Crítica - Cine

Justo balance de acción y emoción

Hollywood, en los últimos años, ha estado abusando de las secuelas, estirando el éxito de las buenas películas hasta exprimirlas financieramente. Kung Fu Panda 3, parecía ser parte de esa misma tendencia, pero resultó una agradable sorpresa.

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Kung Fu Panda

La tercera entrega de la saga —van a ser seis películas en total— que tiene al simpático y torpe panda llamado Po como protagonista, mantiene el nivel de las dos anteriores, con un equilibrio casi perfecto entre la búsqueda espiritual y la acción kung fu.

En esta ocasión se resuelve la incógnita de por qué Po es el hijo de un ave, que claramente es su padre adoptivo. El joven maestro kung fu debe conocer cuáles son sus raíces y reencontrarse con su verdadero padre para poder dominar su chi y así vencer a Kai, un villano que quiere apropiarse del poder de los otros maestros.

Visualmente, por momentos, es espectacular. Los paisajes chinos son pintados de forma mágica y realista a la vez. Es en esos momentos que se nota —y se agradece— la intervención de Oriental Dreamworks, la filial china de la productora Dreamworks, que al ser local conoce de cerca los escenarios chinos.

Como es costumbre con Dreamworks —y una tendencia a nivel de animación— el film es entretenido tanto para niños como para adultos, y también emocionante, con escenas en las que es virtualmente imposible no estar al borde del llanto.

Desafortunadamente en el doblaje al español se pierden algunos chistes y las actuaciones no están al mismo nivel, pero sigue valiendo la pena verla.

Kung Fu Panda 3 [***]

País: EE.UU./ China. Director: Jennifer Yuh Nelson, Alessandro Carloni. Guión: Jonathan Aibel, Glenn Berger.

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