algunas cosas que no me quedaban tan buenas como en las que hacía la fotografía. Me iba mejor, así que fui por ahí. Ahora tengo una pulsión creativa de crear un mundo y estoy escribiendo varios proyectos y sé que algo va a terminar saliendo. Pero la carrera de fotografía es alucinante y estoy en un lugar que nunca había soñado. Disfruto mucho trabajando con directores y llevar a la pantalla lo que soñaron.

—Justo estábamos hablando de la Escuela de Cine y me acaban de mandar una foto de su demolición.

—Sí, es tremendo. Esa escuela tenía muchas cosas buenas, aunque subir el travelling hasta el piso de arriba sin ascensor era terrible. Pero tenía la sala abajo y ahí vi en 35 mm cosas como Apocalypse Now o Taxi Driver.

—¿Cómo es trabajar con gente de la estatura de Selena Gómez o Balvin?

—En particular los cuatro (Selena, J Balvin, Benny Blanco y Tainy) que participaron en “Can’t Get Enough” eran divinos pero son superestrellas. Nosotros hacíamos todo con dobles de cuerpo que hacen los movimientos por ellos, y en un momento aparecen, dan besos y abrazos, se les explica, lo hacen tres o cuatro veces y chau. Ellos saben que su imagen es fundamental y todo lo que está relacionado a la fotografía les interesa mucho.

—En los créditos figuras como miembro de la Sociedad de Cinematografía del Uruguay (SCU). ¿Es una declaración de principios?

—La SCU nació hace poco y me parece divertido de ponerlo así para hacer saber que acá también hay fotógrafos. Además aún no soy miembro de la American Cinematography Society aunque ojalá pase pronto porque sería un gran honor.

—¿Cómo fue el rodaje de No respires 2?

—A pesar de no tener experiencia en dirigir ningún largo, Rodo (Sayagués, guionista de la primera) tiene una mentalidad alucinante de gran líder. Era una película mucho más compleja que la primera, a nivel de las escenas y de las complicaciones reales a nivel de acción, de personajes y hay un poco más de drama. El guion es muy sólido y esta vez es, más expresiva, más loca.

—¿Extrañás ir al cine?

—Horrible. Es una experiencia que no es replicable en una casa No sólo por el tamaño de la pantalla y el sonido, sino por el compromiso de tener que ir a una sala y ver una película, apagar el teléfono y dejarte llevar. Lo extraño mucho.

—¿Y la industria cuando vuelve con cierta normalidad?

—Todo el mundo está queriendo filmar. El productor que me convocó para hacer una película en Londres, estaba subiéndose al avión, justo cuando estaban cerrando todo otra vez. Hay una energía imparable en ese sentido, además de que es un negocio para mucha gente que vive de eso. Netflix es hoy el estudio más grande de Hollywood y a pesar de que no podemos ir al cine, todos estamos viendo cosas. Y eso está bueno.

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