Entrevista

Nacho y Fede Alvarez: dos hermanos con carreras personales en el cine

Fede está a punto de estrenar una serie para Apple TV y la primera película de Nacho, "Explota explota", tuvo tres nominaciones a los Goya; El País charló con ellos

Fede y Nacho Alvarez
Fede y Nacho Alvarez. Foto: Ricardo Figueredo

Son hermanos, cineastas y exitosos en mercados de los exigentes. Y aunque oficialmente nunca trabajaron juntos, Fede y Nacho Alvarez, han compartido todo el verano en familia y lejos de Los Angeles y Madrid, donde residen y se centran sus carreras.

La trayectoria de Fede, el mayor de los dos, es más larga y conocida. Con un corto subido a YouTube, Ataque de pánico, terminó en Hollywood filmando tres éxitos (Posesión infernal y No respires y La chica de la telaraña) que le valieron el apelativo de “visionario”.

Nacho está radicado hace tres años en España, donde dirigió su ópera prima, Explota explota, una comedia romántica con el cancionero de Raffaella Carrá que tuvo tres nominaciones a los premios Goya. Desde ese reconocimiento ahora evalúa nuevos proyectos.

Que estén juntos y en Uruguay —llegaron a fines del año pasado y ninguno quiere irse— pareció una buena excusa para juntarlos en una charla. Están en el medio de campo pero la conexión de Zoom funcionó bárbaro. Este es un resumen de esa conversación.

—Están hace tiempo en Uruguay, ¿han trabajado mucho?

Nacho: Me lo he tomado como vacaciones mentales para descubrir qué es lo que quiero hacer. Y Fede me ayudó a bajar algunas ideas o a animarme a mandar ese mail que no me atrevía. Uruguay ha sido como un retiro espiritual para mi.

Fede: Yo hice desde acá la posproducción de Calls, la serie que ahora estrena Apple TV. Y estoy terminando dos películas que produje y escribí: No respires 2 y La masacre de Texas. Todo desde acá de Pan de Azúcar, la nueva sede de Hollywood en Uruguay (risas)

—Los dos se dedicaron al cine y eso debe tener mucho que ver su formación y ser hijos de un cinéfilo como Luciano Alvarez. ¿Qué recuerdos tienen del cine en su casa?

Fede: Mi madre y mi tía tenían como negocio proyectar películas infantiles en los cumpleaños y en casa teníamos el proyector y un montón de películas. Y después veíamos mucho VHS que papá grabó del cable cuando vivíamos en Bélgica. Les hacía tapas y les ponía fichas y comentarios. Y teníamos favoritas -Scaramouche era una- que veíamos una y otra vez.

Nacho: Me acuerdo que en el liceo yo era el nerd del cine. Había que hacer un ejercicio de algo y yo lo hacía como un minicorto que Fede, que ya trabajaba, me editaba. ¡Hice el Lazarillo de Tormes en corto! ¡Y “El corazón delator” de Poe! Y siempre era el mejor trabajo de la clase, claro.

—¿Y qué dijeron en casa cuando contaron que querían dedicarse a esto de hacer películas?
Nacho:
A Fede le fue más complicado porque no se veía mucho futuro en el cine pero cuando me tocó a mi, vio que había un camino posible.

Fede: No era que mi padre confiara más porque que yo había logrado tener una carrera en publicidad, fue que el mundo había cambiado. Cuando en el 98 terminé el liceo y quería hacer comunicación, me lo prohibió -y eso que él era el director de la carrera- con la preocupación de que veía que muchos alumnos salían sin trabajo. Pero cinco años después, hubo una revolución digital que cambió los medios y surgieron más oportunidades . En 1998 era imposible pensar en vivir de dirigir películas. Cuando le tocó a Nacho todo era distinto.

-¿Y era crítico con las cosas que hacían?

Fede: Hice un video clip para Cleptodonte, la banda de Rodo Sayagués que fue mi primer trabajo semiprofesional y cuando lo vio, papá me dijo: “a la última toma le sobran cinco cuadros”. Yo antes estaba más peleado con ese concepto pero allá en Hollywood hablando con colegas e inclusive gente como Oliver Stone, todos te van a contar la historia del padre que nunca les dio mucha bola y la única forma de hacer ruido o llamarle la atención era hacer cosas únicas.

—Y más allá de esa educación formal en el cine, también hay algo en ustedes de no sé, vos Nacho, ir a comer con Raffaela Carrá o vos Fede encuentros que has contado con grandes estrellas y no sentirse intimidados...

