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Las nominaciones al Globo de Oro confirman a Netflix como el gran jugador del cine actual

¿Cómo hizo la plataforma de streaming para convertirse en el principal productor de cine prestigioso gracias a películas como "Marriage Story", "El irlandés" y "Los dos papas"?

Marriage Story
Marriage Story, la mejor película del año dominó los Globo de Oro

Las 17 nominaciones en las categorías de cine y las 17 en las de televisión para Netflix en los próximos Globo de Oro dejan clarísimo que la plataforma se ha adueñado de la industria del entretenimiento audiovisual. Se lo debe a Marriage Story, The Irishman y The Crown que lideraron las menciones. El estudio tradicional de Hollywood que quedó más cerca de Netflix fue Sony que consiguió ocho nominaciones.

Marriage Story, la notable comedia dramática sobre un divorcio escrita y dirigida por Noah Baumbach, figura en seis categorías: mejor drama, guion, banda de sonido, actor (Adam Driver), actriz (Scarlett Johansson) y actriz de reparto (Laura Dern). Baumbach no fue mencionado como mejor director. La película, la mejor del año para este cronista, ya está disponible en el servicio de Netflix.

El irlandés, que está en Netflix y se puede ver en Cinemateca Uruguaya, se hizo de cinco nominaciones entre las que sí está su director, Martin Scorsese, además de dos de sus actores (Al Pacino, Joe Pesci; no hubo nada para Robert De Niro), su guion y está mencionada como mejor drama.

Otra película de Netflix, Los dos papas (que se estrena el 20 de diciembre en la plataforma pero que en Uruguay ya se puede ver en Cinemateca Uruguaya), también esta nominada como mejor drama; compiten con dos películas de estudios tradicionales: 1917 y Guasón.

Eddie Murphy está nominado como mejor actor de comedia por otra producción de Netflix, Dolemite Is My Name, que compite como mejor comedia con Jojo Rabbit, Había una vez en Holllywood, Entre navajas y secretos y Rocketman.

Netflix, además ha colado dos de sus series entre las tres favoritas, con cuatro nominaciones, The Crown y Unbelievable, a las que se une Chernobyl, la serie de HBO.

Los Globos de Oro son entregados por una asociación de periodistas extranjeros de Hollywood, una institución integrada por menos de un centenar de miembros. A pesar de su poca representatividad y que no necesariamente son un adelanto de los Oscar, se han convertido en una escala lujosa hacia los premios de la Academia. La inclusión siempre de estrellas entre sus nominaciones, le aseguran una fiesta llena de celebridades, eso sí.

Camino de un éxito

La consolidación de Netflix como un actor relevante en la industria del cine, es parte de un largo proceso de afianzamiento de una marca que comenzó en la década de 1990 como distribuidora de videos. En 2013 invirtió 2.400 millones de dólares en contenido exclusivo y este año destinó a ese rubro 15.000 millones de dólares. Desde 2014, sin embargo, sus números han estado en rojo y se esperaba que este fuera el primer año que diera superávit.

Tanto flujo de capital le ha permitido, por ejemplo, invertir 150 millones en El irlandés, un proyecto en el que, a pesar de ser de Scorsese, ningún estudio tradicional se atrevió a financiar. Este año, además, pusieron 115 millones de dólares en Triple Frontera y todo indica que la tercera temporada de The Crown es una de las más costosas en la historia de las series.

La llegada de Netflix a la industria del cine es un gran cambio de paradigma para un negocio tradicionalmente dominado por los grandes estudios que, aunque con cambios de firma, son los mismos que fundaron Hollywood hace más de un siglo. Hoy, a no ser Disney, ninguno está cerca de los niveles de inversión de Netflix.

La primera vez que Netflix empezó a mencionarse en la temporada de premios fue hace tres años con Beast of No Nation, que tuvo el guion nominado a los Globos de Oro, ganó premios en Venecia y presentó a Idris Ebra al mundo.

En 2017, la exhibición de dos de otras dos películas con aspiraciones a premios en festivales —Okja de Bon Joong Ho y The Meyerowitz Stories de Baumbach— generaron un debate en Cannes, cuando Pedro Almodóvar, como presidente del jurado, rechazó que las películas de la plataforma sean consideradas películas de cine.

Esa idea cambió en 2018 cuando Roma de Alfonso Cuarón producida por Netflix se llevó tres Oscar, incluyendo película extranjera y mejor director.

El desprecio inicial a su cine parece haberse reciclado en una necesidad de ganar prestigio. Este año fue el más intenso en ese sentido: no hay dudas que tanto Los dos papas, El irlandés, My name is Dolemite y The Marriage Story son de las grandes películas de este año y no hay duda que las cuatro tienen aspiraciones a más de un Oscar. En un ecosistema industrial que apuesta a los números seguros, el cine independiente o de autor ha encontrado refugio en Netflix.

El modelo de negocios ha venido siendo replicado por los otros jugadores en el negocio del streaming. Se esperaba que este año, Amazon y Apple gastaran 6.000 millones de dólares cada uno en contenido original. Disney + la plataforma que salió a pelear ese mercado gastó mil millones dólares en contenido exclusivo.

Pero es el momento de Netflix, y Hollywood empieza a acostumbrarse. No tiene más remedio.

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