EUGENIO CABALLERO

"Las herramientas digitales son como un pincel más"

Ganador de un Oscar por el diseño de producción de El laberinto del fauno, este mexicano de 44 años es uno de los grandes nombres del cine. Es el talento detrás de la puesta en escena de películas tan disímiles como Lo imposible, Resident Evil, Rudo & Cursi y The Runaways y acaba de trabajar en Roma en la nueva de Alfonso Cuarón (Gravedad).

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Eugenio Caballero. Foto: EFE

Un monstruo viene a verme tiene la apariencia de un cuento fantástico infantil pero es un drama. ¿Cómo trabajó eso desde el diseño de producción?

—Estaba basada en un libro para adolescentes muy premiado y conocido y cuando lo leí me quedé frío y me conmovió mucho la historia. Cuando me llegó el libro desde la productora y sabiendo que lo dirigiría J. Bayona, con quien ya trabajé en Lo imposible, sabía que íbamos a poder experimentar tecnológica y visualmente y también explorar de la parte emocional del personaje.

—¿Y qué se propuso transmitir desde el diseño?

—Un poco la desesperación del personaje por la situación que estaba viviendo: un niño que se enfrenta a la realidad de una madre que está enferma terminal y para lidiar con eso, apela a lo que tiene más a la mano que es un árbol que le cuenta historias. Eso tiene una connotación de cuento de hadas y tiene además elementos clásicos de la fantasía con eso de un portal en el que abres una puerta y las cosas empiezan a transformarse.

—Uno de los aspectos más llamativos de la película es ese árbol antropomórfico y parlante. ¿Cómo llegó a su diseño?

—Fue muy complicado: hicimos 200 diseños. Quisimos ir a una forma completamente distinta a la que tuvo al final. Experimentamos y nos dimos cuenta que queríamos crear un monstruo más parecido a un humano, más parecido a su abuelo, que es Liam Neeson quien fue, además, el que hizo los movimientos porque se utilizó la técnica "motion capture". A mi me gusta mezclar tecnologías de punta con decorados construidos a la manera tradicional.

—¿Hasta cuándo su profesión va a tener esa libertad para combinar técnicas digitales y analógicas?

—En mi profesión lo que se me pide, por definición es un diseño, después cómo lo llevas a cabo es lo que ha ido cambiando. Las herramientas digitales que uso bastante son como un pincel más. No creo que cambie del todo eso porque al final el actor necesita un entorno que lo haga sentir en personaje. Siempre habrá una parte física en el diseño. Además crear mundos digitalmente, requiere un montón de trabajo. No es que la computadora sola y menos cuando buscas un diseño personalizado para cada película. Todas las películas tienen un mundo que funciona exclusivamente para ellas. El diseño tiene que reflejar eso.

—¿No es nostalgioso de lo artesanal?

—Me gusta la combinación y además hay cosas que no sabría resolver físicamente y sí de manera digital. Mi menta ha ido incorporando esa paleta. El cine de antes también tenía muchos trucos pero la revolución tecnológica no solo se dio en lo digital si no también en la construcción.

—¿Qué diseñador lo inspiró para hacer lo mismo?

—Muchos. Dean Tavoularis (Oscar por El Padrino 2) cambió la manera de hacer cine. Y entre los contemporáneos me interesa Jack Fisk (The Revenant, Petróleo sangriento).

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