ENTREVISTA

Nicolás Furtado: "Trato de buscarles una máscara nueva a los personajes"

El actor uruguayo charló previo al estreno de la película "Porno para principiantes", y a días de la llegada de la tercera temporada de "El Marginal" a Netflix

Nicolás Furtado en "Porno para principiantes". Foto: Cecilia Mato
Nicolás Furtado en "Porno para principiantes". Foto: Cecilia Mato

"Ahora tenés mucha más información de lo que estás por ver. Antes estaba todo ese folclore de ir, dar vueltas, ver si tenían un estreno o una recomendada, y te guiabas un poco por el dibujo de la caja, porque no había más referencias. Entonces estaba ese factor sorpresa de que te podías clavar con un bodrio”, dice al otro lado del teléfono, el actor uruguayo Nicolás Furtado. Habla recordando sus tiempos de ir al videoclub, como plan familiar; aquellas épocas en las que él quería mirar algo de superhéroes y su hermana quería sus dibujitos y, seguramente, algún adulto tenía que zanjar la discusión que tendría como escenario a La Teja.

Furtado habla del videoclub porque el jueves se estrena en cines Porno para principiantes, lo nuevo de Carlos “Cali” Ameglio, que coprotagoniza con Martín Piroyansky. Y allí interpreta a Aníbal, el singular empleado del videoclub de Boris (Daniel Araoz) que tiene devoción por las películas pornográficas. Su vida cambiará cuando Boris le encomiende a Víctor (Piroyansky), mejor amigo de Aníbal y con pretensiones de cineasta, la realización de una porno. Esta bizarra aventura transcurre en la Montevideo de los ochenta y, si quieren confiar en quien escribe, acá no se van a “clavar con un bodrio”, parafraseando al actor. Porno para principiantes está bárbara, y de eso fue esta conversación.

—En un momento de la película, Aníbal, tu personaje, le dice a Víctor: “Boris me deja, y yo miro películas”, algo bien simple y contundente. ¿Vos sos así de cinéfilo en la vida?

—¿Sabés que no? No tanto como el personaje de Aníbal. La verdad es que para ser actor, miro pocas películas, mucho menos de las que debería o podrían imaginar. Soy más inquieto. Ahora con esto de las plataformas sí miro algo más, pero no: siempre hablan de series y cosas y estoy por fuera, siempre estoy atrás en las temporadas, llego último, o ni las miro. Pero tiene que ver con mi forma de ser, que no estoy tan encerrado; si puedo, estoy fuera de casa, con otras actividades.

—¿Cómo llegaste a Porno para principiantes?

—Cali, el director, me la ofrece en 2017, el mismo año en que se filmó. Era un año con bastante laburo así que me dijo: “Fijate a ver si te gusta, qué posibilidades hay y qué personaje te gustaría hacer. Martín (Piroyansky) es Víctor, después fijate cuál te gustaría”. Y la leí y me encantó. El guion, de primera mano, me gustó muchísimo, me pareció que tenía mucho humor, y hablando con mi representante le dije que quería hacer el personaje de Aníbal, pero era redifícil porque no coincidían los tiempos ni las fechas, y yo estaba filmando otra cosa. Pero entre mi representante y el asistente de dirección de la peli armaron un rompecabezas para que pudiera estar en los rodajes, y no fue fácil, porque estaba en Montevideo, en el medio me tuve que ir a Islas Canarias que estaba filmando una peli, volver para seguir filmando en Montevideo. Fue todo medio complicado, pero todos teníamos muchas ganas de hacerlo.

Nicolás Furtado en el rodaje de "Porno para principiantes". Foto: Cecilia Mato
Nicolás Furtado en el rodaje de "Porno para principiantes". Foto: Cecilia Mato

—¿Qué te sedujo de Aníbal?

—Me pareció un personaje muy gracioso, muy pintoresco, muy solitario y fanático del cine, y del cine porno sobre todo, y esa ilusión de estar a punto de cumplir el sueño de su vida, que era filmar una película porno, aunque sea como productor o un posible actor. Me divirtió mucho la aventura en la que el personaje se sumergía con ese objetivo.

