Entrevista

"Me están ofreciendo más trabajos en cine"

El actor argentino protagoniza Las grietas de Jara, que se estrena el jueves

Joaquín Furriel en "Las grietas de Jara"
Joaquín Furriel en "Las grietas de Jara"

El actor argentino de 43 años viene de uno de sus años más prolíficos y nada indica que vaya a parar. Furriel estuvo en Punta del Este presentando su nuevo protagónico en Las grietas de Jara, un suspenso basado en una novela de Claudia Piñeiro. Furriel intrepreta a Pablo Simó, un arquitecto que se ve envuelvo en un conflicto con Néstor Jara (Óscar Martínez), quien demanda que el estudio del protagonista lo indemnice por unos daños ocasionados a su hogar debido a una obra. Sobre su nueva película de suspenso y sus próximos proyectos -que incluyen varios largometrajes filmados entre Argentina y España-, Furriel conversó con El País.

-¿Cómo llegaste a formar parte de Las grietas de Jara?

Por la productora, MyS, que hizo Abzurdah y El hilo rojo y con la que filmé hace varios años una de mis primeras películas, Un paraíso para los malditos. Ahí los conocí y establecimos un vínculo con el tiempo donde fuimos creciendo todos, ellos como productora yo como actor en el cine. Y se dio la posibilidad de encontrar un proyecto donde podíamos trabajar juntos nuevamente y me ofrecieron Las grietas de Jara.

¿Cuál fue la propuesta que te hizo el director Nicolás Gil Lavedra? Para ser un suspenso, no hay mucha acción...

Es un thriller sin balas. No hay violencia explícita. Está ese tipo de violencia más psicopática donde los personajes van haciendo cada uno su juego de una manera poco perceptible, porque justamente lo que quieren es que no se sepa nada de lo que está pasando. Lo que me dijo Nicolás y lo que trabajamos mucho antes de empezar a trabajar la película fue la necesidad imperiosa de no anticipar nada de lo que a mi personaje, Pablo Simó, le iba pasando. Ser muy sutil con los pensamientos, las expresiones. Ensayamos antes de hacer la película. La leímos con Nicolás y trabajamos el vínculo de Pablo con su familia.

¿Cuál dirías que es el conflicto principal de tu personaje en la película?

Pablo Simó es un arquitecto de clase media que tiene una vida tan apagada, tan gris donde de repente no le funciona su matrimonio, su lugar en la empresa y todo eso va haciendo que no se sienta cómodo. Algo tiene que pasar. Como muchas veces ocurre en la vida, aparece un desconocido y un caso que parece negociable y cotidiano se termina transformando en algo mucho más extraordinario y aparece Nélson Jara, el personaje interpretado por Óscar Martínez que va exponer esas incomodidades de Pablo.

Hay muchos duelos entre duplas de personajes.

Es muy importante la empatía con tus compañeros porque también eran escenas donde es importante como reacciona el que lo escucha. Tengo dos escenas con Oscar que son el corazón de la película y a partir de ellas se empieza a descubrir el vínculo que tienen esos personajes.

En El jardín de bronce también hacés de arquitecto dentro de un género similar. ¿Estás virando hacia estos personajes o ellos a vos?

No lo tengo muy claro. Sí te confieso que cuando vi la película sentí que estaba en lugares que yo ya había estado también en El jardín de bronce. Además filmé en las mismas locaciones. Eso fue raro. Creo que nunca me pasó de estar tan cerca por género, historia y locaciones. No me había pasado mucho pero es un género que me atrae muchísimo.

Joaquín Furriel en "Las grietas de Jara"
Tráiler de "Las grietas de Jara"

¿Por qué te atrae?

Porque a mí me gusta cuando como espectador tengo que estar atento e ir descifrando que puede estar pasando en la historia. Ese suspenso, thriller donde decís “¿Quién es el que está haciendo todo de determinada manera cuando las cosas son tan implícitas?”.

¿Cómo definís al 2017 en tu carrera? Estuviste muy activo.

Empecé filmando Las grietas de Jara, después me fui a Asturias a filmar Enterrados, una película en la cuenca minera. Después filmé la nueva película de Julio Medem, El árbol de la sangre que es una película española y volví e hice una participación en la última película de Pablo Trapero, La quietud. Además se estrenó El faro de las orcas y después El jardín de bronce. Fue un año donde empecé a darme cuanta que decisiones que había tomado hace tiempo se empezaron a contratar. Estoy muy feliz por lo que fue el año. Fue intenso por muchos viajes.

¿Como vas a enfrentar el que viene?

Voy a filmar la segunda película de Sebastián Schindel, director con el que hice El patrón: radiografía de un crimen. En mayo voy a España a filmar una comedia que dirige Alejo Flah, Camino a Gibraltar. Y espero que se confirme la segunda temporada de El jardín de bronce.

¿Estás más atraído al cine?

A mí la televisión me gusta mucho pero no me están ofreciendo programas de televisión. Los trabajos que estoy evaluando son cinematográficos. Si me propusieran series que estén buenos me engancho. Me están ofreciendo más trabajos en cine y eso me gusta.

¿A tu edad te preocupa que te hablen de una crisis de los cuarenta?

A partir de determinado momento de la vida te empezás a encontrar que fuiste tomando decisiones que te llevaron a un lugar. Si ese lugar no es el paisaje donde te encontrás realmente cómodo tenes que tomar decisiones a tiempo. Cuando cumplí cuarenta me fracturé la espalda y después de esa quietud tuve un accidente cerebro-vascular, entonces eso me puso en un lugar donde te das cuenta de que sos menos dueño de lo que pensás. De ahí a ahora no he hecho nada de lo que no esté convencido de hacer, tanto en lo personal como lo profesional.

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