ÉXITO DE TAQUILLA

"La odisea de los giles", la película más vista en Uruguay, según los propios artistas

Luis Brandoni, Marco Antonio Caponi y el director Sebastián Borensztein analizaron este éxito del cine porteño

Luis Brandoni
Luis Brandoni, en La odisea de los giles. Foto: Difusión

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“Yo tengo una forma de clasificar las películas igual que cuando era pibe: las de cowboys, las de amor, y las de aventuras. Y La odisea de los giles es de aventuras. Solo que con mucho condimento. Porque esta aventura que narra la película tiene un contexto social muy trascendente, como fue la crisis de 2001. La película trata de unos hombres deshonestos (por decirlo de una manera elegante), y la reacción de un grupo de supuestos ingenuos, que se solidarizan ante la adversidad”, dice Luis Brandoni, uno de los protagonistas de esta película argentina que está acaparando la cartelera de cine local, con más de 13 mil espectadores en su haber en Uruguay, y más de un millón en Argentina.

Ricardo Darín
La odisea de los giles, un éxito de taquilla. Foto: Difusión

La película, dirigida por Sebastián Borensztein, tiene un elenco numeroso de caras conocidas: Ricardo Darín, Chino Darín, Carlos Belloso, Verónica Llinás, Rita Cortese y Daniel Aráoz, entre otros. Y en el lanzamiento oficial de la película en Buenos Aires, El País habló con Brandoni, Borensztein y Marco Antonio Caponi, quienes aportaron sus puntos de vista sobre este éxito de las dos orillas.

Ricardo Darín
La odisea de los giles, una buena película de aventuras. Foto: Difusión

Además de su buen ritmo narrativo, la trama ofrece una rica pintura de personajes y de lugares, recreando un ambiente pueblerino lleno de guiños desde la dirección de arte. En ese ambiente se mueve una serie de personajes, trazados con mucho color. “Acción que se desencadena a partir del acuerdo entre un gerente de un banco y un inescrupuloso. Y este grupo de supuestos ingenuos emprende una aventura atractiva desde el punto de vista cinematográfico, mostrando distintos tipos sociales, y las diferencias de un conjunto muy ecléctico, agrega Brandoni.

El reconocido actor asegura que el 2001 es un año que difícilmente algún argentino no tenga presente, y cuenta su experiencia concreta: “En mi caso lo tomé con cierta resignación, más allá de la indignación que me provocó. Tuve que optar por un plazo de recuperación tan largo como riesgoso: tardé 12 años en recuperarlo. Era todo lo que tenía: pero no me iba la vida en eso. Claro que todo el drama social me impactó mucho, pero no me quedé fijado en eso. Y creo que en la película, la crisis de 2001 es un disparador, memora eso, pero en el fondo creo que trata más en general sobre la deshonestidad, y cómo la gente se asocia para enfrentarla. Creo que eso es lo más edificante de la película”, reflexiona el actor.

La odisea de los giles
La odisea de los giles, con un gran elenco. Foto: Difusión

Sebastián Borensztein, por su parte, reconoce que la película removió mucho a sus protagonistas en relación con la crisis de 2001, pero a su vez marca otro punto de vista: “En aquellos años, yo tuve la sensación de que se terminaba la Argentina. La gente remataba sus cosas. Luego uno entiende que los países no cierran, que todo se puede poner de pie de vuelta. Igual, a mí en el rodaje no me vinieron esos recuerdos. Porque yo como director tengo que estar preocupado en aspectos más concretos. No tengo espacio emocional: todo está centrado en que la toma salga bien. El actor tiene más libertad para dejarse llevar emocionalmente”, sostiene el director.

La odisea de los giles
La Odisea de los giles, una argentina sobre la crisis de 2001

“Por supuesto que me contagio cuando los actores se emocionan ante la cámara, pero no puedo llegar a que la emoción me atrape. El director en el rodaje está de acá para allá, contestando preguntas a todos. Uno trabaja de una manera muy racional, para producir un efecto emocional. Porque el vínculo entre el espectador y una película, o es emocional, o no existe”, sintetiza Borensztein.

