EN BERLÍN

Un italiano vuelve a llevarse los premios del cine europeo

Como antes lo hizo con La gran Belleza, Paolo Sorrentino arrasó con Youth.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Veteranos: Rampling y Caine, dos trayectorias muy vigentes y activas. Foto: AFP.

Con su anterior película, La gran belleza, Paolo Sorrentino se hizo con todos lo premios incluyendo un Oscar a la mejor película extranjera. Y también robó en su año, en la edición de los premios de la Academia del Cine Europeo.

Este año, aunque falta saber cómo lo va a considerar la Academia de Hollywood, Sorrentino volvió a ser el gran ganador de los premios del cine de Europa con su nueva película, Youth. En los premios que se entregaron el domingo, ganó mejor película, mejor actor (Michael Caine) y mejor director. El premio del público fue para la española, La isla mínima, de pocas de las mencionadas que tuvo exhibición en Uruguay.

"Gracias por el trabajo, y la próxima vez te pediré más dinero", bromeó Caine desde la platea al felicitar a Sorrentino.

El actor británico recogió de manos del director de la Academia, el lemán Wim Wenders, un premio honorífico con el que dijo sentirse "tremendamente honrado".

"En 50 años no he ganado un premio europeo y ahora gano dos en una noche", dijo poco después al volver a subir al escenario para recibir el galardón al mejor actor. Caine tiene 82 años y 160 créditos como actor en una carrera que se inició en 1956.

La británica Charlotte Rampling, por su parte, recibió el premio honorífico a toda su carrera de manos del director francés François Ozon, y afirmó estar muy honrada por tratarse de una distinción del cine europeo.

"Eres la actriz más importante de mi vida", dijo Ozon antes de abrazar emocionado a Rampling.

"No hay más que decir", declaró poco después al volver a subir al escenario para recoger el galardón a la mejor actriz por su interpretación en 45 years", de Andrew Haigh.

Caine y Rampling se convirtieron así en los grandes protagonistas de la gala, en la que también recibió un premio honorífico el actor austríaco Christoph Waltz —el nuevoa ctor fetiche de Quentin Tarantino y el villano en la última de James Bonda, Spectre— distinguido por su contribución como representante europeo al cine mundial.

El premio al mejor guión fue para Yorgos Lanthimos y Efthimis Filippou, por The Lobster, mientras que la cinta Mustang, dirigida por la cineasta francoturca Deniz Gamze Ergüven, fue distinguida con el premio Descubrimiento europeo.

Como mejor comedia del año la Academia del Cine Europeo eligió Una paloma sentada en una rama flexionando sobre la existencia, del sueco Roy Anderson, y Amy, de Asif Kapadia, ganó el premio al mejor documental por su relato de la vida de la cantante Amy Winehouse, muerta en 2011 a los 27 años. Esas dos películas también se conocieron en Uruguay.

Las otras grandes ganadoras aún no tienen fecha de estreno local.

Al recoger sus premios, Sorrentino, considerado uno de los más grandes directores actuales del cine italiano, ha defendido su película como una cinta pequeña sobre la libertad sexual y aprovechó entonces para hacer un canto a la libertad total, uno de los valores también más defendidos en esta gala.

Los premios de la Academia Europea del Cine, que se otorgan en un total de 22 categorías, surgieron en 1989 como alternativa a los Oscar de Hollywood e impulsados por 40 cineastas europeos, entre ellos el alemán Wim Wenders y el sueco Ingmar Bergman.

Primero se les denominó Felix, pero al cabo de unos años pasaron a la denominación neutra de Premios del Cine Europeo.

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