"Monos": una película "radical" que se volvió un fenómeno mundial

Una charla con Alejandro Landes director de la película colombiana nominada a los Goya y que está en cartel en Uruguay

Alejandro Landes
Alejandro Landes, director colombiano de Monos. Foto: Difusión

En tiempos de pantallas cada vez más encogidas, el director Alejandro Landes está convencido de que Monos es una experiencia para ver en pantalla grande.

“Es para cine”, es de lo primero que dice en charla desde Nueva York. “Está filmada en Cinemascope, como los westerns y la banda sonora está diseñado para esa experiencia comunal que es una sala de cine. Aunque tiene unas ideas políticas importantes, para sentirla más en el estómago y en la piel y no sólo en la cabeza hay que verla en cine. Es como demasiado para un teléfono”.

Hay que darle la razón. Monos, la tercera película de este colombiano, es toda una experiencia cinematográfica. Desde que se lanzó mundialmente, además, ha sido todo un fenómeno de público (“cientos de miles de espectadores en Europa”, cuenta), y ha ganado premios en festivales (en San Sebastián, por ejemplo) y está nominada a los premios Goya. Monos, en la que hay participación uruguaya a través de Fernando Epstein y Mutante Cine, es la película latinoamericana del año. Está en cartel en Cinemateca Uruguaya.

La historia —que no está datada, ni ubicada en país, ni guerra en concreto pero habla sobre Colombia— sigue a un grupo de guerrilleros adolescentes aislados en el medio de la montaña con dos responsabilidades: cuidar a una rehén estadounidense y que nada le pase a Shakira, la vaca lechera. Son jóvenes y alocados y quizás no estén a la altura de unas circunstancias que nunca quedan muy claras.

—Son de alguna manera como aquellos soldados japoneses que seguían combatiendo aislados en la selva, 30 años después de terminada la guerra.

—Qué gracioso que me digas eso. Leí un artículo sobre eso hace mucho tiempo y nunca olvidé y fue una fuente de inspiración cuando estaba metiendo este mundo.

Aunque uno también podría pensar en Cero en conducta de Jean Vigo, la cita más mencionada en las reseñas de Monos es El señor de las moscas, la novela de Willilam Golding que también fue película, y que hablaba de unos adolescentes librados a la buena de Dios.

“La relacionan muy fuertemente con El señor de las moscas por la imagen más pop que es la cabeza de un cerdo sobre una estaca que está en la carátula del libro. Pero no es que sea una adaptación”, dice Landes. Otros han mencionado Apocalypse Now y Fitzcarraldo de Herzog que, como el de Monos, fueron rodajes accidentados en lugares aislados. Buena parte de la película de Landes se filmó en Páramo de Chingaza a 4.200 metros de altura en los Andes colombianos.

“Todos estábamos al límite”, dice Landes. “Es una película con actores de Hollywood, menores de edad, no actores, helicópteros, escena bajo agua, efectos especiales, efectos digitales, locaciones remotas. Así que en una situación así, todos flaqueamos. El primer día de rodaje bajamos a alguien en helicóptero por un ataque epiléptico en una camilla en la que yo también estuve. La situación era un poco extrema”.

A eso hay que sumar, dice “ l presupuesto que teníamos y las ambiciones alegórica para construir una fábula mítica” para contar un cuento grande y, todo indica, caro.

-¿Imaginó la repercusión internacional de Monos?

-Teníamos como delirios de grandeza porque queríamos hacer algo épico. Pero el grado de penetración comercial que ha tenido una película de propuesta radical es algo que nunca había experimentado. Y ha sido un éxito de taquilla en Inglaterra, en Holanda, fue muy sólida en Estados Unidos, fue la película colombiana más taquillera en Colombia. Más allá de que ha tenido 30 premios internacionales la fuerza comercial es algo que nos sorprendió a todos.

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