Crítica

¿Cómo es "Liga de la Justicia de Zack Snyder", la versión definitiva de una película maldita?

Se estrenó mundialmente, y en Uruguay está en NSNow, la aventura que une a Batman, Superman, la Mujer maravilla y los suyos; no tiene nada que ver con la versión de 2017; es muchísimo mejor

La liga de la Justicia de Zack Snyder
La liga de la Justicia de Zack Snyder

No es necesario recordar, ni siquiera haber visto la Liga de la Justicia estrenada en 2017, para saber que la nueva versión lanzada mundialmente ayer y dirigida por Zack Snyder es infinitamente superior. Compararlas, de hecho, no tiene ningún sentido o, en todo caso, es asunto que estaría reservado para los fanáticos. Ya hay muchos haciéndolos y las diferencias son enormes.

De hecho, Liga de la Justicia de Zack Snyder —que se puede alquilar también desde ayer en NsNow de Nuevo Siglo— es una película totalmente nueva. Y está muy bien.

Snyder (y su esposa Deborah, socia creativa) se habían retirado del proyecto original por diferencias artísticas y por una tragedia familiar. DC, la propietaria de la franquicia, no estaba para nada convencida con lo que habían hecho y lo veían oscuro, nihilista. Para sacarle todo eso se contrató a Joss Whedon, que venía de los Avengers. Utilizó una quinta parte del material dejado por Snyder y trajo todos los clisés de la otra compañía.

La versión de Whedon, mucho más liviana y colorinche que la oscura lectura de Snyder, recaudó 680 millones de dólares, lo que parece mucho pero a ese nivel fue considerado un fracaso. No estaba nada buena, además.

Ya desde entonces, los fanáticos empezaron a reclamar el corte de Snyder en una campaña (#FreeSnyderCut) a la que se sumaron algunas de las estrellas de la película. En mayo del año pasado, el director anunció que Warner le había confiado 70 millones de dólares para, finalmente, presentar la obra que él hubiera estrenado. Lo hizo para HBO Max.

La de Whedon era tan impersonal como su director y tan insípida como son las películas cuando los estudios meten sus narices. Traía elementos del universo Marvel y eso era incompatible.

Ahora es otra cosa. Aunque Snyder no usó ni un centímetro de lo que rodó Whedon, la historia es la misma y se parece a todas con su villano interestelar que se quiere hacer de algo (en este caso tres cajas) que llevará al mundo a la oscuridad y el caos.

Como Superman murió en Superman vs Batman (la segunda de la trilogía que Snyder inició con Hombre de hierro), para enfrentrar al malo quedan Batman (Ben Affleck), Mujer Maravilla (Gal Gadot), Cyborg (Ray Fisher) y Flash (Ezra Miller). El rival es bravo y el plan para vencerlo y que el mundo pueda dormir en paz, incluye resucitar al amigo forzudo que llegó de Kripton (Henry Cavill). La historia tiene las mismas lecturas místicas que tenían las otras dos películas de Snyder sobre el tema.

Para desarrollar todo eso, ahora se precisan cuatro horas (divididas en seis capítulos y un epílogo), lo que es un montón, cierto, pero que se pasan bastante entretenidas. Aunque hay una profundidad que antes ni se rozaba y una tendencia a lo oscuro (en escenas donde antes sonaba un pop intrascendente, ahora hay canciones de Nick Cave, por ejemplo) que a veces se quiere aliviar con un humor que no siempre funciona.

Pero en sus mejores momentos, es una película que sabe privilegiar la acción y la aventura, obvio, y presentarlas con originalidad. Es una película de autor, un concepto que parece alejado de Snyder, quien antes hizo cosas interesantes (300, Watchmen) pero menores y que acá le juega a favor cierto aire de trascendencia.

La película está presentada en formato 1.33:1, o sea casi un cuadrado lo que está muy lejos de la pantalla ancha de las películas de su clase y es el aspect ratio tanto del cine clásico como de la televisión. Le da un aire vintage y puede ser visto como una reverencia al formato cinematográfico.

Más allá de las similitudes en la anécdota todo el resto es bien distinto. Snyder filmó escenas adicionales (incluyendo una con el Guasón de Jared Leto), cambió la perspectiva de muchas secuencia, agregó personajes (incluso al villano) o delineó otros con mayor tino.

Así, la historia queda más desarrollada y funciona como un ejemplo de cómo se puede intervenir incluso un caso perdido como aquello que se estrenó en 2017.

Combina todo lo llamativo que tiene que tener una película de su clase con su trama de aventuras y buenas escenas de acción. Pero hay una seriedad en lo que se trata (que en el caso Batman parece hasta graciosa) que le da otra densidad. No es Bergman, claro.

Pero sí es una película personal, algo que tampoco abunda en el rubro. Es la visión de un artista que tenía una historia para contar y lo quería hacer a su modo. Ese grado de independencia le da a la versión de Snyder un vuelo y un disfrute extras.

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