Lista

Las nueve películas de Tarantino ordenadas de la peor a la mejor

El estreno de "Había una vez en Hollywood" habilita una lista caprichosa con toda su filmografía

Había una vez en Hollywood
Pitt, Di Caprio, Pacino, un encuentro cumbre en la nueva de Tarantino, "Había una vez en Hollywood"

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Todo indica que Quentin Tarantino ha hecho las películas que ha querido. Y eso siempre es un riesgo. Aunque es, sin duda, uno de los grandes directores estadounidenses del último cuarto de siglo (junto con Paul Thomas Anderson y, quizás Wes Anderson y James Gray), cierta autocomplaciencia permite enumerar logros y algunos tropiezos. Cualquier lista es injusta pero, en el caso de una lista con películas de Tarantino lo es aun más: todas están buenas, todas impactaron en su momento y todas están llenas de buenos recuerdos y escenas. Pero, bueno, ahora que sabemos que solo le queda una película por hacer (se va a retirar a la décima o cuando cumpla 60 años), es una excusa válida para repasar su carrera.

NUEVE

Django sin cadenas (2012)

La referencia es un subgénero del blaxploitation, la de los mandingos esclavos liberados que quieren hacer justicia con mano propia. Que haya salido al mismo tiempo que 12 años de esclavitud (cuya seriedad le ganó Oscar pero nadie la va a volver ver), deja bien claro cómo es la aproximación de Tarantino a los grandes temas y a la historia. Jamie Foxx es el renegado del título que quiere reunirse con su familia y para eso visita los algodonares más racistas del mundo. Christophe Waltz (que ganó el Oscar) es el dentista y cazador de recompensas más temerario del oeste. Tiene grandes escenas (el encuentro con Leonardo DiCaprio, por ejemplo) pero el conjunto es un tanto desparejo.

OCHO

Los ocho más odiados (2015)

Es quizás una de sus películas más caprichosas: una obra de teatro en interiores filmada en 70 mm. Es como una novelita de Agatha Christie (“Los 10 indiecitos”, por ejemplo) adaptada por Sergio Corbucci (“el segundo director más importante de spaghetti Westerns”, como dice en Había una vez en Hollywood). La presencia de Samuel L. Jackson, Bruce Dern, Tim Roth y Jennifer Jason Leigh con el ojo más morado del mundo, le dan porte y la puesta en escena tiene sus momentos inspirados. Para todo lo cinéfilo que es, Tarantino ha hecho dos películas teatrales: ésta y Perros de la Calle.

SIETE

Bastardos sin gloria (2009)

Violentísima, la película bélica de Tarantino juega con el género y con la historia universal imaginando un comando de soldados judío-estadounidenses en la misión de matar a cuanto nazi se le cruce. Los lidera un Brad Pitt de quijada prominente y en su camino se cruzarán con enemigos temibles (el alemán que hace Christophe Waltz), y todo desemboca en un magnicidio improbable y una gran escena final en un cine. El largo parlamento inicial de Waltz es un ejemplo de suspenso con mínimos recursos e incluso, en toda su sordidez tiene pasos de comedia (Pitt haciendo de italiano, por ejemplo).

seis

Kill Bill (2003/2004)

Vamos a considerar los dos volúmenes, que es lo que quiere Tarantino, aunque sea su principal reparo. Son cuatro horas de la persecución de “La novia” (o sea Uma Thurman en un ajustado overol amarillo y negro), quien quiere vengarse del Bill, quien hizo todo para matarla el propio día de su boda. Es mejor (y era suficiente) la primera parte que tiene una pelea entre Thurman y Lucy Liu al ritmo de “Don’t Let Me Be Misunderstood” de Santa Esmeralda, después de que la vengadora se llevara puesto a los 88 Locos y la primera pelea con Vivica A. Fox frente a los ojos de una niña.

cinco

Deathproof (2007)

Deathproof
Deathproof, fetichismo, chicas y autos

Si Había una vez en Hollywood es el mejor intento de Tarantino por compartirnos su nostalgia cinéfila, en Deathproof (del doble programa compartido con Robert Rodríguez que fue Grindhouse) nos comparte sus fantasías. Intencionalmente es una clase B con muchachas sexis que son capaces de lucir un top con el nombre italiano de una película de Sam Peckinpah y uñas pintadas y un tenebroso doble de riesgo (Kurt Russell). O sea, tiene todos los ingredientes de la receta del director. Tarantino (que también actúa) se divierte mientras construye un lenguaje las discontinuidades, saltos del montaje y malas actuaciones en un intento por hacer canónico, al cine que formó su cinefilia.

Cuatro

Perros de la calle (1992)

Ya a la altura de ésta, su primera película como director, Tarantino fundó las bases de su relevancia. Cultura pop, violencia (al ritmo de grandes éxitos olvidados de la década de 1970), plagios apenas encubiertos del cine de acción asiático y una construcción cronológica caprichosa pero eficiente, siguen haciendo de Perros de la calle, una de las grandes ópera prima de la historia del cine. E incoporó a Michael Madsen con una oreja ajena en la mano al son de “Stuck in the Middle With You”, a todas las pesadillas de una generación.

tres

Jackie Brown (1997)

La cuestión no debió ser fácil: cómo hacer una película después de Tiempos violentos, que ya se sabía que iba a ser su clásico, que lo recibió de cineasta y hasta le dio la Palma de Oro en Cannes. Quizás para sortear comparaciones, Tarantino apeló a una historia ajena (es una novela de Elmore Leonard), volvió a jugar con la linealidad cronólogica, le dio a Samuel L. Jackson, otro gran papel y lo acompañó con Robert De Niro. Para dejar clara la referencia, en el rol principal está Pam Grier, una de las diosas (¡fue Foxy Brown¡) del blaxploitation de la década de 1970, otro género que está en el corpus tarantiniano. Y está la cara triste y bondadosa de Robert Forster.

dos

Había una vez en Hollywood (2019)

Es su película más personal y en la que toma un poco de todos lados para construir un fresco sobre la Los Angeles de 1969, el fin de una era del cine, el fin de una era de Estados Unidos y sus daños colaterales. Leonardo Di Caprio es un actor que tuvo una serie exitosa y no ha conseguido pasar al cine y siempre está acompañado por su doble de riesgo (Brad Pitt). Alrededor de ellos todo está cambiando, y no necesariamente para bien. Los muchachos que rondan el vecindario (principalmente la mansión de Roman Polanski y su esposa embarazada, Sharon Tate) y que veneran a Charles Manson son una amenaza más. Tarantino junta todas las referencias posibles del cine y la televisión de aquellos años y tiene una mirada nostalgiosa sobre ese tiempo de clase B y grandes estudios que se estaba terminando. Es una gran película que, en todo lo lúdico que tiene, está llena de humanidad.

uno

Tiempos violentos (1994)

Y sí, es el mejor Tarantino. La sorpresa que generó es difícil de transmitir hoy que el director es uno de los grandes maestros del cine pero sepan que, 25 años después, mantiene intacto su impacto. Su endemoniada estructura, el salmo medio inventado que recita Samuel L. Jackson (Ezequiel, 25:17) , la anécdota de Christopher Walken sobre el resistente reloj del papá de Bruce Willis; Uma Thurman bailando una canción de Neil Diamond antes de una sobredosis; el Royal with Cheese del McDonald’s de Amsterdam; John Travolta; Travolta y Thuman bailando twist; toda la secuencia de los sadomasoquistas y una banda de sonido clásica, siguen sin fecha de vencimiento.

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