Fede: Papá fue siempre muy crítico de todo y de todos. En sus columnas para El País, por ejemplo, el subtexto de la mayoría de sus historias es que aun la figura más importante del mundo, es un flaco ahí, un tipo que hizo una cosa y tres locos le siguieron la cabeza. Siempre ra bajarlo a la realidad. Cuando tenés ese acercamiento con las cosas, nadie es un Dios caminando sobre la Tierra. Y eso nos ayudó a destruir el mito y que cuando te cruzas con alguien así, te das cuenta que puede haber hecho una genialidad pero es un tipo común y corriente. Eso te saca la intimidación.

Nacho: A veces me preguntan cómo fue cuando estuve con Raffaella y yo estaba retranquilo porque es eso: las estrellas son gente común y corriente. Y a eso ayudó criarme en una casa donde estaba la idea de que todo era alcanzable.

—¿En qué proyecto están?

Fede: Nunca quise saltar de una película a otra, prefiero tomarme tiempo entre proyectos. Es difícil encontrar un proyecto que, justamente, se haga notar. Ya hay un par de cosas que se van a anunciar. Este año quiero dirigir una película, así que ahora tengo que decidir qué proyecto agarro.

Nacho: También pensando qué voy a hacer. El mercado español tiene muchísimo trabajo, se filma mucho. Y con las plataformas se filman muchísimas series. Hay que encontrar el hueco y pensar algo original. Se puede lograr. Estoy desarrollando una idea de serie, buscando guiones. En mi cabeza es como volver a arrancar, siento que recién estoy llegando a Madrid.

Fede: El cine es así y más para directores como nosotros. Hay muchos que trabajan por contrato, o sea les dan un guión y lo filman. Pero los dos queremos que hacer nuestra idea original y cuando dependés de vos solo, es más complicado. La gente cree que hacés una película y hay un montón de gente ofreciéndote cosas y solo hay que elegir pero no es así. Lo único que hay que esperar es a tener una idea que te haga mover y salir a filmarla.

Nacho: Y obsesionarte. Estuve tres años dedicados exclusivamente a Explota, explota. Así que si me voy a obsesionar con algo que sea algo que me guste.

Fede: Igual, lo mejor para sacarte el bloqueo y todas esas cosas son las deudas (risas). Hay un tiempo en el que podés soñar y buscar la idea pero llega un momento en que tenés, por deudas y ganas, que salir a trabajar y comprometerte con una idea.

—Nacho, siguiendo con la tradición familiar en , Explota, explota hay una camiseta de Peñarol.

Nacho: Siempre tiene que estar el homenaje a papá. Necesitaba una camiseta de los 60 porque la película transcurre en 1973 y justo estaban por venir a visitarme unos tíos y les pedí una camiseta vintage de Peñarol y le hallé un rincón en la película.

—¿Cómo sale el cine de la pandemia?

Fede: Antes de esto estaba lo suficientemente saludable como para llenar salas todos los fines de semana, en todo caso lo que va a generar es más ganas. Y van a salir historias nuevas y eso me interesa. Lo más fascinante para mi es cómo van a cambiar el tipo de historias que se cuentan. Va a haber un cine nuevo y directores nuevos. Y eso me tiene entusiasma mucho.

Los dos proyectos más cercanos

El año pasado Explota Explota se estrenó en España y va a ser, seguro, de las primeras películas que se vean en Uruguay cuando reabran todos los cines. Estuvo, además, nominada a tres Goya, lo que no está nada mal para la ópera prima de Nacho Alvarez quien antes de llegar a España hace tres años, había trabajado en publicidad y en moda en Uruguay. Explota explota es una comedia romántica de muy buen ver salpicada de canciones de Rafaella Carrá, como Mamma Mía! lo hacía con las de Abba. “A las tres semanas de llegar a España fui a ver a la productora uruguaya Mariela Besueivski y le dije que quería hacer un musical y fue la palabra mágica: con su empresa Tornasol habían producido más de 100 películas y nunca un musical”. Era tan extraño, dice, que no fue difícil conseguir la financiación. “Es un proyecto atípico porque creo que a Fede y a mi siempre nos gusta la idea de hacer algo diferente, que no se haya hecho antes”.
El viernes, Fede Alvarez estrena serie, Calls, un proyecto que le encargó Apple TV y en el que participan Nick Jonas, Pedro Pascal, Rosario Dawson, Lily Collins y Aubrey Plaza. “Es como un radioteatro con un montón de estrellas de Hollywood y que hice desde el garage de mi casa”, dice Alvarez, que es el showrunner de la serie. Se hizo durante la pandemia, así que la escritura, el casting y la grabación fueron a distancia. “No hay nada parecido y tiene eso de la imaginación del radioteatro y además gráficos abstractos que te van metiendo en el capítulo”, dice. “Intenté replantear el lenguaje y como no podía hacer un primer plano o una cámara por un pasillo, utilizo un gráfico que sin parecerse, te produzca la misma tensión. Fue una búsqueda muy experimental del lenguaje cinematográfico en dibujos abstractos”. Reconoce que es difícil de explicar, así que habrá que verla.

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