LA BELLA Y LA BESTIA

Una historia eterna con las mismas canciones

Hoy llega la versión hecha con actores de un clásico de Disney.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La Bella & La Bestia. Foto: Difusión

Si hubiera que culpar a alguien debería ser a Tim Burton: su adaptación con actores de un clásico de Disney, Alicia en el país de las maravillas recaudó más de mil millones de dólares y reveló que la fórmula tenía sus interesados. Pero basta de echarle la culpa de todo a Burton.

Era, después de todo, una fórmula rentable. Solo había que recurrir a viejos éxitos, acomodarles el guión, conseguir un par de estrellas y que el asunto funcione. Así ya se ha visto una versión "de carne y hueso" de Cenicienta (con Lily James, dirigida por Kenneth Brannagh), Maléfica (sobre La Bella durmiente) y una de El libro de la selva dirigida por Jon Favreau. Hoy se estrena La bella y la bestia con Emma Watson en uno de los dos papeles principales.

La idea de la fórmula es respetar el original y actualizarlo. La bella y la bestia cumple su cometido.

Es la historia conocida de Belle (Watson, la Hermione de Harry Potter) la muchacha buena cuyo padre (Kevin Kline) es secuestrado por un príncipe (Dan Stevens) que, circunstancialmente debido a un hechizo, ha tomado la forma y el humor de un monstruo. La muchacha toma el lugar de su padre y se instala en el castillo cuya decoración tiene vida propia y que necesita que el dueño de casa se enamore para romper el embrujo. Es un típico caso de síndrome de Estocolmo.

Se trata de una revisión de la animación estrenada en 1991, que fue la película más vista en Uruguay ese año, ganó dos Oscar por su música, y hasta estuvo nominada a Mejor película, una rareza para una animada. Acá están todas esas canciones conocidas, en adaptaciones lo más fieles posibles. El plan original era no poner canciones, pero el éxito de Frozen impulsó a incluirlas.

Los guionistas Stephen Chbosky y Evan Spiliotopoulos agregaron cierto sesgo feminista en Belle, un nuevo personaje (un clavecín) y el asistente de Gastón, el villano, el simpático LeFou que es decididamente gay, pero la esencia es la misma. El resto de los personajes (entre ellos, el candelabro y el reloj) repiten más o menos lo mismo.

La dirige Bill Condon, quien ya se encargó de un musical (Soñadoras/Showgirls) y ganó un Oscar por el guión de otro (Chiago). También dirigió las dos últimas partes de la Saga Crepúsculo.

"Lo que me encantó fue la oportunidad de poder citar algunas de las tradiciones musicales de Hollywood", le dijo Condon a The New York Times. Aunque no está a la altura de otros adaptadores de dibujos (Kenneth Brannagh en Cenicienta, Jon Favreau en El libro de la selva) es un director correcto que sabe cómo hacerlo.

Aunque es anunciada como una versión en carne y hueso, los fondos son todos por computadora y la gran mayoría de los personajes son animaciones; al final uno descubre que tienen el rostro de Stanley Tucci, Ian McKellen, Emma Thompson y Ewan McGregor. La adaptación costó 300 millones de dólares.

Y el resultado está a la altura de la inversión. Es como una redecoración de una casa que ya estaba bien así: es innecesaria pero llena el ojo. Y recupera aquella inocencia del viejo cuento. Eso es mucho.

Hay varios proyectos para dar vida a dibujos

Disney está preparando varias adaptaciones "live action" (o sea con actores de algunos de sus clásicos). Entre los más avanzados está Dumbo dirigido por Tim Burton con Will Smith, Eva Green y Danny De Vito.

Pero ahí también están en carpeta un Aladdin dirigido por Guy Ritchie, El rey León de Jon Favreau, Cruella, una nueva versión de La noche de las narices frías, y La sirenita con Lin-Manuel Miranda (la estrella de Hamilton) agregando canciones a la partitura de Alan Menken.

También se habla de una Mulan dirigida por Niki Caro (Mc Farland: sin límites) y hasta un Winnie the Pooh del que se sabe, por ahora, muy poco.

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