Entrevista

Leonardo Sbaraglia: “Me puse muy nervioso frente a Pedro Almodovar”

El actor argentino habla de su experiencia en "Dolor y gloria", la película de Almodovar que se estrena este jueves en Uruguay

Leonardo Sbaraglia
Leonardo Sbaraglia, un nuevo chico Almodovar

En Dolor y Gloria, su primera película con Pedro Almodovar que se estrena este jueves en Uruguay, Leonardo Sbaraglia es Federico, un viejo amante del Salvador Mallo que interpreta Antonio Banderas y que es un poco Almodovar. Es una de las películas más personales del más internacional de los directores españoles y sobre esa experiencia, Sbaraglia charló con El País. Y prometió venir a Uruguay.

—Dolor y gloria es una película en episodios y el suyo es uno importante en la historia. ¿Conocía de antemano el resto de la historia o solo se concentró en ese momento?

—Tuve todo el guion aunque cuando tuve la posibilidad de hacer una pequeña prueba/entrevista con Pedro para ver si yo le daba lo que él quería para el personaje, solo conocía mi parte. Una semanita antes de viajar me mandan esas escenas mías y justo cuando estoy con un pie en el avión me mandan el guion completo y me lo leí todo en el viaje.

—¿Era importante para usted tener toda la la información posible?

—Sí. Hay directores que no comparten nada del guion pero él siempre manejó toda la información. Y en este caso particular a mi me fue muy util porque fui consciente de muchos reflejos que esta película tenía con, por ejemplo, La ley del deseo, de la que reconocí muchas cosas. Pedro también comentó que Dolor y gloria era parte de una trilogía con La ley del deseo y La mala educación.

Imagen de la película Dolor y gloria
Vea el tráiler de "Dolor y gloria" de Pedro Almodovar

—Es una película tristona, pero cuando llega su personaje, la historia se ilumina. ¿Lo ve así?

—Era un poco la idea. A pesar de ser un personaje episódico, aparece en un momento muy bisagra para, justamente, iluminar casi toda la segunda mitad de la película. E iluminar a este personaje que estaba hundido. Es muy conmovedor cómo alguien del pasado te vuelve a reencontrar con algo muy valioso y muy propio de uno mismo, algo que quizás había quedado perdido en algún lugar del alma y gracias a este encuentro, el protagonista se reencuentra con eso tan importante. Y es algo con lo que nos podemos identificar: todos los que ven la película comentan las sensaciones que los hace vivir y cómo te acompaña y se te mete adentro del alma. Almodovar transmite la posibilidad de reencontrarnos con el tesoro que uno tiene y a veces perdemos de vista.

—Además de hacerlos llorar en sus escenas, ¿qué tiene Almodóvar con los actores argentinos y con Argentina?

—(se ríe). El tiene mucho admiración por lo argentino. No ha ido tanto a Argentina porque le cuesta mucho viajar en avión...

—Que yo recuerde solo vino para estos lados a mediados de la década de 1980.

—Sí. Le encanta venir a Buenos Aires con su imaginación y se interesa por el teatro y el cine argentino. Siempre está preguntando qué actores han surgido, qué cosas se están haciendo. Y tiene, obvio, una gran amistad con Cecilia Roth. En general hay una relación entre Argentina y España de mucha admiración y de mucho intercambio cultural y social.

—A pesar de su larga carrera, ¿le puso nervioso estar frente a Almodóvar?

—Muy nervioso. Estaba renervioso. Es como estar con Scorsese, con Fellini. Y además es sabido que es un director que te va a exigir lo que quiere, que te va a demandar y a ponerte la vara muy alta. Y a la hora de trabajar es un hombre muy amoroso y quizás por eso todos los actores en sus películas están maravillosos. Es un gran director que trabaja con mucha precisión con los actores y es inevitable cierta presión. Además vos sabés que decís “Ah” y se va a ver en todos los países del mundo. Hay como una responsabilidad pero llega un momento en que todo es tan lindo que cuando enganchás la onda con él, se siente una cosa familiar y muy cercana y ya te olvidás de todo. Él enseguida estuvo entusiasmado con lo que estábamos haciendo y vio que con Antonio, increíblemente, tuvimos una gran química. Y eso que ensayamos muy poquito y teníamos que representar a dos personajes que se encontraban y se tenía que entender todo en una mirada, en un abrazo, en un gesto. Y con Antonio enseguida todo salió maravilloso.


—En Cannes estaba de fiesta. Se lo veía muy contento en las fotos.

—Fue muy lindo. Estar en Cannes, en la competencia más oficial y, encima, con una película de Almodovar es una fiesta. Lo pudimos disfrutar con todo nuestro corazón. Fueron días de una gran excitación. Me costó tres días bajar de eso: la adrenalina es la energía más fuerte.

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