Lista

Las 10 mejores de películas de Woody Allen, un director que está de estreno

Hoy llega a Uruguay, "Un día lluvioso en Nueva York" y es una oportunidad para repasar algunos de los grandes momentos de su filmografía

Woody Allen
Woody Allen en una conferencia de prensa. Foto: EFE

Hubo un tiempo que el estreno de una película de Woody Allen era un acontecimiento de interés nacional en Uruguay. Eso permitió seguir su carrera con una atención que no se le destinaba a otros directores.

Hoy eso ha cambiado un poco por su figura pública y cierto desdén perezoso en la mirada hacia mucho de su cine reciente. Su divorcio con Mia Farrow, los detalles escabrosos y las acusaciones de abuso sexual hicieron lo suyo, sin duda, en la apreciación de su obra pero eso es todo otro debate. Lo cierto es que, desde que salió el escándalo hasta Match Point (2005), una serie de proyectos que se veían lejos de que se esperaba de alguien como él, también le espantaron mucho público.

Hoy se estrena en Uruguay Un día lluvioso en Nueva York, su película número 49. Es la historia de una pareja juvenil (Elle Fanning, Timothée Chalamet) que descubrirá un montón de cosas en un un fin de semana de mal tiempo en Manhattan. Su estreno mundial había sido demorado por Amazon, quien decidió romper el contrato de cuatro películas que lo unía con el director cuando, el año pasado volvieron a aparecer las acusaciones en su contra; Allen está demandando a Amazon por 68 millones de dólares .

La llegada de Un día lluvioso en Nueva York, sobre la que hablaremos en otro momento, es una buena excusa para hacer una lista —y como toda lista subjetiva, caprichosa y volátil— de su carrera.

Diez 

Medianoche en París (2011)

Un ejercicio sobre la nostalgia, un asunto que siempre ha sido igual por lo visto. Un escritor estadounidense (Owen Wilson) va a París con su novia y su familia burguesa y se deja llevar por el espíritu intelectual y romántico de la ciudad. Y aún más, descubre que hay un pasaje a la década de 1920 donde se encuentra con los Fitzgerald, Buñuel, Dalí, Picasso, Gertrude Stein y con el amor con el rostro de Marion Cottillard, una muchacha con sus propias nostalgias. Pero la nostalgia no es buena consejera y, dice Allen, cada época tiene su encanto. Incluso ésta.

nueve

La rosa púrpura de El Cairo (1985)

Segunda parte de una implícita trilogía femenina que completan La otra mujer y Alice. En las tres se repite la fórmula: mujer relegada en su matrimonio descubre mediante un trance un posible salvoconducto a la felicidad. Lo que acá ayuda a Cecilia (Mia Farrow) es el cine y, principalmente, que uno de los actores baje de la pantalla a enamorarla. Es una gran idea para una comedia tristona que termina al ritmo de Fred Astaire y Ginger Rogers bailando “Cheek to Cheek” y la esperanza de que todo puede mejorar. Por lo menos el rato que pasamos en un cine.

Ocho 

Matchpoint (2005)

Una de sus grandes películas del exilio europeo. Es una suerte de revisita de Crímenes y pecados: es como aquella una película sobre la culpa (en este caso inexistente) y la ambición a los que agrega el componente de la suerte con esa pelota de tenis que no sabemos de qué lado va a caer. Es la historia de un arribista que escala socialmente gracias a su noviazgo con una chica rica pero ve cómo todo se le puede ir al diablo por su amor a una diletante estadounidense. Está en Netflix.

siete

Días de radio (1987)

Un homenaje a su formación cultural que incluye su familia, películas clásicas y sí, mucha radio. Hay datos autobiográficos y un lindo aire nostalgioso (una visita al Radio City Hall) y otros muy graciosos (la cita frustrada por culpa de La guerra de los mundos de Orson Welles). Además está la historia de la cigarrera (Mia Farrow) que llega a estrella y una concordia social en el final que no suele estar presente en su cine.

Seis

Manhattan (1979)

Desde el comienzo con “Rhapsody in Blue” de Gershwin definiendo mejor que mil palabras la belleza de las imágenes en blanco y negro (la fotografía es de Gordon Willis), está clarísimo que esta es una historia de amor al escenario de su cine, la ciudad de Nueva York. Además está el romance con Diane Keaton (esa pareja recortada sobre el puente Queensboro), con una liceal (Mariel Hemingway) pero principalmente con esos rincones de postal de una ciudad hermosa hecha, también para alojar la tristeza del amor y de las malas decisiones que se toman en su nombre.

Cinco

Blue Jasmine (2013)

Una relectura de Un tranvía llamado el deseo ambientada en tiempos de Bernie Madoff y sus estafas financieras. Jasmine (una Blance Du Bois retratada con crueldad e interpretada por Cate Blanchett) deja su vida de millonaria y se vuelve a la casa de su hermana pobre, después que su marido fue preso, se suicidó y la dejó más cargada de deudas que de esperanzas. Sus delirios de grandeza recibirán un cachetazo de los fuertes en uno de los finales más duros (y misóginos) hacia uno de sus personajes de todo el cine de Allen.

cuatro

Crímenes y pecados (1989)

Una suerte de Dostoievski a lo Allen con un oftalmólogo exitoso (Martin Landau) quien arriesga toda su estabilidad por una amante (Angelica Huston) que empieza a exigir lo que le corresponde afectivamente. La manda matar y la culpa empieza a atormentarlo hasta que un día ya no siente más culpa y eso es aún peor porque es la certeza que no hay Dios mirando los desastres que hacemos. Además se cuenta la historia de un rabino sabio que empieza a quedarse ciego y un director que no quiere ceder su integridad (Allen como Allen).

Tres 

La otra mujer (1988)

Gena Rowlands es Marion Post, una mujer que está bien casada y tiene todo resuelto. No era tan así y cuando sin querer escucha las sesiones de terapia de la oficina de al lado (principalmente las de una mujer embrazada, Farrow, que quizás sea ella misma) se le despiertan algunas tormentas del pasado que tenía escondidas, incluyendo un aborto y un romance extramatrimonial que no se atrevió a concretar pero quizás escondiera la felicidad. La acción combina cine, teatro y literatura, en una rendición, menos sicodélica de Julieta de los espíritus de Fellini. Es, además, una de sus películas bergmanianas (fotografía de Sven Nykvst incluida).

Dos

Hannah y sus hermanas (1986)

Secuela no declarada de Dos extraños amantes (las dos protagonistas se llaman Ana, por ejemplo), es la historia de una familia ampliada, sus deseos reprimidos, sus adulterios concretados y los riesgos que se toman en nombre del amor, digamos. Allen, como el exmarido de una de las hermanas, hace de sí mismo y consigue quedarse con la chica de sus sueños, que será su cuñada y es un poco rara pero lo quiere bien. En el elenco están Barbara Hershey, Farrow, Diane Wiest, Michael Caine y Max Von Sidow.

uno

Dos extraños amantes (1977)

La película que lo graduó de director importante (y de paso le dio Oscar) es una presentación del personaje que desarrollaría a lo largo de su carrera. Acá interpreta a Alvy Singer, un comediante que se enamora de Annie Hall (DKeaton), una muchacha que no parece convenirle. Es también una reflexión sobre el momento que vivía Allen: es un personaje popular que quiere ser visto como un artista. Eso queda claro en el monólogo del comienzo y en la toma única del final, de una belleza arrebatadora.

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