CINE

El fin del mundo llega al cine hecho en Uruguay

Ojos grises es una historia de aventuras de ciencia ficción.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Elenco: son 44 personajes, hay actores locales y otros extranjeros. Foto: Difusión

Un año después del estreno de Tan frágil como un segundo, Santiago Ventura se encuentra dirigiendo su segundo largometraje, al que tituló Ojos grises y pretende ser la primera historia postapocalíptica que realice el cine uruguayo. Ventura es director, pero además actúa y compone música, y dirige junto a su familia la escuela de cine Dodecá, "la única que también produce películas", asegura.

Desde hace un mes esta institución se parece a un campamento. Allí están parando algunos de los 44 actores que conforman el elenco, tres de ellos de nacionalidad argentina (Natalia DAlena, Nadia Casanova, William Prociuk), un brasileño (Fabricio Boliveira) y otro español (Santiago Senso). Entre los uruguayos figuran Roberto Suárez, Fernando Amaral, Rafael Soliwoda y varios nombres vinculados al proyecto anterior, como Fiorella Bottaioli, Federico Guerra, Pablo Robles, Ramiro Perdomo y Augusto Mazzarelli. Sin embargo, Ventura dice que el 50% de la película está sobre los hombros de Cecilia Milano, una actriz infantil que tiene apenas 12 años.

La estructura funciona al modo de El Señor de los Anillos, explica: "Hay un grupo que apoya a un personaje que es frágil, pero que esconde mucha rudeza dentro de esa aparente vulnerabilidad. Nos gustaba que fuera una niña la encargada de traer esperanza a este mundo destruido". Tal como hizo en sus anteriores obras (que incluyen varios medios y cortometrajes), este cineasta realiza casi todas las tareas junto a su hermano Javier, que aquí se hace cargo de la dirección de fotografía y posteriormente hará la corrección del color. La composición de la música estará en manos de ambos, mientras que la escritura fue compartida con Gonzalo Palermo, que además tendrá un personaje. Es que Dodecá celebra un sistema de trabajo en base a la multitarea. "Los asistentes de cada rubro son alumnos egresados y que están avanzados, de esta manera le damos la oportunidad de trabajar en un proyecto profesional y de codearse con técnicos y cineastas experimentados, que luego podrán considerarlos para nuevos trabajos", agrega.

Ojos grises se escribió en pocos meses y en pocos meses buscó los medios económicos para comenzar a rodarse. Sin fondos estatales (hasta el momento), abrió una cuenta en Ideame para apelar al financiamiento solidario. Por el momento llevan recolectados 11.000 pesos. Pero, como una buena señal, la empresa norteamericana Blackmagic Design los apoyó otorgándoles una de sus más recientes cámaras.

Este film demandará un gran trabajo de postproducción puesto que el escenario es una región destruida, que no refiere a un país específico y en el que se desarrollan importantes escenas de combate. "El trabajo de casting y de locaciones fue esencial. Las locaciones son personajes en sí mismos. Estamos rodando en fábricas y mansiones abandonas, bosques y zonas que simulen ser desérticas", explica.

El argumento está ambientado en un mundo deshecho que se ve en blanco y negro. El Señor Azul muere y su maletín queda en poder de Ana, una niña que será protegida por Jota y Zeta para huir del hogar y de los enemigos que quieren quedarse con el tesoro que contiene la maleta: una droga sintética y adictiva que le permitirá a los humanos volver a ver en colores. Según Ventura, esta trama está vinculada a su obra anterior porque comparte un cuestionamiento al tiempo en el que le tocó vivir: "Hay una cuestión simbólica, nos preguntamos si el hombre perdió el color o decidió dejar de verlo".

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