—¿Ya habías trabajado con Piroyansky?

—No, nos conocimos en Uruguay, te diría. Cuando llegamos a los primeros ensayos.

—Porque parece que jugaran de memoria, como si se conocieran de toda la vida y con eso, le hubieran dado lugar a la improvisación.

—Hemos armado cosas con Martín, sí, cositas nuestras, chistes más sutiles, miradas. De repente no hemos modificado tanto el texto porque la comedia estaba en el guion, pero sí le agregamos cosas y está eso que decís, que conectamos muy rápidamente, y logramos esa confianza y esa química que muchas veces se necesitan en proyectos donde, más que personajes, tenés que crear una dupla. Es muy importante el actor que tenés al lado, y nosotros pudimos trabajar muy bien.

Nicolás Furtado y Martín Piroyansky en el rodaje de "Porno para principiantes". Foto: Cecilia Mato
Nicolás Furtado y Martín Piroyansky en el rodaje de "Porno para principiantes". Foto: Cecilia Mato

—Tu actuación es muy física, como teatral: están la forma de caminar, los gestos, el decir…

—A mí me gusta mucho la comedia física. Yo estudié clown y muchas veces, a los personajes que me lo permiten o cuando la historia me lo permite, trato de componer algo corporal además de lo psicológico. Muchas veces al personaje lo encaro o lo empiezo a invocar desde algo más físico, corporal. Me parece que ahí hay humor, que siempre hay jugo para sacarle, y me gusta ahondar en esos terrenos. Tiene que ver con esta inquietud mía de ir por ese lado; a veces no puedo, tengo que hacer personajes 100 por ciento psicológicos, pero en este caso sí se puede desplegar una cuestión más teatral.

"Muchas veces al personaje lo encaro o lo empiezo a invocar desde algo más físico, corporal"

Nicolás FurtadoActor

—¿Y hay un manejo del humor más propio de la televisión, tal vez? Una escena de Aníbal con el walkie talkie, evitando que el suegro de Víctor entre al rodaje, es casi que de aquellas clásicas cámaras ocultas de VideoMatch.

—Sí, puede ser que esos gags, esas cositas con elementos sí vienen de algo de la televisión, que es algo más del chiste del momento, que tiene que ver con la apuesta que se hace, lo que el director propone y lo que rápidamente se me puede ocurrir a mí para jugar en el momento. La televisión tiene esa rapidez, estás al palo filmando y se te tienen que ocurrir cosas rápido, para que salgan rápido también. Tengo desarrollada esa parte y cuando puedo, la mecho en cine.

—En lo físico, ¿qué fue lo primero que encontraste de Aníbal, lo que te marcó el camino?

—Estaba en el hotel en Montevideo, ensayando, leyendo el guion, y caminando de un lado al otro en la habitación, para empezar a fijar la letra. Yo tenía una ampolla en el pie, o me había clavado algo; algo tenía, y caminaba así, rengo, como se lo puede ver a Aníbal. Y después dije: ah, voy a hacer el personaje así, voy a incorporar que el personaje tiene hongos y no puede apoyar bien el pie. Y empecé a pasar toda la letra así, rengueando (se ríe), y al final lo dejé para siempre. Con esa forma de caminar tan particular, empecé a encontrar una energía, y con esa energía apareció una forma de expresarse. Y ahí va apareciendo: como que me agarro de un hilito, empiezo a tirar y empieza a salir todo.

—Eso se completa, en este caso, con un peinado muy particular, toda una caracterización que en un punto asocio con Diosito de El Marginal, y con el papel de Mosca que hiciste para Entre hombres, un proyecto de HBO: tienen esta cuestión de “afear” a la persona. ¿Hay una intención de despegarte del actor carilindo?

