DUNKERQUE

Panorama del campo de batalla

Se estrena la nueva película de Christopher Nolan, sobre una operación de rescate épica.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Dunkerque. Foto: Difusión

Sorprende que la Segunda Guerra Mundial captara la imaginación cinematográfica de Christopher Nolan, si tomamos en cuenta todas las distopías, los mundos ficticios y los paisajes de ensueño que han surgido de su prolífica mente.

Ha invocado submundos habitados por amnésicos tatuados y superhéroes taciturnos; ha sumergido a la audiencia en sueños escherianos dentro de sueños que a su vez están dentro de otros sueños; ha desafiado el entendimiento de los agujeros espacio-temporales y la singularidad gravitacional. Jamás pareció estar interesado en el yugo de la realidad.

Pero con su nuevo film Dunkerque, Nolan se aventura en el mundo cruel de una guerra real que —aunque puede parecer un terreno bastante explorado—, nunca antes había sido abordado por él.

"Es la primera vez que trato un tema real, una verdad histórica, y eso fue abrumador", dijo Nolan durante una entrevista en sus oficinas de los estudios de Warner Bros. en Burbank, California. "No quiero sonar presuntuoso, pero quería hacer algo que me asustara un poco".

La película de Nolan aborda el impresionante rescate de 338.000 hombres de las tropas aliadas de las playas de Dunkerque (Dunkirk en inglés), Francia, en 1940.

Asediados por las fuerzas alemanas, los aliados quedaron atrapados mientras la fuerza aérea nazi atacaba la costa con ametralladoras y bombas, y la única opción para salir era atravesar el Canal de la Mancha. Las aguas poco profundas impedían que los buques de guerra pudieran acercarse a las playas, así que se hizo un llamado a los propietarios de botes civiles en el Reino Unido, para que ayudaran a transportar a los soldados a un lugar seguro.

Una flotilla de cientos de embarcaciones, barcazas, yates, transbordadores y botes de pesca se dirigieron al lugar, muchos conducidos por civiles que —bajo el bombardeo de la "Luftwaffe"— ayudaron a realizar el rescate.

"Si el Reino Unido se hubiera rendido, Europa habría caído en manos de los nazis", dijo Joshua Levine, historiador y escritor que trabajó con Nolan en el guión de esta película.

El llamado "espíritu de Dunkerque" se volvió parte de la conciencia colectiva británica y refiere a la unión de la gente en momentos de crisis.

Sin embargo, por fundamental que haya sido ese hecho para el desenlace de la guerra, ninguno de las decenas de films realizados en décadas recientes se había enfocado en él.

"Como director, uno busca brechas en la cultura, por lo menos en la cultura pop; busca cosas que no se hayan explorado antes", comentó Nolan. "Y Dunkerque, por la razón que fuera, jamás había sido abordado en el cine moderno".

A Nolan se le ocurrió la idea para la película hace unos 25 años, cuando él y su esposa, la productora Emma Thomas, se reunieron con un amigo en un pequeño yate de vela para viajar de Inglaterra a Dunkerque a través del Canal de la Mancha.

Esperaban una excursión apacible, dijo Nolan, pero el mar estaba increíblemente agitado y el viento era muy frío. Terminaron siendo 19 agotadoras horas. "Fue una experiencia muy intensa, y creo que en ese momento nació la idea".

Pero la dejó de lado. Tenía que construir su carrera primero. El estreno de su primer gran film, Memento (2001), estaba a casi una década de distancia. Para hacer bien Dunkerque y a gran escala, Nolan necesitaba mucho dinero de Hollywood.

"Para los británicos, es una especie de terreno sagrado", dijo. Afortunadamente, sus películas, especialmente la trilogía del Caballero de la Noche, recaudaron muchísimo dinero para Warner Bros., y el estudio acordó respaldar Dunkerque hace algunos años.

"Sentimos que ahora era el momento de capitalizar esa confianza y la relación que establecimos", dijo por teléfono Thomas, quien ha sido la productora de todos los largometrajes de Nolan. "Se sentía como la suma de todo lo que hemos aprendido en las películas anteriores".

