EL PLANETA DE LOS SIMIOS

De mascota a emperador

Se estrena “El planeta de los simios: La guerra”, el cierre de una trilogía.

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El camino de César, el fundador del planeta de los simios, llega a su fin. Hoy se estrena la tercera parte de esta trilogía, una "origin story" que en teoría puede fungir como precuela de la película de 1968, con Charlton Heston. Este es el punto final a un relato que empezó en 2011 cuando se estrenó El planeta de los simios: (R)Evolución y continuó con El planeta de los simios: Confrontación en 2014.

Un poco de historia para ubicarse. La primera película, dirigida por Rupert Wyatt y cuyo título en inglés es más certero —traducido sería "El surgimiento del planeta de los simios"— contaba cómo César empezaba a perfilarse como el líder de la rebelión de los primates.

Huéfano (su madre fue usada para experimentos científicos), César fue criado por el investigador (James Franco) que en cierta manera fue responsable de la muerte de su progenitora. Ésta le transmitió genéticamente una capacidad de aprendizaje extraordinaria, que lo asemejaba a un humano.

A medida que crece, César se hace consciente de su condición de mascota privilegiada, es apresado luego de un incidente violento, y es en cautiverio que se libera emocionalmente de su hasta entonces amo y decide organizar la insurrección.

En la segunda película, César logra llevar a sus seguidores hacia un lugar más seguro. Los humanos, en tanto, han muerto en masa por el efecto colateral de las investigaciones científicas llevadas a cabo con simios como conejillos de indias: un virus para el cual no hay cura.

Queda un grupúsculo de humanos genéticamente resistentes al virus y en ese enfrentamiento entre las especies es que se desnudan las diferencias entre los simios: César, con un talante más estratégico y conciliador, debe lidiar con Koba, intransigente y radical.

Cuando terminaba esa película, César y los simios que lidera deben emprender una nueva huida, porque hay más humanos, con armas y ganas de retomar su lugar como especie dominante en el planeta.

Esa película, como la que se estrena hoy, fue dirigida por Matt Reeves, quien tuvo su primer éxito con Cloverfield (2008), y aunque no se trata precisamente de cine de autor, sí ofrece un punto de vista definido (más de eso en la crítica de la película, abajo). "Cuando me llamaron para hacer Confrontación, dije que no, porque no me gustaba la historia. Me preguntaron qué historia quería contar, pero aún así desconfiaba porque pensaba que me iban a dejar hacer tal vez un 30% de lo que yo quería contar. Pero no. Me dieron libertad para narrar la historia que quería, a mi manera. La condición que pusieron es que terminara la película en el tiempo estipulado".

Reeves lo consiguió y la película fue un éxito, tal como la primera. En ese éxito no solo influyó la historia y cómo estaba contada, sino también que la franquicia encontró en Andy Serkis el actor adecuado para interpretar a César.

Aunque Serkis sigue siendo un actor al que no le conocemos mucho la cara porque siempre está atrás de un montón de píxeles (fue Gollum en la trilogía El señor de los anillos y Kong en King Kong, 2005, entre otros papeles donde es filmado con la técnica "motion capture"), su César es no sólo un prodigio de efectos especiales, sino también de expresividad y matices.

No solo Serkis consigue buenos resultados con la máscara virtual. También la actriz Karin Konoval, que interpreta a la mano derecha del líder, el orangután Maurice, es una presencia carismática en la pantalla a lo largo de las tres películas.

El desempeño de las contrapartes humanas ha sido un poco más desparejo. Franco, Freida Pinto y James Lithgow estaban bastante bien en la primera entrega, mientras que Jason Clarke y Gary Oldman en la segunda eran solo funcionales a la película.

En esta oportunidad, César debe enfrentarse al Coronel, el personaje de Woody Harrelson modelado en base al Kurtz de Marlon Brando en Apocalypse Now, un militar desbocado, sin límites morales y que ha instaurado algo así como un culto entre aquellos que lo siguen.

Pero la película no solo enfrenta a César con El Coronel. "Uno puede extraer mucho drama de las batallas, pero me pareció más importante que las batallas fueran el contexto. La guerra más importante es la que tiene lugar adentro de César", dijo también Reeves y agregó: "Cada película en esta franquicia ha sido distinta una de la otra. Y la única constante ha sido la conexión a César. Esta vez queríamos llevar a César a un lugar en el cual nunca había estado, un lugar mucho más oscuro. Y si él pudiera atravesar esa oscuridad, entraría en el reino de lo mítico, ascendería a la posición del simio fundador. De alguna manera, esta es una película de guerra, pero yo también quería que fuera una película épica y bíblica".

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El planeta de los simios. Foto: Difusión
El planeta de los simios. Foto: Difusión
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