Crítica

¿Cómo es "Mulán", la remake del clásico animado, que estrena Disney+? 

Desde hoy, en la plataforma de streaming está la versión de la animación de 1998 con actores; era la gran apuesta de Disney para estrenar en cines pero la pandemia cambió los planes

Mulán
Niki Caro dirigiendo a Yifei Liu como Mulan

Pensada originalmente para salas de cine y para convertirse en uno de los eventos del año de la industria, la pandemia encontró a Mulán con la fiesta paga y la expectativa así de alta. Cuando se hizo difícil (tirando a imposible) su estreno en cines, esta versión con actores de una película animada de 1998, fue directamente a Disney+, la nueva boca de salida de la marca. Es allí que hoy se estrena en Uruguay.

La gran apuesta de un estreno masivo, era China, o mejor dicho el mercado chino, al que acá se ayuda con actores, historia y referencias a la cultura y al cine asiático. Es la más oriental de las películas de Hollywood desde El tigre y el dragón y aunque carece de su encanto está cargada de coreografías de lucha y de batalla y referencias al “chi”.

Están, además, Gong Li, Jet Li y Donny Yen, héroes del wuxia, el subgénero del cine de artes marciales del que Mulán es una pariente respetuosa y millonaria aunque menos creativa.

A ese corpus se suma la acumulación de una estética y una ética propia de Disney, donde nada es tan tremendo, ni nada tan osado. Esta nueva Mulán, que tiene momentos que certifican que no se puede ser más Disney, parece ser una presentación del protocolo de la compañía a la cultura china.

Es una historia conocida, más por la versión animada de 1998 que por la balada del siglo V, de la que se vuelve a tomar la idea central e incluso sus connotaciones protofeministas.

Ya desde entonces, Mulán ha sido una muchacha campesina que se hace pasar por muchacho guerrero para defender al emperador de unas fuerzas del mal que quieren apoderarse de su imperio. Al final, la muchacha es aceptada, más allá de una feroz discriminación de género que por lo visto era implacable en esa época. Cuando vence a los villanos, en lugar de recibir honores prefiere volver a su casa familiar de la que huyó para poder enrolarse.

En los 12 años que dura su vida como muchacho, ninguno de sus compañeros de batallón parecieron darse cuenta que era una chica, aunque su amaneramiento podría haberlos hecho sospechar. Hubiera sido otra película.

Es que, si eso pasara se caería la idea central que está resumida en las dos estrofas finales del poema, las que dicen “cuando dos conejos corren uno al lado del otro/ ¿verdaderamente puedes distinguir cuál es el él y cuál es ella”. Una escena de esta nueva Mulán cita explícitamente dicha sentencia.

La Mulan de 1998 se aprovechaba de ese material legendario al que tuneaba con un par de personajes graciosos, villanos malísimos y una bruja redimida. El grillo piola y Mushu, el dragoncito ocurrente fueron sustituidos por un amigo algo tonto y secundarísimo y un ave fénix que no consigue ni un plano medio.

Mulan tampoco tiene, como sí tenía en la versión animada, un interés romántico: es una guerrera independiente y no necesita un hombre al lado.

Es el menos lamentado de los daños colaterales de esta nueva versión que es mucho más solemne y no tiene ningún chiste. Es un drama familiar salpicado de batallas y peleas filmadas con precisión y no aptas para incrédulos.

Esa idea de fábula animada, está en el tono de fantasía que le imprime la directora neocelandesa Niki Caro, quien había demostrado afinidades con el estilo en Jinete de ballenas, una aventura amable sobre una niña en un mundo masculino, que estrenó en 2002. Mulán es como una nueva versión costosa de aquel antecedente.

Para contarlo se vale de la fotografía limpísima de Mandy Walker y el diseño de producción colorido de Grant Major, ganador de un Oscar por El señor de los anillos: El regreso del rey. Le dan a la película tiene un aire de álbum ilustrado.

Protagonizada por la debutante Yifei Liu, a esta nueva Mulán le falta un poco de personalidad, un pecado habitual en esta clase de superproducciones que se vuelven apuestas de supervivencia para los estudios. Es sentimental y simplona al borde de la sobredosis y un público adulto tiene todo el derecho de exigir un poco más.

Pero también hay que entender que es Disney jugando sobre seguro. En general siempre le ha alcanzado con una historia entrañable, un par de escenas muy bien resueltas y un mensaje empoderador que ya tiene 16 siglos y sigue vigente.

Acá tiene todos los ingredientes de una receta que ellos mismo patentaron y saben cómo explotar. Y así, y con todo en su lugar, es difícil fallar.

Ficha
Mulán  * * *
OrigenEstados Unidos/Canadá/Hong Kong, 2020
¿Dónde verla?Disney +

Directora: Niki Caro. Guion: Rick Jaffa y Amanda Silver, Lauren Hynek y Elizabeth Martin, basado en el poema narrativo 2La balada de Mulán”. Directora de Fotografía: Mandy Walker. Editor: David Coulson. Música: Harry Gregson-Williams.
Con: Yifei Liu, Donnie Yen, Tzi Ma, Jason Scott Lee, Yoson An, Ron Yuan, Rosalind Chao, Nelson Lee, Cheng Pei-Pei, Gong Li, Jet Li. Duración: 116 minutos. Estreno: 4 de diciembre, Disney+

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