"The Post"

Momentos de una democracia

Se estrenó la nueva de Steven Spielberg sobre un gobierno presionando a la prensa

The Post. Foto: difusión
Meryl Streep, Spielberg y Tom Hanks de charla. Foto: difusión

Para hablar de cosas tan masculinas como las mentiras de una guerra, las presiones a la libertad de expresión, los secretos de un Estado y las manipulaciones de un gobierno, Steven Spielberg decidió concentrarse en la única mujer en todo el salón: Katherine Graham. La decisión hace que The Post: los oscuros secretos del Pentágono sea aún más interesante.

Graham (interpretada acá, con su habitual compromiso, por Meryl Streep) heredó de su marido tremendo legado: un imperio periodístico que incluía el Washington Post, por entonces un diario más local que nacional con escasez de fondos y de primicias. Ella, más dedicada a los eventos sociales, dejaba las decisiones en su junta de directores y en su editor en jefe, el periodista Ben Bradlee (Tom Hanks), dos frentes que eran más rivales que hermanos.

The Post: los papeles del pentágono. Foto: difusión
Vea el tráiler de The Post: los oscuros secretos del Pentágono

La película cuenta los momentos de decisión de Graham cuando el diario se hizo de los “Papeles del Pentágono”, nombre con el que recoge la historia a una serie de documentos que demostraban el grado de injerencia, premeditación y mentira con que el gobierno estadounidense manejó los asuntos de Vietnam, antes y después de involucrarse en una guerra. Esos documentos dejaban claro que todas las administraciones de Truman a esa parte (Eisenhower, Kennedy, Johnson y Nixon) le habían mentido al pueblo estadounidense sobre las razones y la marcha del conflicto en el sudeste asiático.

El problema para Graham es que entre los principales involucrados había muchos de sus amigos, porque está claro que en las élites del poder se conocen todos. Para el caso era el secretario de Estado Robert McNamara (“mi amigo, mi asesor, mi confidente”, dice Graham) quien para ser actuales y precisos, estaba hasta las manos. La editora tuvo que decidir entre la amistad, la presión de sus directores, las amenazas judiciales o publicar la nota. Es sabido que eligió lo último.

Desde entonces, los “Papeles del Pentágono” y la otra investigación que promovieron Graham y Bradlee y que empezó en una oficina del edificio Watergate, son citados como ejemplo de perseverancia periodística, ética empresarial y de las presiones de los gobiernos hacia los medios. The Post completa, en ese sentido, un díptico cinematográfico sobre el Washington Post que se inició con Todos los hombres del presidente en 1976. Aquella película en la que Graham ni aparecía y de la que esta vendría a ser una precuela, inspiró un protocolo periodístico y alentó a muchos a soñar con ser reporteros; quizás esta ayude algo en ese sentido.

Todos los hombres del presidente. Foto: difusión
Reviva el tráiler de Todos los hombres del presidente

The Post se integra a cierta línea de trabajo de Spielberg sobre la democracia estadounidense, la construcción del Estado y su papel en el mundo. Es así parte de una trilogía de la última etapa de la carrera del director, que se completa con Lincoln y Puente de espías. En ese sector de su filmografía podrían sumarse Amistad y tangencialmente, Rescatando al soldado Ryan, y en un rango más amplio de películas histórico- política estarían La lista de Schindler y Munich.

Spielberg se convierte en un defensor de la democracia y las formas estadounidenses en una visión crítica, pero en la que siempre triunfa el buen ser y un optimismo capitalista. A menudo se ha citado a Frank Capra como una de sus influencias y es acá donde no lo puede disimular. Algunos lo llaman simplismo pero sobre eso, Spielberg ha forjado una de las más grandes carreras del cine mundial.

Spielberg -quien en marzo estrena Ready Player One, otra de sus aventuras fantásticas- apuró el estreno para que la película dialogue con los tiempos políticos de su país. Las referencias a un mundo dominado por Donald Trump, las noticias falsas y las verdades a medias, son inevitables. También habla del papel del “soplón” (el whistleblower original es más romántico) en tiempos de Edward Snowden. Hay algo patriótico y desprendido en actitudes que surgen de la indignación de saberse parte de un sistema malvado.

A diferencia de sus otras películas (que también analizan el papel del héroe en la construcción de un imaginario estadounidense), The Post está centrada en la transformación de una mujer en una heroína. Es también, como mucho de ese cine, un canto a un tiempo mejor.

Spielberg deja muy claro que su centro de atención es la transformación de cómo Katharine Graham se volvió Katharine Graham. Es así que lo que lo que al comienzo son salones llenos de hombres, ante los que se siente inhibida por la testosterona del ambiente, termina transformada y saludada por una columna de mujeres. La película es, en ese sentido, totalmente femenina.

¿Qué más prepara Spielberg?

Una película que se llenó de urgencias

“El nivel de urgencia para hacer esta película fue por el actual clima de esta administración, bombardeando a la prensa y calificando a la verdad como falsa si le viene bien”, le dijo Steven Spielberg a The Guardian acerca de la razones por las que resolvió en 11 meses hacer The Post. “Realmente me molesta el hashtag ‘hechos alternativos’ porque soy creyente de una sola verdad, que es la verdad objetiva”. Así que donde se ve a Richard Nixon (que aparece amenazando con su voz en documentos de audio reales), debe verse a Donald Trump. 

Para poder hacer esos comentarios de actualidad, Spielberg cambió sus rutinas de trabajo después de que, a principios del año pasado, leyó el guion de la debutante Liz Hannah. Así, postergó el estreno de Ready Player One que iba a ser su nueva película y ahora se estrenará en marzo. Después vienen su nueva versión de Amor sin barreras (o sea West Side Story), The Kidnapping of Edgardo Montara sobre un judío criado a la fuerza como cristiano en el siglo XIX y, finalmente, para 2020 tiene que tener pronta la quinta parte de Indiana Jones.

La fotografía del ya habitual fotógrafo de Spielberg, Janusz Kaminski (que ganó el Oscar por La lista de Schindler y Rescatando al soldado Ryan), y el diseño de producción de Rick Carter (Oscar por Lincoln) transmiten el aire de época necesario y se lucen para hacerlo. La paleta es apagada, y los escenarios realistas.

Spielberg, como es costumbre, consigue grandes momentos, entre ellos una escena que empieza en una metralleta y termina en una máquina de escribir, equiparando su poder; una toma divide la pantalla en los dos mundos de Graham y hay que ver cómo hace mover a los personajes; y la cámara en la escena en la que ella debe decidirse entre publicar o ser fiel a su linaje.

Spielberg está lleno de cine y, también de ideas que aunque hay quienes las hallarán básicas, para tiempos en que todos nos creemos tan vivos siguen siendo necesarias. El cine siempre mostró el mejor de los mundos, y Spielberg está acá para recordárnoslo.

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