CRÍTICA

Una idea de otro tiempo y otro lugar

CHIPS - PATRULLA MOTORIZADA RECARGADA (**)Estados Unidos, 2017. Título original: CHiPS. Dirección y guión: Dax Shepard. Fotografía: Mitchell Amundsen. Edición: Dan Lebental. Música: Fil Eisler. Con: Michael Peña, Dax Shepard, Jessica McNamee y Adam Brody. Duración: 100 minutos. Estreno: jueves 23 de marzo en varias salas.

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Pareja: Michael Peña es Monterello y Dax Shepard es Baker. Foto: Difusión

El principal atractivo de estas adaptaciones de viejos éxitos televisivos es encontrarle la vuelta para el lado de la parodia. Aquellas eran tan inocentes y tan industriales que es difícil ubicarle méritos más allá de su valor afectivo de haber entretenido la juventud de tantos. Algunas, igual, sobreviven mejor que otras.

El chiste casi siempre a partir de sus aspectos más kitsch era lo que hacía que funcionaran Starsky y Hutch y Comando especial (las mejores del género) y es lo que, a juzgar por el trailer, impulsa el motor de la próxima a estrenarse, Baywatch.

CHiPS, la serie que durante años en Uruguay exhibió Canal 10, tenía material para la parodia y el humor. Era la historia, más simpática que dramática pero no necesariamente graciosas, de dos miembros de la Policía Caminera de California: un latino con apellido italiano (el Frank Poncherello de Erik Estrada, que acá hace un cameo), el otro caucásico (Larry Wilcox, que acá no aparece), que vivían aventuras más interesantes, riesgosas y divertidas de lo que uno supone viven los verdaderos policías de tránsito. La película juega con eso.

Si no puede ver el video, haga click aquí.

Dirigida, escrita e interpretada por Dax Shepard (con antecedentes nunca estrenados en Uruguay y que va a dirigir la nueva Scooby Doo, tales sus pretensiones artísticas) actualiza un par de cosas y pone a Michael Peña como Poncherello. Ahora es agente del FBI, adicto al sexo en rehabilitación y que se sube a una moto para desmantelar una red de policías de tránsito corruptos. Su compañero de ronda es Joe Baker (el propio Shepard), un ex campeón de motociclismo que para salvar su matrimonio se mete a policía, aunque es el más tonto de su generación; el guión lo va reivindicando, eso sí.

Jugado a chistes de doble sentido y que muchas veces rozan lo homofóbico, el problema de este CHiPS: patrula de caminos recargada es que no abundan las ideas y, cuando encuentra una la resuelve de la manera más tradicional. Algunas escenas gore no le aportan mucho y la maldad de los villanos no tiene nada de humorística lo que, por un rato, lleva el asunto más hacia la acción que la comedia.

Las buddy movies funcionan cuando apuestan a cierta originalidad en su planteo (por eso es tan buena Dos tipos peligrosos) pero acá no se invirtió en eso. Cierta estética del cine policial de la década de 1970 queda aplastada por la urgencia de resolverlo todo rápidamente; lo mejor son un par de sketches groseros pero esos, vamos siempre funcionan.

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