ANDREZJ WAJDA

El maestro que mostró en cine el dolor de su Polonia

A los 90, falleció Andrezj Wajda, uno de los nombres notables del cine.

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Polonia: es uno de los grandes directores europeos del siglo XXI. Foto: Reuters

Andrezj Wajda, quien falleció ayer a los 90 años, fue un cronista de la historia de Polonia desde la Segunda Guerra Mundial hasta ahora. Lo hizo a través de una serie de películas que lo elevaron a la estatura de gran maestro, una categoría en la que se lo vio cómodo hasta el úlltimo momento: su última película, Powidoki —sobre la vida del artista polaco Wladyslaw Strzeminky quien se negó a suscribirse al realismo socialista y fue castigado por ello— es la nominada de su país al Oscar.

En Uruguay fue muy conocido y fue la carta de presentación del cine polaco, desde el estreno allá en la década de 1950 de las dos últimas partes de su trilogía sobre la resistencia polaca, La patrulla de la muerte y Cenizas de diamante (la primera parte, Generación, acá se estrenó en 1997).

Veinte años después, sus retratos sobre los trabajadores durante el régimen comunista, El hombre de mármol y El hombre de hierro, también fueron un suceso a comienzos de la década de 1980. Por ese entonces se estrenó Danton, su película francesa con Gerard Depardieu.

A eso hay que sumar películas como La boda, La tierra prometida, Las señoritas de Wilko, Sin anestesia, La tierra prometida y Un amor en Alemania. Las últimas películas que se estrenaron en Uruguay fueron Katyn (que estuvo nominada al Oscar) y Tatarak.

Junto con Krzysztof Kieslowski fue el cineasta más destacado y seguramente el más polaco de un país de donde salieron directores como Krzysztof Zanussi, Andrzej Zulawski Roman Polanski, Walerian Borowczyk, Agnieszka Holland y Jerzy Skolimowski. Polonia fue una cuna de grandes maestros de cine. Y Wajda era colocado, a menudo y con justicia, a la altura de Ingmar Bergman, Federico Fellini y Akira Kurosawa. En 2000 recibió un Oscar honorario por su trayectoria y recibió reconocimientos por su carrera en el festival de Venecia en 1998 y en Berlín en 2006.

En su cine retrató las penurias que sufrió Polonia en el siglo XX : la Segunda Guerra Mundial, el genocidio judío, la tensión de la Guerra Fría, la opresión durante el régimen comunista, los movimientos que llevaron a la caída del socialismo real e incluso la adaptación a la vida después de la caída de la cortina de hierro.

Sus opiniones y la respuesta que recibían en Occidente lo enfrentaron con los gobiernos de turno que, a menudo, censuraron sus películas. Muchas veces tuvo que trabajar en otros países europeos aunque nunca lo hizo para Hollywood.

Su cine, por ejemplo, hizo conocer mundialmente la lucha de Lech Walessa y su lucha con el sindicato Solidaridad pero también hay una parte de su obra referida a cuestiones más mundanas.

Wajda nació el 6 de marzo de 1926, in Suwalki, cerca de la frontera con Lituania. Su padre era un miembro de la caballería y su primera vocación fue la carrera militar. Sin embargo, su padre fue asesinado, juntos con otros 4.300 oficiales polacos y enterrado secretamente en el bosque de Katyn en Ucrania. Wajda habló de eso en, precisamente, Katyn.

Terminada la guerra se inscribió en la Academia de Bellas Artes en Cracovia y después en la Escuela de Cine de Lodz. Se graduó y empezó a hacer películas.

Son esas películas, en general cuidadosas reconstrucciones de momentos polacos, los que son recordadas hoy, cuando Wajda se fue con el estandarte de ser uno de los últimos maestros de un cine que ya no va a volver más.

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