Dunkerque es atípica en varios aspectos. Su duración es de solo una hora con 47 minutos, una hora menos que Interestelar, y es la película más corta de Nolan desde Following (1998), su ópera prima.

Nolan tampoco quiso hacer la típica película de guerra, y en su lugar la construyó como un film lleno de suspenso. Para no alejar a la audiencia también evitó casi cualquier rastro de sangre —"no era por ese lado que queríamos involucrar a la audiencia", comentó.

"Queríamos una intensidad que no se basara en el horror o la sangre. Es una intensidad basada en el ritmo, en la aceleración de la tensión y en superponer situaciones de suspenso", dijo. "Dunkerque, para mí, es una de las historias con más suspenso de todos los tiempos".

La película entrelaza las perspectivas de varios personajes. Entre otros, un oficial naval (Kenneth Branagh), el capitán de un barco civil (Mark Rylance), un oficial aturdido por la guerra (Cillian Murphy), pilotos de la Fuerza Aérea Británica (Tom Hardy y Jack Lowden) y la del personaje principal: un soldado británico muy joven interpretado por un novato: Fionn Whitehead.

En lo referente al elenco, de lo que más se ha hablado es de que Nolan eligió a la estrella del pop Harry Styles, exintegrante de la banda One Direction, para un papel secundario. Nolan dijo que no tenía mucha idea de la fama de Styles y que había elegido al cantante basado completamente en sus habilidades histriónicas. "Me causó una excelente impresión", dijo Nolan.

Por distinta que sea Dunkerque de los títulos anteriores de Nolan, lleva su sello distintivo de evitar la cronología y la linealidad. El film avanza, luego retrocede y recrea incidentes desde varias perspectivas. La estructura, dijo Nolan, refleja la manera en que las personas tienden a recordar y relatar los hechos. Para quien se sienta confundido, el director recomienda dejar de pensar tanto y en vez de eso simplemente absorber las emociones y el espectáculo de la película.

La incomodidad de dar muchas entrevistas.

Nolan, de 46 años, irradia la inteligencia y la concentración que muestran las meticulosas tramas de sus películas.

Creció en Chicago y Londres, pero su acento, porte y apariencia —cabello despeinado como de estudiante, pantalones, saco y camisa abotonada— son totalmente británicos.

El rotundo éxito de sus nueve largometrajes, que han recaudado miles de millones de dólares, también lo ha convertido en un experto en entrevistas.

Aunque no se mostró desinteresado en nuestra charla mantuvo un ligero aire de "bien, acabemos con esto".

Tampoco es sorprendente que sea un hombre muy serio que no exhibió ni una sola gota de la tendencia de los británicos a menospreciarse a sí mismos, ni tampoco el tic hollywoodense de intentar ganarse al otro mostrándose encantador.

Sin embargo, Nolan admitió que el periodo previo al lanzamiento de Dunkerque lo había convertido en un manojo de nervios.

"Es aterrador, lo peor. Lo odio, lo odio", agregó. "Haces el film para el público, quieres que se proyecte en tantas salas como sea posible, y también de la manera más extensa posible. Pero jamás se vuelve sencillo".

TRES PELÍCULAS DE NOLAN.

Memento - 2001.

No fue su debut, pero sí la película con la que llamó la atención. Una intricada historia filmada como si el tiempo estuviese retrocediendo, que desafiaba los lugares comunes de las películas de acción de Hollywood.

El caballero... - 2008.

La segunda entrega sobre Batman tuvo un villano que hizo época —El Guasón de Heath Ledger— y que enfrentó a, como decía el propio Guasón, alguien "imparable" con alguien "inamovible".

El origen - 2010.

O cómo se puede hacer una película muy exitosa aunque "nadie" entienda el final. El remate de esta película le resultó confuso a mucha gente, pero nadie puede negar la maestría de Nolan para crear realidades fantásticas.

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