CINE

Un padre y su hija como reflejo de la vida rural

Una charla con el elenco de la película "La mujer del padre".

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El productor Fernández, la directora Olivera y las actrices Galant y Perrota. Foto: A. Colmegna

Esta noche a las 21:00 en Sala Zitarrosa se presenta la película La mujer del padre, un coproducción uruguayo-brasileña, en el marco del Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay. El miércoles se proyectará en Life 21 a las 19:45 y el 25 de mayo tendrá su estreno en salas comerciales. El productor Diego Fernández cuenta que además de Montevideo, se estrenará en varias salas de la frontera con Brasil.

Dirigida por la brasileña Cristiane Oliveria (es su primer largometraje), quien también se encargó del guión (premiado en Berlín en 2011), la película cuenta la relación entre un padre ciego y su hija adolescente en el medio rural.

Si bien se sitúa en la frontera entre Brasil y Uruguay, podría ser la historia de cualquier familia del medio rural, donde la figura del hombre es central para la vida diaria. "Esa cultura muy centrada en la figura del hombre, nos influencia a las mujeres poniendo una dificultad de pensar el futuro o planear con independencia. Esa es la historia que me gustaba contar, sobre una relación entre padre e hija con este contexto", dice Oliveira.

"Me pareció que la frontera sería el mejor espacio para eso. Porque es un espacio donde la cultura de la ganadería está por todos lados, no es folclore", dice Oliveira.

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Ya en su primer corto Messalina (2004), Oliveira contaba la historia de una chica ciega, y "en esa búsqueda para la historia conocí la angustia de las personas que se olvidan de su imagen y su historia, ya que no tienen forma de recuperar la memoria a partir de fotografías o videos", dice. A esa angustia por perder parte de su historia se le sumó "mi interés por trabajar la relación padre e hija", cuenta la directora, y "así surgió La mujer del padre".

La película ganó varios galardones, tres premios en el Rio de Janeiro Film Festival, ganó la directora, Verónica Perrotta (actriz secundaria) y mejor fotografía (Heloísa Passos). También integró la selección Generación del último Festival de Cine de Berlín.

Galant bromea que a Perrotta no la van a dejar entrar más a Brasil, ya que el pasado agosto ganó un premio en Gramado y meses después en Río de Janeiro por La mujer del padre, "tiene prohibida la entrada a los premios en Brasil", dice entre risas.

Además de la problemática de las personas ciegas, la película aborda el tema de esa hija que siente la imposibildad de tener una vida normal, salir o experimentar tranquilamente, porque es la que, sin quererlo, se convierte, tras la perdida de su abuela, en jefa de la casa.

"Me gustó mucho esa parte de la historia, de cómo ellos dos querían otras vidas, y como tienen que pasar esa frustración para construir una relación. El quiere que ella siga asistiéndolo, mientras ella quiere que él conquiste su confianza", dice Maria Galant, quien consiguió el papel de Nalu a los 16 años.

"La primera vez que trabajé con Marat Descartes (quien interpreta a su padre ciego, Ruben, y se lo puede ver en la telenovela Totalmente Diva), leyendo el texto, no sabía si podía hacerlo, porque tiene una gran carga histórica que yo no tenía", dice la actriz.

Esa vida que en La mujer del padre se muestra gris, con casas semi destruidas, reflejando el carácter y el estado de esa familia —como dejada a la buena de Dios— cambia cuando aparece Rosario (Perrotta), una maestra que no solo ilumina la película y le comienza a dar el color, también será el salvataje a esa joven atrapada en la rutina.

"Me parece que refleja bastante lo que pasa con las profesoras. Porque es eso: son mujeres que están a disposición de los chiquilines, quienes no pueden ir todos los días a clases. Y las maestras se quedan con ellos para ayudarlos con otras materias, son muy afectuosas. Y eso es lo que trabajamos con Cristiane, que mi personaje trajera algo de aire", dice Perrotta.

"Se trata de una niña que se queda sola y se habla del padre, como que nadie se le acerca. Son personas que quedan allá, solos. Entonces eso me pareció que estaba bueno que hiciera el personaje", continúa la uruguaya.

Oliveira dice que la otra mano uruguaya que tiene la pelicula (además del breve rol de Jorge Esmoris) es Gonzalo Delgado, quien "trabajó en el concepto de arte, vestuario y escenografía" de la película.

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