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Nuevas aventuras demoníacas del creador del mundo zombi

Hoy arranca la segunda temporada de Outcast, escrita y producida por Robert Kirkman.

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Krikman es un un prolífico y exitoso creador de historias de terror. Foto: Difusión

Salvando todas las distancias, Robert Kirkman es el nuevo George R.R. Martin. Tal como el creador de los libros que dieron lugar a la exitosa serie Juego de tronos (o Game of Thrones), Kirkman construyó un cómic sobre un mundo asediado por un apocalipsis zombi que se transformó en otra serie de muchísimo éxito: The Walking Dead (TWD). Hasta ahora, TWD ha tenido siete temporadas y sus seguidores son millones que se encuentran desperdigados en 120 países.

Solo con TWD, que además dio lugar a una serie "spin off" —Fear The Walking Dead— Kirkman, de 38 años, podría considerarse satisfecho. Dinero no le falta, al contrario. Renombre y reconocimiento, tampoco.

Pero Kirkman, probablemente porque ni siquiera ha cumplido 40 años, se metió a producir ejecutivamente una serie, también creada a partir de un cómic suyo: Outcast.

Es que, como él mismo ha dicho en alguna oportunidad, la serie TWD no era del todo suya. Si bien había construido ese mundo en páginas de historietas (al principio, junto a Tony Moore), la serie de televisión era un asunto mucho más grande. Pero con Outcast, Kirkman se sacó las ganas de arrancar una serie de televisión de cero. Y también se trata de un asunto tenebroso.

En Outcast, el hilo conductor está armado de las historias y aventuras de Kyle Barnes (Patrick Fugit), un hombre familiarizado con las posesiones demoníacas que hace equipo con el sacerdote Anderson (Philip Glenister) para, claro, exorcizar a esos demonios.

A la primera temporada le fue lo suficientemente bien como para apostar a una segunda, que empieza hoy. Probablemente, esta segunda vuelta sea aún más importante. Es razonable pensar que para la primera temporada hubo un efecto "arrastre" de espectadores, que se acercaron a la serie por el renombre de su creador. Ahora, para hablar en criollo, se verán los pingos.

El País estuvo en una conferencia de prensa telefónica de Kirkman, quien se comportó como suele hacerlo en las entrevistas que le hacen: amable, simpático y predispuesto.

Las comparaciones entre las dos series que lo tienen como figura central son inevitables. Posiblemente por eso uno de los periodistas presentes en la charla consideró atinadamente que era mejor sacárselas de encima al principio de la conferencia.

"TWD tiene una premisa completamente irreal. Los muertos, que yo sepa, no están preparándose para regresar y comernos a todos. Y aunque la posesión demoníaca no sea un fenómeno real, la idea de no estar en control, de descubrir que alguien que uno creía conocer bien resulta alguien desconocido, esas situaciones sí son reales, situaciones que nos atormentan en la vida cotidiana. Outcast es una serie más de terror psicológico. Y en ese sentido, es mucho más aterrador que TWD, definitivamente".

En esta nueva tanda de episodios, la lupa se pondrá en la historia de los personajes: "En esta temporada vamos a enfocarnos más en los pasados de los personajes, especialmente en el pasado de Kyle. Vamos a revelar un montón de cosas que insinuamos en la primera temporada. Se va a entender mejor lo que Kyle ha vivido", dice Kirkman.

Y también dice que el concepto de posesión demoníaca seguirá evolucionando, porque a medida que avanza la historia se irán viendo los pormenores de lo que es estar poseído por un demonio: "A medida que vayamos revelando ese tipo de cosas, se va a apreciar el panorama general, los grandes temas de la serie, que tiene —y me hace feliz poder decir esto— componentes únicos dentro de la mitología de las posesiones demoníacas y el exorcismo".

La serie sigue a grandes rasgos las historias que se han publicado en formato cómic, pero Kirkman prefiere no entrar en los aspectos específicos de cómo la narración televisiva respeta (o no) lo que se ha presentado en las historietas.

Eso le quitaría gracia a la serie y la haría más "previsible". Además, señala que en la serie aparecerán personajes que no son parte del cómic, para que ambas narraciones tengan cierto grado de autonomía.

Ese recursos a menudo decepciona a los más fanáticos, que quieren ver en la pantalla lo que leyeron, sin que se altere nada. Pero Kirkman y su equipo se manejan con otros criterios, y ya tienen una idea definida de lo que quieren alcanzar con Outcast: "Esta serie estaba diseñada desde el principio para que vaya cocinándose paulatinamente. Como una temporada se filma toda de un tirón, no hay posibilidad de cambiar cosas específicas porque la audiencia tenga reacciones distintas. Esta temporada va a tener un ritmo más intenso, pero es porque ya estaba pensada así. Nuestra idea era acostumbrar al público a un determinado ritmo narrativo, y luego sorprenderlo".

Por eso, Kirkman dice que no se obsesiona con el rating ni las críticas: "Lo que importa es si vos estás contento con la historia. Eso lo aprendí de los años en TWD. No me enfoco en la reacción del público, sino en la mía. Como guionista, solo tengo control sobre mí mismo: tengo una audiencia de una persona. Adaptarse a la reacción de los espectadores es un juego en el cual siempre perdés. Es una trampa en la cual cae alguna gente, y me parece que es la receta para hacer televisión de la mala".

A Kirkman no se le escapa que el miedo y los sustos venden, siempre lo hicieron. "Es una manera de contar historias muy visceral, hay algo básico y primario en eso. Y eso crea la posibilidad de contar historias que te involucran, además de que son entretenidas".

Pero tampoco se le escapa que en esta sobreproducción de series televisivas, el terror —con su componente violento— tiene un lugar preponderante. "Mientras la violencia no sea lo más importante que la serie tiene para ofrecer, y mientras se exploren las consecuencias de esa violencia —que son perjudiciales para la sociedad— me parece que la narración se enriquece. Y eso es lo mejor de esta época de Peak TV, donde se producen tantas series de televisión. Uno puede examinar y tratar temas complejos durante un bueno tiempo".

Para ser un creador de historias truculentas y macabras, como espectador Kirkman dice preferir historias alejadas de lo sobrenatural. Consultado por lo que está viendo actualmente, Kirkman enumera: "Terminé de ver Love hace poco, y me encantó. Me gusta Billions y he estado viendo The Americans y Girls", dice sobre sus preferencias.

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