Entrevista

Bajo el mar, hay un rey que quiere convertise en una franquicia

Jason Momoa habla de Aquaman, la película que en Uruguay se estrena el 26 de marzo

Jason Momoa
Jason Momoa, el muchacho conocido como Aquaman

Los primeros comentarios sobre Aquaman son positivos, pero ninguno viene de Jason Momoa, que protagoniza esta adaptación de DC Comics. Aún no ha visto la película.

“Es a propósito”, dijo el actor. “Quería esperar porque será la primera vez que podré ver algo con mis hijos”.

Ellos son Lola Iolani, de 11 años, y Nakoa-Wolf Manakauapo Namakaeha, de 10 años, los hijos que Momoa tuvo con su esposa, la actriz Lisa Bonet, la expareja de Lenny Kravitz y actriz de El show de Bill Cosby.

“Me sentiré muy emotivo, sosteniendo sus manos y explicándoles después que su papá es uno de los primeros superhéroes de raza mixta”, dijo Momoa, con los ojos llorosos.

“Me está conmoviendo ahora mismo”, dijo, sonriendo y secándose los ojos con el dedo. “¿Puedes imaginar lo que sucederá cuando sostenga las manos de mis hijos? Todo esto es muy especial para mí”.

En Aquaman, que se estrena el 26 de diciembre y la dirige James Wan, Momoa interpreta a Arthur Curry, un tipo enorme al que le encanta el agua y que se entera de que es el heredero del reino submarino de Atlantis. Debe reclamar su derecho de nacimiento a su madre exiliada, la reina Atlanna (Nicole Kidman), y combatir a su hermano malvado Orm (Patrick Wilson) por el liderazgo del reino y, de paso volverse el superhéroe Aquaman.

Momoa ya interpretó a Aquaman en Batman v. Superman: El origen de la justicia (2016) y Liga de la justicia (2017), ambas de Zack Snyder.

“Cuando Zack me dijo que sería Aquaman, ojalá hubiera tomado una foto de mi cara”, dijo Momoa, de 39 años. “Creí que quería que interpretara a un villano. Cuando dijo que era Aquaman, no podía creerlo”.

Se lo verá en el papel en una secuela de Liga de la justicia y, si todo sale bien, algunas secuelas de Aquaman también. Hay mucho para contar. “Ni siquiera vemos a Aquaman como el rey de Atlantis, sino hasta el final de la película”, comentó.

Su Aquaman no es un tipo bidimensional con una capa. “Es un héroe reacio”, dijo. “Lo que también me gustó de Aquaman es que ha perdido a muchas personas, lo cual le da un motivo para querer salvar a la gente. Tiene sus antecedentes. No lo aceptan en la tierra. Es un fenómeno. Está solo”.

“Seguimos el trayecto de un héroe hasta que llega el momento en el que Aquaman acepta su lugar en el mundo submarino”, concluyó Momoa. “Me alegra que nos hayamos tomado el tiempo, porque de verdad se sienten las cosas por las que ha pasado para llegar a esa etapa”.

Aquaman. Foto: Difusión
Vea el tráiler de "Aquaman" que en Uruguay se estrena el 26 de diciembre

Momoa nació en Honolulu, pero, de niño, se mudó con su madre a Norwalk, Iowa, donde se sintió como pez fuera del agua. Pudo identificarse con Aquaman.

“Me identifiqué con el hecho de sentirme distinto”, dijo el actor. “También soy alguien que literalmente vino de dos culturas distintas. Cada cultura no interactuaba con la otra. No puedes encontrar conexiones aparentes entre Hawaii e Iowa. Los habitantes de un lugar no conocen a los del otro”.

“No me sentí tan solo como Aquaman”, se apresuró a añadir, “porque me aceptaron. Pero, al igual que él, también me crio una madre soltera como a muchos niños en la actualidad. Más tarde en mi vida, escapé muy lejos de Iowa, pero al final regresé a mis raíces en Hawaii, otro nexo con Aquaman”.

Identificarse con Aquaman fue una cosa, lucir como él, otra muy distinta. Momoa pasaba dos horas al día en el gimnasio, seis días a la semana.

“Tienes que esforzarte en el gimnasio”, dijo. “Superas tus límites. Si no te esfuerzas hasta no poder más, no lo haces bien. Tienes que acabar con el monstruo del gimnasio. No hay vueltas”.

Momoa quizá haya estado destinado a interpretar al rey del océano. Después de graduarse en Iowa, regresó a su tierra natal -su padre es hawaiano, su madre, alemana, irlandesa e indígena estadounidense- para ser biólogo marino.

Sin embargo, su ruta hacia el océano se desvió cuando el diseñador Takeo Kobayashi lo vio y lo animó a ser modelo. Una cosa llevó a otra y su ascenso fue lento pero seguro. Su actuación como el despiadado Khal Drogo en Game of Thrones lo hizo acreedor de una enorme base de fanáticos y lo llevó a Aquaman.

A lo largo del camino encontró el amor y se hizo de una familia: Momoa y Bonet en 2005, y poco después se volvieron pareja. Se casaron en 2017, después de años de vivir juntos, y residen en Hawaii con sus dos hijos.

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