MANCHESTER JUNTO AL MAR

La mejor sorpresa de los Oscar

La tercera película de Kenneth Lonergan logró seis nominaciones y es de las favoritas.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Manchester frente al mar. Foto: Difusión

Primero hay que ver Manchester junto al mar, y luego encontrarse con Puedes contar conmigo (2000) y Margaret (2011), las primeras dos películas de Kenneth Lonergan, posiblemente el secreto mejor guardado de Hollywood. Durante los 15 años que lleva dirigiendo escribió los guiones de Pandillas de Nueva York (Martin Scorsese, 2002), Analízame (Harold Ramis, 1999) y Analízate (H. Ramis, 2002). Y antes triunfó como dramaturgo y director de teatro en Broadway con obras como This Is Our Youth y Waverly Gallery, que casi consigue el premio Pulitzer en 2001.

En el escenario dirigió a algunos de los actores que luego incluyó en sus films, como Anna Paquin (inmensa protagonista de Margaret), Mark Ruffalo (gran protagonista de Puedes contar conmigo e importante secundario en Margaret), y Matthew Broderick (que participa en los tres títulos). Alcanza con ver el brillante trabajo que hizo en la dirección de actores —que en Margaret llegaron a ser 51 con líneas de diálogo— para comprender la admiración que estos artistas le demuestran. Es por eso que entre los productores de sus películas figuran nombres como el de Scorsese, Broderick, Matt Damon (a quien ya dirigió y casi protagoniza Manchester junto al mar), Sydney Pollack y John Krasinski.

Y si la franqueza de su cine necesitaba una cuota de romanticismo para contrarrestar la frialdad comercial de Hollywood, está la anécdota del préstamo del millón de dólares que Broderick le hizo para que terminara de montar Margaret, tarea que entre demandas de productoras por incumplimiento de plazos le llevó seis años. La venganza del sistema hizo que el film se estrenara en 2011 únicamente en 12 salas de Estados Unidos, mientras que fue un éxito de público y crítica en Europa. Como respuesta, decenas de asociaciones de críticos juntaron firmas para exigir su reestreno, que se logró en 2012.

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Para el lado B de Hollywood, es decir el circuito de cine independiente que gira en torno al Festival de Sundance (y su canal de televisión), Lonergan es un cineasta excepcional que produce muy poco, ya que está convencido de que los temas deben tocar a su puerta y no ir él en su búsqueda.

Manchester junto al mar merece cada una de sus seis nominaciones a los Oscar: Película, Director, Guión original, Actor, y Actor y Actriz secundarios). Pero en caso de que se vaya con las manos vacías, sus seguidores tendrán el consuelo de que tanta prensa reavivará la carrera de un cineasta que más que talentoso resulta necesario.

Cine de autor.

En los primeros dos títulos Lonergan estaba buscando un estilo que finalmente encontró en Manchester junto al mar. Lo que hay de único en su mirada es una conjunción de su interés hacia los personajes —más que la historia—, y su preocupación por cómo contar, más que concentrarse en qué está contando. Siendo este (como el resto de su filmografía) un drama familiar, valga la comparación con su compañera de terna Un camino a casa. Lonergan atraviesa episodios trágicos con una dureza surgida de reproducir con realismo el escenario de la terrible sorpresa frente a una fatalidad: los tiempos de una mirada, de un silencio, la compañía pertinente en esos momentos, la batalla externa que hay que lidiar. Es allí —en la conformación de una escena que parece estar documentada y no impostada— que está el impacto. Un camino a casa, en cambio, reposa su dramatismo en evidenciar lo triste y miserable rodando solamente los efectos emocionales más básicos, apostando así a los odiosos golpes bajos.

El drama de Lonergan no tiene zancadillas, pero sí te rompe el corazón. Tanto como a sus personajes. En Margaret, una adolescente lucha con la culpa que le genera sentirse responsable de un homicidio accidental. En Puedes contar conmigo dos hermanos dañados que perdieron a sus padres en la niñez intentan acomodar sus vidas adultas ayudando a criar al hijo de uno de ellos. Una historia similar plantea Manchester junto al mar: Casey Affleck (insuperable) se parece bastante al personaje de ese tío irresponsable y bonachón que interpretó primero Mark Ruffalo. Y Kyle Chandler ocuparía el lugar que antes tuvo Laura Linney, como un padre soltero abocado a la crianza de su hijo en un pueblo costero en el que todos se conocen.

La historia de Manchester junto al mar es la crónica de los días que suceden tras la repentina muerte del "hermano bueno" y el regreso del "hermano con mala fama", devenido en tutor de un sobrino adolescente interpretado por Lucas Hedges (actor entrañable que comenzó actuando bajo las órdenes de Wes Anderson).

En su esmero por el diseño de los personajes, Lonergan los rodea de secundarios más y menos importantes, que le dan un ligero e interesante tono coral al film. Entre ellos se destaca la exesposa interpretada por Michelle Williams (siempre excelente), quien protagoniza junto a Affleck la escena más desgarradora y fascinante.

Otra de sus herramientas particulares es la propuesta de montaje, mutilando pequeñas escenas en medio de la acción y haciendo interactuar los flashbacks intercalando el recuerdo con la acción presente del personaje central.

La franqueza parece ser la vara con la que Lonergan mide a sus personajes y su propio carácter de director: en los diálogos se discute sobre cambiar de tema aunque se trate del eje de la trama, o se habla a los gritos, tapándose las voces. No se pierde tiempo en conflictos de relleno ni se quiere llegar a una resolución forzada o políticamente correcta. También parece guiarlo una necesidad de generosidad entre familiares, vecinos, amigos y parejas que quieren ayudarse a superar batallas que ni siquiera en Hollywood pueden ganarse.

Se reserva un personaje para él, a lo Hitchcock.

Es cierto que el maestro del suspenso era mucho más discreto en sus paneos, pero llama la atención las apariciones que se reserva Lonergan en sus guiones. En su ópera prima interpretó a un cura que lejos de cuestionar el adulterio de la protagonista, alzaba los hombros y prefería no juzgarla. En su segundo film es el padre de una adolescente con quien mantiene una relación más telefónica que personal. Es un personaje interesante que lidia con la doble moral de querer ser un buen padre pero no poder comprometerse en el vínculo con sus hijos. En Manchester junto al mar tiene una participación brevísima pero jugosa como un transeúnte que cuestiona el tono en el que Lee Harper (Casey Affleck) le habla a su sobrino (Lucas Hedges), ocasionando una simbólica pelea callejera entre los tres personajes.

Manchester junto al mar [*****]

Estados Unidos, 2016. Título original: Manchester by the Sea. Dirección y guión: Kenneth Lonergan. Fotografía: Jody Lee Lipes. Edición: Jennifer Lame. Música: Lesley Barber. Arte: Jourdan Henderson. Elenco: Casey Affleck, Kyle Chandler, Michelle Williams, Lucas Hedges, Matthew Broderick, C.J. Wilson. Género: Drama. Duración: 137 minutos.

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