Acontecimiento

Se estrena la última película Jafar Panahi, el director iraní que tiene prohibido hacer cine

"3 Rostros" es un relato sobre las condiciones del arte y de las mujeres en la Irán de hoy

Jafar Panahi
Jafar Panahi, un director que no puede parar de filmar

Jafar Panahi tiene prohibido hacer películas. En 2010, el gobierno iraní lo acusó de subversión y lo condenó a seis años de cárcel que finalmente fueron aliviados a una prisión domiciliaria, que hoy se limita a tener prohibido salir de Irán o dar entrevistas. La condena que se mantiene es la prohibición de hacer una película por 20 años; le quedan 11.

Desde entonces, Panahi, uno de los directores más importantes del cine mundial, ha hecho en la clandestinidad, cuatro obras: Esto no es una película, sobre la vida de un cineasta en confinamiento (y que debió ser contrabandeada al mundo en un pen drive); Taxi Teherán, en la que se convertía en taxista y filmaba la experiencia con una suerte de cámara oculta; Pardé (filmada a escondidas en la casa del director sobre el mar Caspio) y 3 rostros, que hoy se estrena en Uruguay y que fue presentada en Cannes, donde se llevó el premio al mejor guion.

Panahi ha demostrado, en la peor de las contrariedades, un amor al cine que muchos dan por sentado. Su obra ha seguido siendo inquieta, cuestionadora e imaginativa, aun apresada en las paredes de su apartamento. Ha sido reconocido en festivales de cine y por organizaciones humanitarias por su terquedad creativa en circunstancias poco propensas a la creatividad.

Si sus películas recientes lo tenían en el centro de la acción, en 3 rostros, Panahi cede el espacio a tres mujeres, como alejándose de su confinamiento para reflejar el de otros, uno que se da por sentado y que convierte a las iraníes en ciudadanas de segunda.

Es, en ese sentido, una película generosa de un director que parecía demasiado centrado en sí mismo. Panahi, aquí, se relega a ser un chófer (como en Taxi), un traductor y un mero observador de los aconteceres de otros personajes y de otros paisajes.

Ficha
Panahi
Tres rostros * * * * *
Tírulo originalSe rokh
OrigenIrán, 2018
Estreno11 de julio, 2019

Producida y dirigida por Jafar Panahi. Guion: Jafar Panahi, Nader Saeivar. Fotografía: Amin Jafari. Editores: Mastaneh Mohajer, Panah Panahi. Con: Behnaz Jafari, Jafar Panahi, Marziyeh Rezaei, Maedeh Erteghaei, Narges Del Aram. Duración: 100 minutos. 

La película empieza de una manera contundente y a lo Harold and Maude: el video grabado con celular de una adolescente (Marziyeh Rezaei) camino a aparentemente suicidarse. El video está dirigido a una actriz llamada Behnaz Jafari (interpretada por la propia Jafari, una estrella de su país) a quien, aunque ella no se acuerda, le reclamaba una ayuda que nunca le llegó, para convencer a sus padres de que le permitan cumplir su vocación de actriz estudiando en Teherán. Al no tener respuesta y ante la intransigencia familiar, decidió quitarse la vida.

Intrigada y angustiada, Jafari le pide a su amigo, Panahi, que la acompañe a la villa rural en la que vive la muchacha a confirmar lo que pasó. La película es ese camino hasta descubrir algunas verdades y mostrar la situación de esas mujeres y de la vida rural iraní, donde hay tradiciones y rituales que, muchas veces, parecen forzados pero son ley (y eso incluye la amabilidad con los forasteros). El tercer rostro, al que nunca vemos, es el de una actriz famosa en los tiempos antes de la revolución y que representa, en ese pequeño pueblo, lo que nunca deberían atreverse a hacer las mujeres.

Mucho de la película está contado con cámara subjetiva, desde el interior de una camioneta. Así, por delante nuestro, se cruzan distintas postales de una vida rural que parece otro país (incluso hablan otro idioma). Panahi y Jafari se cruzan con una boda, con una mujer que espera la muerte en su tumba, un toro que interrumpe la carretera o aprenden el sistema de señales a bocinazos para transitar esos riscos y que revela la necesidad de crear su propio lenguaje  para sobrevivir en ese páramo.

El escenario y el formato de 3 rostros recuerda al cine de Abbas Kiarostami (principalmente El sabor de las cerezas y en un plano final a A través de los olivos), con quien Panahi trabajó antes de convertirse él mismo en un director importante. Esa presencia también está en las tomas largas que acompañan algunas escenas en un tiempo real que resalta angustias y alienta impaciencias y en el cuidado visual que contrasta con la rusticidad del paisaje.

Como mucho de su cine reciente, Panahi consigue una película única en su especie y que se vuelve una experiencia para el espectador: el mejor cine siempre se ha atrevido a eso. Y es la prueba de que ha encontrado, en las adversidades, una capacidad renovada de hacer películas y un nuevo lenguaje para contarlo.

Su cine es una reflexión, siempre, sobre los límites del arte y la necesidad creativa en tiempos aciagos. Y ahora saca eso a pasear en los caminos polvorientos de una realidad que le es ajena pero a la vez tan propia.

A pesar de comenzar con una de las escenas más contundentes del cine reciente, 3 rostros incluso puede ser leída como una comedia o un melodrama.

Dato

Hay más cine iraní en cartelera

Desde la trascendencia internacional de Abbas Kiarostami, uno de los grandes maestros del cine moderno, el cine iraní tuvo una proyección internacional impensada para su neorrealismo mágico. Recientemente un directo iraní, Asghar Farhadi ganó dos Oscar (por La separación y El viajante) y eso lo volvió el nombre más reconocido del cine de Irán; el año pasado estrenó Todos lo saben con Javier Bardem, Penélope Cruz y Ricardo Darín. Actualmente en Uruguay está en cartel, La decisión, otra crónica sobre el Irán moderno dirigido por Vahid Jalilvand. Y no hace mucho se estrenó 24 frames, la película póstuma de Kiarostami.

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