—(Piensa) No sé si afear en este caso; en los otros casos seguro que sí, porque hay una dentadura, un pelo, una suciedad, y los personajes tienen que ver con eso. En este caso, es más para buscar algo más bizarro, pero es verdad que siempre trato de buscarles una máscara nueva a los personajes, para no trabajar con lo que tengo yo como más natural, que una vez que lo vas usando, empieza a quemar posibilidades. Porque uno tiene un rostro, un físico, una cuestión, que está comunicando algo sin hacer nada. Entonces lo primero que puedo hacer para lograr personajes distintos, es modificar la apariencia, por la búsqueda más de componer cosas distintas, además de no caer en ese lugar de lo que más tenga que ver con mi physique du rol que le dicen, de un tipo más normal y posiblemente un galán o lo que sea. Y como los proyectos que a mí me interesan generalmente no tienen nada que ver con eso, me voy amoldando y voy jugando, porque además caracterizarme es algo que me gusta mucho.

Nicolás Furtado
Nicolás Furtado. Foto: Nina Ischia

—Acaba de llegar a Netflix la tercera temporada de El Marginal. ¿Qué es, hoy, Diosito?

—Qué te puedo decir… Hubo un antes y un después en mi carrera gracias a eso, así que estoy siempre muy agradecido. Y Diosito hoy por hoy, o yo como actor, Nico, encarándolo, estoy mucho más tranquilo, disfrutándolo pero de otro lugar quizás más maduro, con los pies más en la tierra. En la primera y segunda temporada era todo nuevo, efusivo, cada día mejor; era el éxito que llega así, todo de golpe. Y la tercera ya me agarró en otro momento profesional, entonces creo que lo pude trabajar y lo disfruté muchísimo, pero ya entendiendo bien cómo funciona, lo que está pasando, lo que puede llegar a pasar. Y aparecen cosas interesantes trabajando así.

—Más allá de la fama, la serie te ha presentado el desafío de desarrollar un personaje a la inversa, de adelante hacia atrás en orden cronológico.

—Sí. En la segunda temporada tenía la responsabilidad de contar otra ingenuidad del personaje, porque había un montón de cosas que todavía no había vivido; se lo podía ver con otra ternura, no tan quemado como en la primera. Y en la tercera había que unir la primera con la segunda, con él ya metido en la cárcel hace tiempo, y el desafío fue cómo el personaje vive la pérdida de un ser querido, y cómo por primera vez se pone en riesgo la relación entre los hermanos Borges. Es un desafío dramáticamente muy interesante. Por eso no cambio la tercera temporada: porque al margen de la acción, para mí El Marginal es una serie de personajes.

—¿Quién escribe los poemas de Diosito que recitás en redes?

—Yo (se ríe). Como tantos chistes o remates que agrego a las escenas, sobre todo a la parte humorística, lo hago yo.

—Lo último. En Porno para principiantes no se cuenta qué fue de la vida de Aníbal. ¿Cómo te lo imaginás hoy?

—Es cierto. Yo me lo imagino como un gran director o productor del cine porno, ya con un gran repertorio. Produjo un par de pelis y ya por lo menos es dueño. No más empleado.

en camino

Los proyectos del presente y el futuro

Además de Porno para principiantes, que ya tuvo su premiere en Buenos Aires, Nicolás Furtado está por estrenar otra película: Amor de película, que protagoniza junto a Natalie Pérez y llegará a cines sobre el 7 de noviembre.

“Nunca lo había pensado, pero ojalá que se pisen, porque va a querer decir que a Porno le está yendo bien”, dice Furtado sobre la posibilidad de que los dos títulos coincidan en cartel. Y sigue: “Nunca me lo había imaginado; sí soñé con estrenar un par de pelis por año, pero es la primera vez que podría pasarme eso, y es loco, la verdad”.

Pero además de Amor de película, de Entre hombres que es una miniserie de HBO que ya fue filmada, y de que hay una cuarta temporada de El Marginal confirmada, Furtado tiene otros planes.

“En noviembre me voy a México a terminar de grabar una serie para Amazon, la serie Maradona que es una producción grande que se está filmando hace unos meses ya. Ahí hago de (Daniel) Passarella, pero es una participación. Y después me estoy metiendo como productor en un proyecto personal; estoy en la pre de todo eso, que es una película que probablemente filmemos el año que viene, con mis socios Federico Cetta y Guillermo Ronco, que protagonizo pero también produzco. Así que estoy a full metiéndome en ese terreno”, adelantó a El País.

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