Nimoy

El humano detrás del Señor Spock

Falleció con 83 años quien dio vida a uno de los personajes más famosos del espectáculo

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: Archivo.

Uno de los placeres culpables de visionar la serie original Star Trek (que la televisión uruguaya emitía con el título de Rumbo a las estrellas) consistía en asistir a los intercambios entre el Sr. Spock, el oficial medio vulcano, medio terrestre encarnado por Leonard Nimoy, y los demás tripulantes de la astronave Enterprise comandada por el capitán James Tiberius Kirk (William Shatner). La obsesión de Spock por actuar de acuerdo a una lógica perfecta, su aparentemente total incomprensión del universo de los sentimientos y las emociones, aparecía recorrida por una entrelineada ironía que era una de las gracias del asunto.

Sería empero una injusticia reducir el aporte de Nimoy, quien falleció ayer a los 83 años en su casa de Bel Air, California, como consecuencia de una enfermedad pulmonar, a su trabajo como Spock. Actor, director, escritor de memorias, poeta, Nimoy fue varias cosas a la vez, y conviene recordarlo ahora que se fue.

Nació en Boston el 26 de marzo de 1931, en el seno de una familia de judíos ucranianos. Estudió en la escuela teatral de Boston College, y pronto comenzó una carrera como niño actor. Desempeñó algunos pequeños papeles en teatro y cine, pero sus comienzos no fueron muy auspiciosos, y tras servir dos años en el ejército de los Estados Unidos (de donde se retiró con el grado de sargento) debió ganarse la vida con trabajos fugaces como portero, limpiador de peceras en una veterinaria o taxista. Él no lo sabía todavía, pero la ciencia ficción lo llamaba. En 1952 trabajó en Zombies of the Stratosphere, un serial de 12 episodios de la empresa Republic, y dos años más tarde encarnó a un soldado en El mundo en peligro, el clásico de Gordon Douglas sobre una invasión de hormigas gigantes. También se lo vio en episodios de Dimensión desconocida (1961), Rumbo a lo desconocido (1964) y Mr. Solo (1964).

Se encontró con Gene Roddenberry en la teleserie The Lieutenant, y ese productor pensó inmediatamente en él cuando creó al personaje de Spock de Star Trek (otras opciones pronto descartadas fueron Martin Landau y Michael Dunn). Los productores no estaban muy convencidos y al principio quisieron hacerlo desaparecer del programa, pero con el tiempo entenderían que Roddenberry tenía razón: Spock se convirtió en el personaje más popular de la serie.

Tras la cancelación de Star Trek hizo otras cosas, entre ellas cuarenta y ocho capítulos de otra serie de culto, Misión imposible, en la que reemplazó irónicamente a Martin Landau, y en los años setenta aportó su voz a una serie de animación televisiva basada en Star Trek. Continuó haciendo mucha televisión y algo de cine, y en 1979 volvió a encontrarse con Spock en la versión que Robert Wise dirigió para la gran pantalla de su programa más popular. Ese superespectáculo que reunió a la vieja tripulación de la Enterprise conoció varias secuelas, y dos de ellas (Star Trek III: En busca de Spock, 1984; Misión, salvar la tierra, 1986) también las dirigió. Se desempeñó igualmente co- mo director de otros capítulos de teleseries y de algunas películas populares como Tres hombres y un bebé (1987), "remake" norteamericana de la comedia francesa de Coline Serreau Tres hombres y un biberón (1985).

Spock nunca lo abandonó del todo (lo interpretó brevemente en los dos recientes Star Trek), pero también tuvo tiempo para hacer algo de teatro, publicó dos libros de memorias (No soy Spock, 1977; Yo soy Spock, 1995) y varios volúmenes de poesía, y hasta estuvo involucrado en la producción de Primortals, una serie de cómics publicada por Tekno Comix sobre el primer contacto de los humanos con seres extraterrestres. Estuvo casado dos veces: entre 1954 y 1987 con la diseñadora de vestuario Sandra Zober, de quien se divorció y que le dio dos hijos, y desde 1989 con la actriz Susan Bay, que acaba de quedar viuda y le sobrevive.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados