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Imanol Arias, lo que cuenta un hombre duplicado

El actor gallego fue un favorito de la prensa a lo largo de los Premios Platino. Se mostró como un hombre encantador con una gran facilidad de palabra. Revisando las películas que lo han hecho conocido por estos lados, como Laberinto de pasiones, Camila o Tango Feroz, se lo ve envejecido.

Confesó que está cansado de interpretar a Antonio Alcántara en la serie Cuéntame cómo pasó, pero reconoce que es un personaje al que la sociedad le permite todo. Conduciendo la gala de premiación, sorprendió al público cuando besó a una joven actriz paralítica. “Te voy a dar tu primer beso de cine”, le advirtió entre aplausos.

Imanol Arias tiene la elegancia y la actitud de una celebridad respetada y humilde. Es uno de los actores más internacionales y queridos de España, y lo sabe. Su nombre está asociado fuertemente al teatro, televisión y cine de la Movida Madrileña de la década de 1980. Interpretó roles protagónicos en importantes películas de América Latina y lleva más de 15 años como Antonio Alcántara, el personaje más longevo de la pantalla chica española, y del que, ha dicho, se siente desgastado. Cuéntame cómo pasó se emite en Uruguay por TNU. Durante la entrega de los Premios Platino en Marbella, en julio pasado, donde ofició como el principal conductor de la imponente gala a sus 59 años, reflexionó acerca de cómo interpretar diversos personajes en distintos lugares del mundo le terminó moldeando una vida que imaginaba con un rumbo mucho más estático.

—Comenzó a hacer cine en la década de 1980, en plena efervescencia de la Movida Madrileña, ¿qué recuerdos tiene de esa época?

—Fue una década increíble, con mucha transformación, fue como un grito de modernidad. No solamente sucedió en España, también se sentía en América Latina con el fin de muchas dictaduras; los países emergían con mucha ilusión.

Yo tuve mucha suerte, porque no tenía ninguna relación con el cine. Trabajaba solamente en teatro y estaba muy centrado en mis estudios como actor. La primera película que hice fue en La Habana (Cecilia, dirigida por Humberto Solás, en 1981), así que para mí el cine significó viajar, salir, y todo eso me envenenó.

—El cine fue como una aventura para usted...

—Sí, tuve la suerte de aprender muy rápido que el cine es una aventura, es un juego y no tiene nada que ver ni con el éxito ni con el fracaso ni con los galardones. Duplicas tu vida con otras vidas, que ocurren en otros lugares.

—Filmó varias películas en el Cono Sur y de hecho es uno de los actores españoles que más conocemos en Uruguay y Argentina.

—Se dio una circunstancia especial, porque las dos primeras veces no venían a buscar a un actor, venían a buscar a una actriz, concretamente a Ángela Molina que tenía un aspecto físico y un talento que resultaba mágico tanto para América Latina como lo era para España. Yo trabajaba con los mismos representantes de Ángela y cada vez que ella tenía un problema para poder concretar un papel, me lo encajaban a mí.

—¿Era común en ese tiempo para un actor español venir a América del Sur?

—No lo era. El primer actor extranjero que ingresó a Cuba luego de la revolución para filmar fui yo. En Argentina tuve el protagónico en Camila (María Luisa Bemberg, 1984), que fue un éxito aunque no era habitual tener a un extranjero en un papel tan destacado. Mi hombre duplicado se volvió de esa manera más sabroso que el hombre normal: he tenido una gran suerte.

—Ahora, que el cine de esta parte del mundo viaja mejor, ¿hay algún director de la región que le gustaría que lo convoque?

—Hay muchos. Rápidamente se me ocurren cuatro o cinco. Damián Szifrón, argentino, es un cineasta increíble. El venezolano Alberto Arvelo es muy interesante. Los mexicanos Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu, me encantan. Me gustaría trabajar con los propios españoles de la escuela de Barcelona como Alejandro Amenábar y Juan Antonio Bayona. Los directores jóvenes siempre son interesantes por lo cual uno tiene una deuda de querer trabajar con muchos. No es eso lo que cuesta, sino en todo caso decidir con quien no trabajarías.

—Se ve a sí mismo como un hombre duplicado. Lleva 15 años representando a Antonio Alcántara en la serie Cuéntame cómo pasó, un espejo de la historia reciente española ¿Qué se siente estar con un personaje en la piel durante tanto tiempo?

—Es el personaje más largo de mi carrera. Es muy raro de 40 años de profesión dedicarle 15 a uno solo, es como para especializarte mucho y terminar haciéndolo bien. Como tiene que ver mucho con mi familia, es verdad que es una doble vida la que mantengo con Antonio. Yo en la vida he aprendido dos veces y he vivido lo mismo dos veces, porque mucho de lo que actúo en la serie lo atravesé con mi familia. Antonio Alcántara es una versión mejorada de Imanol Arias y de lo que era su familia porque es una segunda oportunidad y me ha permitido verme, entenderme, quererme y criticarme también. Si hablamos de un hombre duplicado, este sería el paradigma máximo. Incluso es interesante el cómo mezclar otros personajes con el de Antonio Alcántara que ha estado siempre presente y de momento sigue...eso es lo más curioso y es una sensación muy extraña de explicar.

Arias:
Arias: "El de Cuéntame es el personaje más largo de toda mi carrera"
SABER MÁS

Un éxito español con pantalla en Uruguay.


Cuéntame como pasó, se emite con el nombre reducido a Cuéntame, los martes a las 21.00 por Televisión Nacional. Este martes se emite el quinto episodio de la decimosexta temporada que en España se dejó de emitir el 21 de mayo; son 19 capítulos. Ya está anunciada la próxima temporada para 2016. Cuenta la historia reciente española a partir de una familia de clase media, los Alcántara.

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