Especial de Cine

Nueva sorpresa de un gran estudio

Intensa Mente fue la gran película de animación del año.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La hermosa e inteligente historia sobre lo que ocurre en el cerebro es casi una fija.

El 2015 fue el año del gran regreso para Pixar, que con su primera película, Toy Story (1995), había revolucionado la animación gracias a su historia visualmente atractiva y narrativamente emocionante. Los films que le siguieron estuvieron bien, algunos fueron mejores (Up) y otros peores (Cars).

Veinte años después Pixar —ahora adquirida por Disney— logró volver a volarle la cabeza a los espectadores con Intensa Mente. Tanto los niños como los adultos quedaron fascinados con esa historia original que rompe con las remakes de las que Disney está abusando últimamente.

Intensa Mente cuenta cómo es el interior de una niña de 11 años llamada Riley. Su mente es gobernada por cinco emociones antropomórficas: Alegría, Tristeza, Desagrado, Temor e Ira.

Gracias a un pequeño desbalance que se da cuando dos emociones se van del "centro de control", Riley entra en una montaña rusa emocional, lo cual le causa distintos problemas.

La película, como muchas otras de Pixar, habla del difícil pasaje de la niñez a la adolescencia (al igual que Toy Story, cuando Andy se despide de sus juguetes), pero lo hace desde un punto de vista único e innovador.

Para los adultos que la ven, resulta desgarradora y casi inevitablemente conduce al llanto. Su complejidad, para los grandes, es cuasi filosófica. Para los niños es divertida por su gran colorido y sus chistes sencillos pero efectivos, como cada vez que Ira se prende fuego producto de su enojo.

Más allá del excelente último trabajo de Pixar, hubo otras buenas películas de animación en el 2015 como El Principito, una nueva visión del clásico cuento de Antoine de Saint-Exupéry que logró deslumbrar con su gran calidad visual.

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