Michelle Williams

Otra madre coraje para una estrella

Cinco veces nominada al Oscar, está en Todo el dinero del mundo que llega el jueves

Michelle Williams en los Globos de Oro 2017. Foto: AFP
Michelle Williams en los Globos de Oro 2017. Foto: AFP

Ni el sol de Los Ángeles compite con el brillo que irradia Michelle Williams cuando entra en una habitación. Quizá sea por ese pelo rubio cortísimo o el vestidito negro de Louis Vuitton con el cierre brillante en la espalda.

O quizás sea porque este año Williams vuelve a estar en el centro del Oscar. El año pasado estuvo nominada por su exesposa devastada en Manchester junto al mar, y ahora es una de las primeras opciones para una nominación a mejor actriz por su trabajo como la madre férrea de un heredero secuestrado de la familia Getty en Todo el dinero del mundo de Ridley Scott, que se estrena este jueves en Uruguay. Es la historia del secuestro en 1973 de John Paul Getty III (Charlie Plummer), el nieto de 16 años del magnate petrolero J. Paul Getty (Christopher Plummer), quien entonces era el hombre más rico del mundo.

Cuando los secuestradores exigieron 17 millones de dólares, el patriarca se rehusó a pagar un centavo. Fue la madre de la víctima (Williams) quien, después de recibir un pedazo de oreja por correo, organizó un desesperado intento de rescate con la ayuda de un asistente de Getty (Mark Wahlberg), un antiguo agente de la CIA.

Nadie esperaba tanta expectativa hasta que aparecieron las denuncias contra Kevin Spacey, quien hizo de J. Paul Getty.

Scott respondió con una decisión sin precedentes: seis semanas antes del estreno y con tráilers en los que ya aparecía Spacey, volvió a filmar todas sus escenas, esta vez con Christopher Plummer en el papel del multimillonario. Williams y Wahlberg volvieron al trabajo.

Mark Wahlberg y Michelle Williams
Vea el tráiler de Todo el dinero del mundo

“Apoyo 100 por ciento a Ridley”, dice Williams, quien tiene 37 años y vive en Brooklyn con Matilda, la hija que tuvo con Heath Ledger.

No fue fácil hacer la investigación para su papel como Gail Harris, quien habría pagado de inmediato el rescate de su hijo, pero no tenía dinero propio. “Solo hay tres videos de ella online”, dice Williams. “Se convirtieron en mis referentes. Analicé sus vocales y practiqué su manera de hablar con mi entrenador”.

“Fue algo hermoso”, dice, “porque los fines de semana escuchaba uno de sus videos para volver a ver cómo movía su boca; veía lo inteligente que era o lo específica que era en su elección de palabras”.

Harris fue una mujer independiente que, en medio de un horrible divorcio, se quedó con lo que le tocaba de la fortuna de los Getty para no depender de su exsuegro. Todo lo que pedía era la custodia total de sus hijos. Después vino el secuestro.

Fue un calvario público, y la película tiene escenas en las que una multitud de prensa y paparazzi la acorralan. Eso pudo haberle parecido familiar a Williams, quien sufrió un frenesí de paparazzi tras la muerte por sobredosis de Ledger, en 2008. Sin embargo, negó haber sentido esa conexión .

“No me sentí como yo en esas escenas ni pensé en mí”, dice. “Tenía la lucha de Gail en mente. Me afectó como a Gail y me perturbó como a Gail. De nuevo, fue otra injusticia que no se merecía y por la que tuvo que pasar”.

Williams pasó sus primeros años en Kalispell, Montana. Cuando tenía ocho años, la familia se mudó a San Diego, y Williams comenzó a viajar a Los Ángeles para ir a audiciones.

Su gran oportunidad llegó cuando formó parte del elenco de Dawson’s Creek (1998-2003), interpretando a Jen Lindley. La nominaron al Oscar como mejor actriz de reparto por El secreto de la montaña y Manchester junto al mar, y como mejor actriz por Blue Valentine y Mi semana con Marilyn.

A pesar de eso, dice no ser parte del ambiente de las celebridades en Nueva York, y a menudo se le ve caminando con Matilda a la escuela o a la biblioteca. “Solo quiero que tenga una vida normal”, dice.

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