Reconocimiento

Un maestro de las películas que recibe todos los premios

Martin Scorsese recibe hoy el Princesa de Asturias como "figura indiscutible del cine contemporáneo"

Martin Scorsese
Martin Scorsese está a punto de recibir el Princesa de Asturias

Para Martin Scorsese las escuelas de cine “son extraordinarias”, pero “nadie puede a enseñar a hacer una película”, dado que la clave es contar con “entusiasmo, capacidad y destreza” y “tener que decir algo”.

“Da igual a qué escuela de cine asistas, eso tiene que venir del estudiante”, dijo durante un encuentro con el público en la ciudad española de Gijón, donde se le rendió un homenaje antes de recibir hoy el Premio Princesa de Asturias de las Artes.

En dicho acto, Scorsese aseguró que “si necesitas” decir algo siempre se va a encontrar “la manera de hacerlo” a través del cine.

En el encuentro el cineasta estadounidense relató su infancia en el barrio de Little Italy de Nueva York, una época marcada por las crisis de asma que padece y que siguen siendo un factor limitante en su vida. “Me daban ataques de asma y me llevaban mucho al cine”, explicó.

Scorsese explicó que cuando era joven “el crimen formaba parte del estilo de vida” de la época y que el “único retiro” era acudir a la iglesia, donde fue monaguillo y descubrió la “sensación tranquila y de paz”.

“Los sueños existían en la iglesia y en los cines”, dijo, y recalcó la importancia que ha tenido para él su vocación religiosa y su “vida espiritual”.

Scorsese recibe el Premio Princesa de Asturias de las Artes como “figura indiscutible del cine contemporáneo”, el cineasta reconoció que su primera película, Calles salvajes, lo cambió todo y fue la “mejor época” de su vida a nivel profesional.

Scorsese se suma a la nómina de directores que también tienen el Princesa de Asturias de las Artes: Francis Ford Coppola (2015), Michael Haneke (2013) y Woody Allen (2002).

Scorsese reconoció que ha tenido “mucha suerte” de haber trabajado con el actor Robert de Niro, con el que tiene una relación “telepática” y es el “único que realmente conoce de dónde soy”, y con Leonardo DiCaprio, quien le sacó “una nueva energía”.

El cineasta dijo también que Francis Ford Coppola era “el padre” de los nuevos directores de su época, “un grupo de chicos que acudían a cenas para conseguir dinero para las películas”.

Scorsese surgió como parte de una generación que renovó el cine estadounidense y en la que también figuran Coppola, Steven Spielberg, George Lucas y Brian de Palma. Se trataba de una promoción que conocía la historia del medio y combinaba la tradición del cine clásico americano con las inquietudes surgidas de la nueva ola europea.

Eso lo dejó claro en Taxi Driver, uno de los grandes retratos de la locura que vivía Estados Unidos a mediados de la década de 1970. Ganó un Oscar en 2014 por Los infiltrados pero estuvo ocho veces nominado por películas como Pandillas de Nueva York y El aviador. El año que viene estrena, a través de Netflix, The Irishman con un elenco con algunos de sus actores fetiche, De Niro, Joe Pesci y Harvey Keitel, además de un recién llegado al equipo, Al Pacino.

A sus 75 años, el autor de Toro Salvaje también manifestó que los documentales le han ayudado a contar “de otra forma las historias” y encontrar “una nueva narrativa”.

“El cine da educación acerca de las culturas de todo el mundo. Tienes que encontrar el alma del ambiente que se crea”, remarcó.

Sin sus tradicionales gafas de pasta, Scorsese advirtió de que la violencia de las películas de acción en los últimos 25 años está representada de una “manera abstracta” y “no se siente el impacto”.

“Te mantiene distante y te adormece. Las noticias son más violentas que eso”, admitió.

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