“La palabra gil tiene muchas acepciones, y una de ellas es ingenuo. Antonio Porchia, quien escribió un solo libro en su vida, un libro de frases, dice ‘un poco de ingenuidad nunca se aparta de mí, y ella es la que me protege. Y estos giles del título, que por supuesto es irónico, porque al final no eran tan giles. Los tomaron por giles. Gil es una palabra muy fuerte, y que esté en el título de una película me parece un hallazgo. Porque le da identidad, nacionalidad, ironía, y también humor”, señala Brandoni, remarcando también cómo muchos de los personajes en juego tienen sus debilidades.

La odisea de los giles
La odisea de los giles, sobre libro de Sacheri. Foto: Difusióon

“Giles también significa incautos”, afirma Marco Antonio Caponi. Y agrega: “Y ser incautos los termina llevando a la locura más grande que hicieron en la vida. Por eso creo que esta película es un viaje que nos transporta a 2001, para poder pegar un grito ahogado. Como que alguien hizo un poco de justicia por todos. Además, ese grupo que se une para un fin en común, honesto, que es recuperar. Más que hacer justicia, ellos lo que hacen es no permitir que la injusticia nos vulnere. Cada integrante del grupo aporta un elemento para ese objetivo común”.

“Los integrantes de ese grupo empezaron con un acto de fe: poniendo la plata para una cooperativa. Y ningún espectador piensa ‘mirá qué boludos’. Al revés, piensa que está bueno. Y después pasa todo lo otro, y se produce la otra etapa de la película, que es ver cómo se la arreglan para recuperar lo que les pertenece. A veces vale luchar por cosas pequeñas, porque en realidad no lo son. Porque alguien lucha por algo, y si lo hace, más allá del resultado, se va a sentir más valioso, más fuerte. Ya nomás por el hecho de haberse atrevido. Atreverse hace bien”, puntualiza Brandoni, asegurando que de todos los chistes que hace en la película, ninguna fue fuera de guion.

La odisea de los giles
La odisea de los giles, la crisis de 2001 en clave de aventura. Foto: Difusión

El grupo de cooperativistas que se junta para hacer frente a los estafadores y hacer justicia, está compuesto de personas de las más diversas facciones políticas, desde un peronista a un anarquista, hecho que llevó a preguntarle a Brandoni si una película podía contribuir a cerrar la grieta social que vive argentina. “Me parece que es mucho pedirle. Pero yo acuñé una frase: el arte es la posibilidad de hacernos sentir, aunque sea por un rato, mejores personas. Una película no va a suturar la grieta, pero que le va a hacer bien a la gente, seguro. Puede dar una mano”.

TESTIMONIO

Un rodaje que disparó duros recuerdos

Ambientada en la crisis económica argentina de 2001, La odisea de los giles resultó removedora para muchos de sus intérpretes. “En 2001 yo tenía 18 años, y no puedo olvidar la frustración que la crisis económica le produjo, sobre todo, a mi papá. Mi viejo no tenía plata en el banco: él es un viajante, que labura todo el día en la calle, hasta hoy. Pero fue la primera vez que empecé a sentir que estaba sucediendo algo grave y yo no entendía bien qué era. Creo que a partir de esa crisis me empecé a comprometer más con cuestiones sociales”, cuenta Marco Antonio Caponi, quien entre sus muchos trabajos para cine y televisión, protagonizó Sandro de América, en 2018.

Mi viejo que quebró, casi perdemos la casa. Pasaron un montón de cosas duras en aquella época. Y La odisea de los giles, de alguna manera, reivindica a todos aquellos que fueron estafados. Gente que tenía toda su esperanza depositada en los mangos guardados en el banco. Y esa pérdida, a su vez, generó un montón de conflictos. Pero también todo un movimiento de juntarse para recuperar lo perdido. Y creo que el camino de la película se hizo fácil, con un guion tan bien escrito, y con cada personaje, tan bien relacionados unos a otros”.

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