ANA KATZ

"La mujer desbordada me parece encantadora"

Se estrenó Mi amiga del parque, cuarta película de la directora y actriz argentina Ana Katz. Rodada parcialmente en Montevideo, con actores y técnicos locales, y la participación de la guionista Inés Bortagaray, premiada en el Festival de Sundance. Se trata de un film de “suspenso doméstico”, protagonizado por una madre primeriza que hace nuevas y extrañas amistades.

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Katz protagonizó tres de sus cuatro películas. Foto: Carolina Curti

—Película a película repetís a algunos actores, ¿por qué?

—Como actriz creo que parte de armar el universo de una película es poder darle el tono y esa atmósfera que uno imagina. Muchas veces repito actores porque los admiro, porque comparten un lenguaje conmigo, y porque tienen una sutileza muy especial en esa mezcla entre drama y comedia que uso en mis películas.

—¿En qué te fijás para elegirlos?

—Me gusta mirar las entrevistas que dan. Y voy a ver muchas obras de teatro y películas. Me interesa ver su mirada, porque un actor puede simplemente seguir lo que entiende que transmite el guión, o puede intentar una especie de código, y ese código hace al universo de la película. Esto puede sonar rebuscado pero no lo es, está claro en las obras de los directores que más me gustan.

—¿Quiénes son?

—Eric Rohmer, Paul Thomas Anderson, Nanni Moretti. Para mis guiones esa complicidad con los actores es muy importante, porque el actor debe contar mucho más de lo que dice su diálogo. Por debajo del guión hay muchísimos subtextos que me importan incluso más que los textos que dicen.

—Casi siempre actúas en tus películas, ¿qué beneficios tiene estar en los dos lados?

—Muchas veces no soy consciente de si voy a aparecer hasta último momento. En general los actores que participan son deliciosos, así que es un placer que me doy. Y además libro batallas desde adentro. Amo actuar, es una de las cosas que más me gusta hacer, y muchas veces no encuentro el lugar para hacerlo fuera de mis películas. Cada vez me interesa más explorar en la actuación, mucho más que dirigir, te diría.

—¿Con qué director te gustaría trabajar?

—Con muchos uruguayos: Pablo Stoll, Gonzalo Delgado, Arauco Hernández, Leticia Jorge, Federico Veiroj.

—En los créditos de El juego de la silla agradecés a Stoll, a Rebella y a Daniel Hendler, ¿cómo se conocieron?

—Compartimos un viaje a Toulousse. Yo presentaba esta película y Juan, Pablo y Daniel 25 Watts. Enseguida hubo química, y Daniel terminó siendo mi marido. Había una sensación en común frente a la dificultad de hacer cine, una especie de "a mí no me importa nada, yo voy a filmar igual". Ahí mismo me dijeron tenés que conocer a una amiga nuestra, que resultó ser Inés Bortagaray, que luego se convirtió en la guionista de mis películas.

—¿Hasta dónde llega tu trabajo en solitario y qué es lo que trabajás con ella?

—Depende del caso. En Mi amiga del parque escribí una primera versión y le propuse a Inés sumarse, y ahí fue empezar de nuevo. No soy muy apegada a la hora de escribir, eso creo que es una cualidad: no me cuesta nada tirar a la basura. Con Inés creamos una sintonía muy linda, a veces en broma digo que somos "dos damas que tiran piedras", porque nos gustan los rebotes del universo femenino, que está muy poco explorado en el cine. —Dijiste que preferís a la "mujer monstruo".

—Para mí, esa mujer desbordada, extrema, que se equivoca, es encantadora. Pero de a poco se va legitimando aquello que no coincide con el mandato más convencional, según el cual la mujer debe ser aplacada, no opinar, no hacer chistes.

—¿Qué hay en el origen de las historias que contás?

—Me gustan las películas de personajes, y por otro lado los conflictos, las dudas. Siempre digo que para mí los momentos de crisis tienen vitalidad cinematográfica.

—Definís a Mi amiga del parque como una película de suspenso doméstico.

—Tengo muy presente la primera vez que salí al parque con mi hijo. Iba a cruzar la calle con el cochecito y miraba a cada persona, tratando de imaginar qué tipo de persona era y cuáles eran sus intenciones. Y ahí pensé, bueno ahora esta obsesión de proteger va a estar para siempre. Me pasaba de estar en el parque y de ver a otros padres y no hablarles, y yo me preguntaba por qué hacía eso, si son personas con mis mismas dudas y miedos. Creo que tiene que ver con el tipo de madre que una se va dando cuenta que quiere ser, con decidir eso, y cómo hacerlo.

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