Entrevista

El País habló con los creadores de "Raya y el último dragón", la nueva película de Disney

Llega a los cines locales y a Disney+, una animación que combina lo clásico con lo moderno; uno de sus directores y una de sus productoras cuentan algunos detalles

Raya y el último dragòn
Raya y el último dragón

Es la película animada número 62 de Disney y se le nota (para bien). Raya y el último dragón tiene todos los ingredientes que uno espera de esa factoría. Le suma algunos toques modernos y una heroína que está muy lejos de ser una pasiva princesa de Disney que aprende una lección aplicable a tiempos como estos: la confianza entre todos es el camino para unirnos y salir adelante.

Hoy se estrena en cines (en los complejos Grupocine del Punta Carretas Shopping, Las Piedras y Rivera) y en el servicio de streaming Disney+.

“Yo venía de hacer cine independiente y Disney estaba en un momento de cambio en su cabeza creativa con la entrada de (la directora de Walt Disney Animation) Jennifer Lee”, le dijo a El País en una rueda de prensa, Carlos López Estrada, uno de los codirectores de la película, explicando por qué Raya es diferente a otras que parecen similares. “Lo primero que quiso hacer es llevar gente joven al equipo de directores. Vieron mi película (Blindspotting), me llamaron y me contaron lo que buscaban. Era una oportunidad de integrarme al equipo y aportar algo nuevo”.

Así, dice López Estrada, quien es mexicano, Raya “se siente inesperada y fresca porque pudimos combinar dos sensibilidades: la de los codirectores que tienen el ADN clásico de Disney y personalidades más modernas en cuanto al estilo y la temática”. Su aporte, dice, era agregar su background y renovar el interés a esta clase de productos.

Lo que resultó de eso es una película linda, familiar y con todo el despliegue y el espíritu de la marca.

La historia es puro Disney e incluye una adolescente temeraria en una misión, un compañero gracioso, personajes secundarios con su propia gracia y una travesía de superación personal. Algunos miembros del equipo de Raya y el último dragón trabajaron, por ejemplo, en Moana, una película con la que acá se comparte varias ideas aunque desde una estética diferente.

Es la historia de Raya (que en la versión original tiene la voz de Kelly Marie Tran, o sea Rose Tico en la última saga de Star Wars), una mucha que vive en el mundo de Kumandra, divido en diferentes clanes después de que una entidad malvada, Druun, sacrificara a los dragones con los que habían vivido en armonía. Después de que un intento de paz termina en traición y tragedia, años más tarde, la adolescente Raya se lanza a una peligrosa travesía para unir a a todo Kumandra con la ayuda del último dragón, la simpática Sisu (que tiene la voz, en inglés, de Awkwafina), quien también funciona como alivio cómico y es un personaje encantador.

El paisaje de Kumandra está basado en el sudeste asiático que es la inspiración para el escenario, los personajes y la estética de la película. El equipo incluye talento de origen asiático entre los que están los guionistas Qui Nguyen y Adele Lim y los actores que dan las voces a la versión en inglés.

“Qui Nguyen es vietnamita-americano y tiene un background en artes marciales del sureste asiático”, contó López Estrada. “Trajo su know how y se aseguró que todas las expresiones físicas fueran reales, así como todas las artes marciales que se ven en la película”. Las escenas de acción están muy bien y son una parte importante de lo atractiva que es la película.

Pero la historia va más allá, y Raya se integra a la línea de reciente de guerreras, más que princesas, de la compañía.

“Raya es un personaje muy inspirador”, dijo en la rueda de prensa en la que participó El País, Osnat Shurer, la productora de la película. “Cuando la conocemos de grande ha pasado por cosas muy fuertes que podrían haberla amargado pero no, hay algo muy cálido y generoso en ella. Pero el problema es que perdió la confianza en los demás y necesita recuperarla. Es una gran guerrera, una gran artista marcial pero su mayor fortaleza es poder dar otra vez el paso de confiar en los otros, aunque no sea fácil, para poder unir de nuevo a su mundo. Esa habilidad para ser fuerte y a la vez explorar la fortaleza de la vulnerabilidad, es algo muy interesante en una guerrera como ella”.

La película fue mayormente producida durante la pandemia, lo que llevó a que unas 400 personas tuvieran que trabajar a la distancia.

“Podés imaginarte que el plan para una productora no era ese. Decía que no se puede hacer una película así”, aporta Shurer, quien llegó a Disney en 2012 como vicepresidenta de desarollo y estuvo nominada al Oscar a mejor animación en 2017, por Moana. “Pero eso nos dio mucha más fuerza y, precisamente, confianza”.

Confianza es la palabra clave de esta película que tiene todo de Disney y a la vez se ve tan novedosa.

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