TELEVISIÓN

El lado oscuro de un príncipe azul

Netflix exhibe The Fall, un potente policial irlandés.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Tras los Archivos X Anderson vuelve al crimen y se lleva los aplausos. Foto: Difusión

Son cuatro los temas centrales que explora la fantástica serie policial The Fall: feminismo, humanismo, feminicidio y violencia. Y son cuatro los actores que dejan la piel en sus personajes: Gillian Anderson (brillante como una sensual y eficaz detective), Jamie Dornan (el galán superficial de Cincuenta sombras de Grey aquí es un apuesto depredador sexual, excelente elección de casting), Bronagh Waugh (la esposa del asesino, el personaje con mayor crecimiento dramático) y John Lynch (cobarde jefe de policía traumatizado por su trabajo).

The Fall comienza poniendo las cartas sobre la mesa. Es una mujer de Londres la que dirigirá una investigación en el norte de Irlanda e irá tras los pasos de un asesino serial de mujeres hermosas y profesionales. Paul Spector (Dornan) luce como un atractivo padre perfecto, un esposo afectuoso y un terapeuta de duelo competente. El espectador lo acompaña en cada uno de sus pasos y llega a anticiparse a sus intenciones. A lo largo de tres temporadas (17 episodios) Stella Gibson (Anderson) arma el perfil criminal, biográfico y emocional de este asesino junto a un grupo de detectives, policías y forenses que irá variando, diseñados como interesantes personajes secundarios, en su gran mayoría interpretados por mujeres que ocupan roles de hombres.

Gibson es uno de los personajes más feministas que ha dado la televisión. Está compuesto por pequeños detalles que ayudan a definirla: duerme intermitentemente en literas policiales o en hoteles cinco estrellas. Come hamburguesas usando un deshabillé de seda. Nada compulsivamente luego de un crimen. Anota sus sueños, frecuentemente relacionados a su padre. Usa ropa sensual a pesar de las miradas masculinas. Tiene sexo con colegas tomando la iniciativa. No juzga ni a las víctimas ni a sus victimarios. Repite que cuando una mujer sufre se lastima a sí misma o a sus hijos.

Es además una detective que llora frente a la brutalidad de los casos y sus consecuencias (¡al fin un policial en el que los familiares de las víctimas lloran desconsoladamente!) y se siente fascinada por entender las motivaciones de su asesino. Es aquí que The Fall se mete en cuestiones políticas, porque hay un traumatismo generado por abusos pederastas en centros católicos (habituales en ese país) y se evidencia el odio hacia los policías, que son asesinados frecuentemente por pequeñas mafias.

La emotividad de la serie es impactante. Incluye la burocracia de los procedimientos y combina un interés por la humanidad de sus protagonistas con un brutal registro sensorial de la violencia: se escucha el ruido del hilo que cose un cuerpo en la morgue, se huele la suciedad de las sábanas luego de una muerte por asfixia, y se sienten los calambres en las manos del asesino tras apretar un cuello durante una hora.

The Fall es una serie dura por su realismo, pero inolvidable para los amantes del género.

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