PREMIOS OSCAR

Entre la ironía, la crítica y la diversidad esperada

El anfitrión Jimmy Kimmel y varios participantes, todos contra Trump.

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Kimmel no fue todo lo duro que se esperaba contra Trump. Foto: Reuters

Los Oscar venían de un par de años de soportar críticas por ser considerados demasiado blancos (o sea, no tenían en cuenta lo suficientemente a los artistas negros) y eso, combinado con el triunfo presidencial de Donald Trump, había dejado el terreno muy fértil para que la ceremonia de este año fuera politizada por demás.

Y fue así desde el principio, de la mano del anfitrión Jimmy Kimmel y de aquellos que subieron al escenario a presentar premios o a buscar sus estatuillas.

Kimmel, famoso por conducir su late night, hizo comentario desde su lugar de comediante irónico, y consiguió aplausos. Esta vez no necesitó de un humor descacharrante para ser elogiado después de la gala (algo que los conductores pocas veces logran), sino más bien de seguir un guión preciso que tuviera los suficientes dardos políticos para funcionar como voz del pueblo.

Empezó con pequeños aportes, bromeó sobre los bronceados falsos o sobre la prensa, a la que amenazó con echar de la sala. Y después aprovechó la presencia en primera fila de la nominada a mejor actriz Meryl Streep, la mujer con más nominaciones a estos premios en la historia, para tirar con munición un poco más pesada.

“Pido un aplauso inmerecido para una actriz claramente sobrevalorada”, bromeó el conductor, y Streep se puso de pie para recibir de brazos abiertos la ovación de una sala que se puso de pie, no sólo para reconocer su talento y su peso en la industria cinematográfica, sino también para celebrar sus constantes reproches a Trump.

Y así siguió Kimmel, acertando en sus comentarios más o menos picantes aunque repartiendo su atención a los presentes y al público, para no hacer de la noche una protesta. Lo suyo fue más una excusa para entretener con asuntos de actualidad, un recurso que incluyó un tuit en vivo dirigido al presidente, que por supuesto no contestó.

La protesta se encargaron de completarla los otros protagonistas de la noche. El Oscar a mejor maquillaje fue dedicado a todos los inmigrantes por parte de sus tres ganadores, Alessandro Bertolazzi, Giorgio Gregorini y Christopher Nelson (por Escuadrón suicida); mientras que los responsables de Zootopia, que se impuso como mejor película animada, enviaron un mensaje claro basado en el entramado de su propia obra: “Que la tolerancia sea más poderosa que el miedo”.

Antes de eso, cuando el actor mexicano Gael García Bernal (uno de los pocos latinos participantes en la gala) subió al escenario a anunciar a los ganadores en las categorías animadas, se atrevió a salirse del guión para decir que, como latino y ciudadano del mundo, está “en contra de cualquier muro”. Consiguió unos cuantos aplausos de pie, y agradeció sonriente.

Dos claves.

El discurso más politizado de la noche tuvo que ver, sin embargo, con un ausente. Es que la ganadora a mejor película de habla no inglesa fue la coproducción iraní-francesa El viajante (el título en inglés es The Salesman) de un director que había anunciado de antemano que no iría a la ceremonia, Asghar Farhadi.

La categoría era muy reñida, y este triunfo hizo que una portavoz del cineasta iraní subiera, papel en mano, a decir las palabras que más repercusión tuvieron en toda la noche.

“Mi ausencia es por respeto a la gente de mi país y de otras naciones que no han sido respetados por esta ley inhumana”, decía el discurso enviado por Farhadi, en referencia al decreto que prohibió a los ciudadanos de siete países musulmanes entrar a Estados Unidos. El director anunció que no iría a los Oscar cuando se hizo público esta decisión del mandatario.

“Dividir el mundo en categorías de nosotros y nuestros enemigos crea miedo”, afirmó, y apeló a la empatía que entre otros tienen la misión de generar los cineastas. Sus palabras, aunque en la voz de otros, fueron aplaudidas y aclamadas.

Además del tono político, estos Oscar demostraron que la brecha racial que se les había criticado en sus últimas ediciones no existe. Mahershala Ali ganó como mejor actor de reparto por su aparición en Luz de Luna, mientras que Viola Davis se impuso en la versión femenina de esa categoría por Fences. La consagración, entreverada pero consagración al fin, de Luz de Luna en el cierre, confirmó la tendencia a la diversidad.

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