JODIE FOSTER

Una mujer que sabe lo que busca

Se estrena su nueva película, El maestro del dinero, con Julia Roberts y George Clooney

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Estreno: nueva película bajo la dirección de Jodie Foster. Foto: REUTERS

Hace 40 años, una chica de 14 años y escasas ropas se agachó para decirle algo a Robert De Niro, que estaba al volante de un taxi, y así nació una estrella.

"No puedo creer que haya estado haciendo películas por 50 años", dice Jodie Foster, que ganó una nominación al Oscar por su actuación como una joven prostituta en esa película, Taxi Driver (1976) de Martin Scorsese. "Creo que si hicieran la segunda parte, ahora se llamaría Chofer de Uber".

Foster es ágil para los chistes pero en el tema de hacer películas, la actriz, dos veces ganadora del Oscar y convertida en directora, es muy seria.

"Para mí, cada historia es una nueva invención", dice. "Cada vez que oigo una idea, me pregunto si podré encontrar una forma de hacerla real".

Su nueva película es El maestro del dinero que se estrena hoy. Es un thriller en torno al conductor de un show financiero de televisión (George Clooney), su productora (Julia Roberts) y un hombre armado (Jack OConnell) que se apodera del estudio. Se quedó sin dinero por una inversión fallida y está dispuesto a arriesgar su vida, y la de los demás, en su búsqueda de respuestas.

"Es una película inscrita en la corriente predominante", explica Foster. "Está ambientada en el sector financiero, que encuentro muy interesante. Pero son más interesantes estos personajes que luchan con una crisis espiritual por su propia falta de autoestima. Sienten que no valen nada y tienen que hallar la forma de sentirse valiosos".

"En lo que más trabajé es el tema de estos tiempos en que vivimos", continúa. "La tecnología nos está acercando y así tenemos una intimidad virtual que a veces se siente más cercana que la intimidad real".

"La tecnología nos puso en un lugar donde las conexiones son más rápidas. Pero hay algo que hemos perdido. La tecnología moderna, con su pretensión de inmediatez e infalibilidad, paradójicamente también pone de relieve nuestra condición humana. Esta aspiración a ser perfectos de hecho nos ha demostrado lo imperfectos y defectuosos que somos", dice Foster.

Pasaron 25 años desde que Foster dirigió Mentes que brillan (1991). Como actriz ha tenido éxitos y el Oscar a Mejor Actriz por Acusados (1989) y El silencio de los inocentes (1991).

Después dirigiría Feriados en familia (1995) y La doble vida de Walter (2011), así como un episodio de House of Cards y dos de Orange Is the New Black.

"Siempre quise dirigir", dice Foster. "A los seis años, hice un episodio de The Courtship of Eddies Father (1970) con Bill Bixby, que lo estaba dirigiendo. Me quedé con la boca abierta al descubrir que a los actores también se les permitía dirigir. Era lo que quería hacer".

Por supuesto, a las niñas no se les permite dirigir, pero Foster siempre obtuvo lo quiso.

"No pensaba que me permitirían dirigir", dice, "así que empecé a escribir y a buscar la forma de hacerlo a los 27 años. Yo sabía que tenía historias que contar, pero no tenía mucha fe en mi capacidad de escribirlas".

Foster ve un mensaje en común en todos sus trabajos de dirección.

"Mis películas tienden a ser sobre la realidad o lo real que podemos ser", precisa. "La pregunta que siempre me planteo en el escenario o en la sala de edición es la de si eso es real".

El maestro del dinero es la película más grande de Foster. Las otras fueron pequeñas historias individuales, más que sobre la sociedad en su conjunto.

"Hice El maestro del dinero como una auténtica película de género, una película de entretenimiento", señala. "Eso es lo que debería ser. Pero también sé que voy a regresar a hacer películas más personales".

¿Por qué no hay mujeres haciendo películas de las grandes sagas? "Hay muchas razones", dice. "Algunas son psicológicas, otras son respuestas que datan de hace cientos de años".

"No creo que se trate de una conjura para mantener oprimidas a las mujeres", opina. "En televisión hay más mujeres que dirigen. Mientras mayor sea el riesgo financiero, menos pueden arriesgarse los estudios. Por la razón que sea, se sigue considerando que las mujeres son un riesgo... no sé por qué".

"Mi director favorito para mujeres es Jonathan Demme", continúa Foster. "Entendió El silencio de los inocentes y dijo: Esta es una película acerca de una heroína. Sí, es terrible pero no habrá violencia gratuita. Y la mujer hará oír su voz".

Al ir creciendo, Foster encontró en la actuación algo que no encontró en otra cosa.

"Fui niña actriz y siempre fui una persona un poco solitaria, un poco reservada", continúa Foster. "Eso me permitía jugar y que se me ocurrieran ideas que después trataría de expresar".

"Siempre estaba tratando de expresarme", agrega. "Quería relacionarme con la gente".

Lo más probable es que su próximo trabajo sea un drama.

"Como artistas, tenemos la responsabilidad de desafiar al mundo para que esté más conectado y más abierto", dice. "Los dramas y los dramas oscuros nos aportan esa luz".

Por ahora, Foster —que vive en Beverly Hills con sus hijos, Charles de 17 años y Kit de 14—no sabe qué vendrá a continuación. "Me tomo mi tiempo para averiguarlo".

Directora correcta al servicio de su material.

La mejor película de Jodie Foster como directora es Feriados en familia, una comedia simpática que transcurre en una cena de reencuentro familiar en el Día de Acción de Gracias, todo un género cinematográfico en sí mismo. Allí la directora se limitaba a conducir hacia buen puerto un guión inteligente y un ensamble actoral que incluía a Holly Hunter, Robert Downey Jr., Anne Bancroft, Charles Dunning y hasta Geraldine Chaplin.

Antes había hecho Mentes que brillan, la histora del vínculo entre un niño prodigio y su madre, y después hizo La doble vida de Walter con Mel Gibson como un empresario depresivo que empieza a comunicarse a través de un títere con forma de castor. No estaba tan mal.

Una niña prodigio en un papel complicado.

Tenía 12 años cuando Scorsese, la seleccionó para Taxi Driver.

"Cuando trabajé con Robert De Niro, empecé a darme cuenta de que esta era una carrera y una forma de arte que yo podía elegir".

No fue tan fácil que una niña interpretara a una prostituta en una película tan brusca y realista. "Tuvimos que hacer la solicitud ante un tribunal", recuerda. "Se decidió que mi hermana, que tenía más de 18 años, tenía que acompañarme al foro. Cualquier cosa que tuviera una connotación sexual tendrían que usar a mi hermana de doble si es que no podían encontrar otra".

Su actuación y la película se convirtieron en clásicos.

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