LA HISTORIA DE UN NIÑO

Mezcla de fútbol, literatura y cine

El País estuvo en el rodaje de la película uruguaya Mi mundial en Jardines del Hipódromo.

Campelo se muestra divertido, superando a los defensas en una de las tomas que se realizó para Mi Mundial. Foto: Ariel Colmegna.
Campelo se muestra divertido, superando a los defensas en una de las tomas que se realizó para Mi Mundial. Foto: Ariel Colmegna.
Back. Los técnicos en una pausa comentando la escena filmada. Foto: Ariel Colmegna.
Back. Los técnicos en una pausa comentando la escena filmada. Foto: Ariel Colmegna.

En el mediocampo del estadio de Danubio se encuentra Tito (Facundo Campelo), que viste el número 10 de la camiseta color celeste y negro. Junto a él, varios del equipo contrario intentan ganarle la pelota. Ninguno lo consigue y Tito hace un gol. Cuando termina el festejo por la anotación se escucha "corte" desde un megáfono. Es que Tito y compañía son los protagonistas de la película Mi mundial (basada en la novela de Daniel Baldi), que se está filmando en Montevideo.

Detrás de los jugadores y cerca del arco están los técnicos, camarógrafos y el director, que va dando indicaciones a Campelo y a los otros actores ante cada toma.

La escena se vuelve a filmar, con la misma coreografía que ya se ha realizado. Tito agarra la pelota, pasa a dos defensas y hace un gol de globito. Tras la cuarta toma Campelo, que corre desde la mitad de la cancha hasta el arco, cae rendido. "Una más", grita un joven con un megáfono, tras una pausa de cinco minutos. El momento necesario para que el director, Carlos Morelli, charle con el camarógrafo y vean cómo quedó lo que acaban de filmar.

"Ya se filmaron los últimos minutos de la película, igual que el inicio", cuenta Lucía Caviglio, productora del proyecto. Lo que se está ahora filmando es el partido entre Unión de América y el Potrillos Fútbol Club, que en la película está por la mitad. Ese día también se encuentra en la mitad del rodaje que se extenderá hasta mediados de diciembre, cuenta la productora. Son "siete semanas de rodaje para 90 minutos de película".

La escena se vuelve a repetir y la plaqueta ahora anuncia toma cinco. Campelo, que se encontraba acostado con otras personas en el pasto, responde parándose. Nuevamente corre desde la mitad de la cancha, pasa a defensas y hace el mismo gol. Mientras, en las tribunas, hay extras que gritan y festejan cada vez que ven a Campelo hacer el gol.

La escena intenta mostrar que "Tito no pasa la pelota, es un comilón como muchos delanteros. Entonces hay que contar su jugada, mostrar que los compañeros quedan libres, que él no les pasa la pelota, pero logra meter el gol. Lo que en este momento estamos contando es la parte cuando no pasa la pelota y hace el gol", explica el director de la película, Morelli.

"Facu, mirate esto", le dice el director, mientras el actor ve la toma recién filmada en una pequeña pantalla.

Como "hay que filmar las miradas, los gestos, el corte y la patada para después construir la jugada" es necesario que Campelo muestre la misma energía que en la primera toma, dice Morelli, que además de director también cumple la función de psicólogo, charlando con el actor y dándole a entender por qué es necesario volver a filmar, para que el chico mantenga la misma energía ante cada nueva toma. "Es todo un tema de comunicación", afirma Morelli, por lo que es importante que "sepan qué es lo que querés hacer en la escena y que sientan cariño y respeto". Dos veces más Facundo tiene que correr y hacer el gol, antes de la esperada pausa para almorzar.

Pese a su inexperiencia delante de cámaras, Campelo (jugador en las inferiores de Wanderers) se muestra como un profesional, volviendo a filmar las escenas y manteniendo las mismas expresiones una y otra vez, auque sea a la fuerza. Tras la pausa final el joven se va contento, como si se fuera al ansiado recreo del liceo.

La película, cuyo estreno está previsto para las próximas vacaciones de invierno, se basa en el libro de Baldi sobre Tito, un chico de 13 años a quien no le va bien en la escuela, pero sí en la cancha. Cuando un representante le ofrece la oportunidad de salir de la pobreza jugando en un equipo, el niño y su familia se mudan a la capital. La historia tiene su moraleja como ya sabrán quienes han leído el libro.

La historia sobre el niño que se destaca por sus fintas, goles y su carácter de "comilón", cautivó a Caviglio desde que leyó el libro hace ya seis años. Por eso enseguida compró los derechos para hacer una película, ya que le parecía que la historia de superación de este niño bien podía llevarse a la gran pantalla.

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