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El nacimiento de una estrella inquieta

Mientras actúa en Lúcido, Joaquín Mauad piensa en el cine

Joaquín Mauad
Joaquín Mauad. Foto:Mariana Olivera

En uno de sus diálogos más extensos durante la obra de teatro Lúcido —ahora en cartel en el Teatro Victoria— Joaquín Mauad describe, en la voz de su personaje Lucas, la sensación que atraviesa un niño cuando hace un gol.

Los nervios se mezclan con el frenesí de una jugada, una que se transforma en júbilo puro y Mauad, quien se encuentra en su debut como actor de teatro en el circuito de salas comerciales, experimenta lo mismo cada vez que sale a escena.

Mauad, de 27 años, es un artista inquieto. Un año atrás, antes de coprotagonizar Lúcido, el uruguayo se encontraba presentado su primera película como director: El sereno. La codirigió junto a Oscar Estévez y ambos la exhibieron por primera vez en febrero en Festival Internacional de Cine de Punta del Este. Unos meses después e estrenó en Uruguay, y desde el jueves se verá en Argentina.

“Lo que más le agradezco es el aprendizaje”, dice Mauad sobre su ópera prima, que todavía le gusta. El sereno, recordó, fue realizada de forma poco convencional para los tiempos del cine nacional. En cuestión de meses, se terminó el guión, se consiguió al argentino Gastón Pauls para el protagónico y se filmó de forma rápida, en pos de aprovechar la disponibilidad de su locación, un colosal depósito de Cordón que luego fue derrumbado.

“No pasó por los procesos que tiene que pasar una película”, recuerda Mauad. “Una película puede demorar entre tres y cinco años y no es porque sí. Nunca pasa que se diera tan fácil, pero había una necesidad de hacer El sereno”, dice.

Tras esa experiencia, el realizador siente que ya avanzó un casillero muy importante en su carrera: aprendió a hacer una película.

Ahora, mientras trabaja bajo la dirección del dramaturgo Marcel Sawchick en Lúcido —una obra del argentino Rafael Spregelburd—, Mauad planea su próximo paso: dirigir dos películas más.

Una de ellas es Los lirios, un romance histórico basado en el cuento Recordaré solo las noches, de Mario Delgado Aparaín. Será una nueva adaptación en el cine uruguayo de una obra del autor, luego de Otra historia del mundo, estrenada en 2017. De acuerdo a Mauad, ya cuenta con el permiso del escritor para trabajar en su versión.

Sin embargo, Los lirios no será la próxima película del realizador. Su debut como cineasta (es decir, sin un codirector) será con Distancia, un viaje por carretera dramático que producirá junto a Alina Kaplan, su socia en la productora que ambos fundaron, Anfibia Cine.

Mauad ya estuvo buscando locaciones y tiene a los actores elegidos para la película. Virginia Farías, Gabriela Freire y Federico Repetto serán un trío de hermanos que vuelve al hogar de su infancia en Colonia para vender la casa de su familia. Mauad espera comenzar a filmar la película en mayo.

Mientras tanto, divide su tiempo entre Lúcido, los preparativos para el rodaje de Distancia y otros proyectos que tiene en mente. Además, está tratando de ver todas las películas con road trips posible. Como entrenamiento, cuenta.

En febrero, su concentración nocturna está dedicada a Lúcido, una obra de casi dos horas de duración y una gran cantidad de diálogo. Mauad ve a la actuación como herramienta y, a diferencia de su labor en cine, la ve como una liberación. “Cuando dirigís, estás conteniendo. Es otro proceso”, dice.

Ante la pregunta de si se considera un artista, Mauad señala que la respuesta es complicada, pero luego se convence. “Me considero un artista cuando digo que logré, en ocasiones, trasmitir lo que sentía a través de un canal. Hubo gente que entendió y eso es un reconocimiento. Reconozco que logré comunicarme a través del arte, y eso me hace un artista. Estoy contento con mi inquietud”.

Otro escenario

Un cineasta atraído a al mundo de las tablas

La llegada al teatro del director no es una coincidencia. En el liceo, Mauad ya había experimentado con la disciplina. En esa época, también, decidió volver atrás en los estudios para formar parte de la primera generación de estudiantes del Bachillerato Artístico. Luego siguió sus estudios en la Escuela de Cine del Uruguay (ECU), de la que egresó en 2014.

Marcel Sawchick, el director de Lúcido, fue el responsable de volver a hacerlo actuar. Con él formó la productora de teatro —“no compañía”, aclara Mauad— Real Visceralismo.

Su primer trabajo con Sawchick fue en 2016, cuando fue reclutado para trabajar en Una naranja, una ciruela y una caja de fósforos, una obra que combinaba dos interesé de Mauad: el teatro y el cine.

En Lúcido, el actor interpreta a Lucas, el miembro de una familia disfuncional cuyos sueños forman parte de la obra; una “tragicomedia en la que te reís hasta la última escena”, adelanta Mauad.

Lúcido estará los viernes y sábados de febrero en el Teatro Victoria a las 21.00. Las entradas cuestan 300 pesos.

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