El director de Avengers es parte de una generación que no le teme a la taquilla

Joss Whedon: el guardián de los superhéroes

Joss Whedon reconoce que vivir entre super-héroes no le resultó tan divertido como lo imaginó cuando era un niño. El director de las dos entregas ya conocidas de la saga de Los Vengadores se vio obligado por el trabajo a vivir durante varios meses en los estudios Disney, lejos de la familia, sometido a una dieta diaria de los personajes de los cómics de Marvel: el Capitán América, el Hulk, Iron Man, Thor y los demás.

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Joss Whedon. Foto: Archivo.

De pronto, confiesa, se despertaba en una cama ajena, corría a trabajar con su pandilla de superhéroes y luego volvía rendido a acostarse. No le quedaba tiempo para nada más.

"Hay 47 superhéroes en esta película", le recordó Whedon a la periodista Cindy Pearlman. "No pensé bien este asunto. A veces, en el proceso de edición, ya no sabía quiénes eran, por qué estaban ahí, por qué yo estaba ahí o qué estaba sucediendo". Pero se declara satisfecho del resultado.

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Naturalmente, surgen otras ansiedades cuando la película entra en contacto con el público. Los Vengadores: la Era de Ultron debe competir consigo misma, o, mejor dicho, con la película anterior de la serie, tercera (con sus 1.560 millones de dólares) en la lista de títulos más taquilleros de la historia, colocada únicamente por debajo de los megaéxitos de James Cameron, Avatar y Titanic. En realidad no puede quejarse. En su primera semana en cartelera la película ya ha superado los 200 millones de dólares, y todo indica que el cielo es el límite. Para bien o para mal, hay Vengadores para rato.

Explicaciones.

Hasta quienes no aman particularmente las películas de superhéroes parecen estar de acuerdo en algo: la serie de Los Vengadores es la clase de cine que hay que ver en el cine, el gran espectáculo en algo se pierde cuando uno decide esperar hasta el DVD, el BluRay o la transmisión en el cable. Como decía el eslogan del muy tonto Godzilla de Emmerich, en este tipo de cine el tamaño sí importa.

Whedon, que es un tipo de intereses lo bastante variados como para involucrarse en un rodaje de Shakespeare (Mucho ruido y pocas nueces), pero a quien también le encantan los cómics y lo ha demostrado no solamente haciendo Los Vengadores sino también su "spin off" televisivo con Los agentes de SHIELD, admite que una superproducción de ese tamaño debe equilibrar con cuidado sus diversos elementos. En retrospectiva considera que hacer la película implicó hacer que todos los superhéroes se vieran bien, "lo que simplemente requiere tiempo, un excelente elenco y un poquitín de suerte", y que cada uno de ellos tuviera un adecuado tiempo en pantalla, evitando que alguno de ellos adquiriera excesivo protagonismo y los otros se volvieran meros "cameos".

"Hay muchas cosas que controlar en esta película", insiste, "simplemente hay que asegurarse de que cada uno tenga su momento y su trama. Todo debe estar conectado y no hay que dejar ningún cabo suelto. Eso es lo que me importaba a mí".

El cineasta no oculta el cariño que siente por sus personajes. "Me encanta esta gente", asegura. "Me encantan estos personajes. Yo sabía que mi trabajo era estar ahí y servirles. También tuve que considerar quién necesitaba más tiempo. Sabía que tenía que servir al Hulk y a Hawkeye más en esta película (que en la primera), lo cual hicimos". Los fanáticos no van a tener de qué quejarse.

Generación.

Whedon puede ser inscrito sin mucho esfuerzo en una generación de directores hollywoodenses de cine de gran espectáculo a los que no es difícil ubicar como los alumnos de George Lucas y Steven Spielberg.

Si el año 1977 marcó el fin de una etapa y el comienzo de otra (Encuentros cercanos del tercer tipo y La guerra de las galaxias enterraron definitivamente el cine más inquieto y crítico de la década anterior, y abrieron las puertas de la aventura y los efectos especiales), estos directores más jóvenes son justamente los que eran niños o adolescentes cuando aparecieron esas películas. Ahora están haciendo sus secuelas, o compitiendo con sus mayores.

Seguramente no es casual que J.J. Abrams, nacido en 1966, cuya fama inicial arrancó con Lost, se haya hecho notar en cine con una película (Super 8), que era claramente un "sub-Spielberg", y que a continuación le hayan encargado las nuevas versiones de dos sagas rivales (las dos últimas Star Trek, la inminente séptima Star Wars). Un poco más joven es el británico Christopher Nolan, cuyos erráticos intereses van también más allá del universo de los superhéroes (y tiene el buen criterio de usar menos CGI y más realidad que sus colegas) pero que sin duda se las arregló para reinventar a Batman luego de su asesinato por Schumacher.

De la mano de Nolan está caminando hoy Zack Snyder, un formidable creador de universos audiovisuales (nada se compara con Watchmen), que debe evitar sabotearse con sus propios libretos pero que también reinventó a Superman.

DIRECTORES Y SUPERHÉROES.

Bryan Singer - X-Men, Superman.

Al igual que Chris Nolan, Singer está un poco más allá del mero "fan" del cómic. Pero ciertamente defendió con solvencia a los X-Men e intentó, con resultado irregular, entroncar Superman regresa con el pasado de la saga.

J. J. Abrams - Star Trek, Star Wars.

Los "fans" más "fans" lo han considerado una especie de traidor por meterse a la vez con el mundo de la Enterprise y con Luke Sky- walker y amigos, pero los estudios parecen confiar en él. Y tal vez tengan razón al no dejar que Lucas, que se agotó hace rato, haga mucho.

Zack Snyder - Watchmen, SupErman.

Snyder sabe leer cómics y pensarlos en movimiento: eso era 300, y con Watchmen logró el Quijote del género. No sabe escribir (Sucker Punch lo prueba), pero con ayuda de Nolan sacó adelante un decente Hombre de Acero. Ahora se está arriesgando con un Batman v. Superman que añade más héroes.

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