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Un héroe a la medida de una ciudad deprimida

El jueves se estrena Sully, la nueva obra de Clint Eastwood.

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Sully, que se estrena este jueves, es la primera película de Clint Eastwood con Tom Hanks. Foto: Difusión.

El milagro ocurre a la mitad de Sully y está lleno de suspenso a pesar de que todos sabemos que por algo le dicen "el milagro del Hudson". Eso no hace que uno se ponga inquieto cuando lo ve en pantalla grande.Un avión con Chesley B. Sullenberger III (Tom Hanks) y su copiloto (Aaron Eckhart) en los controles ha sido chocada por una bandada de gansos, acabando con los dos motores y con muchas chances de salir vivo de allí. Pero Sully, con una superhumana reserva de calma y concentración, imprevistamente dirige el avión al río Hudson y ejecuta un amerizaje que dejó ilesos a los 155 pasajeros.

Poco después, tras ser dejados en tierra firme, el copiloto se dirige a Sully. "Nunca estuve tan feliz de estar en Nueva York en mi vida", le dice.

Es un momento gracioso, un respiro tras un rescate imposible. Podría ser un sentimiento salido directamente de la boca del director, Clint Eastwood. Con Sully, que en Uruguay se estrena este jueves, Eastwood, que tiene 86 años, llevó a su equipo y sus estándares a la Costa Este e hizo su película neoyorquina.

"Fue un momento interesante, especialmente para los neoyorquinos", dice Eastwood. "Casi toda la ciudad estuvo involucrada". Luego agregó que "la película se apropia de Nueva York, no está solo como fondo".

Sully salvó muchas vidas ese día con su experiencia y su habilidad. Pero en los minutos que siguieron, fue Nueva York la que corrió al rescate, un hecho que la película deja muy claro.

Eastwood parece ver una línea directa en el humor colectivo por el milagro en el Hudson hacia los ataques terroristas de 2001. Incluso viendo el amerizaje como un tónico por los atentados.

"Nueva York aún estaba en shock por el 11-S y todo lo demás", dice Eastwood. "En ese particular momento, Nueva York era como un estado depresivo. Esto era algo de lo que la gente se podía aferrar como una historia de final feliz".

La historia comprime eventos reales después del aterrizaje para mantener la narración en la ciudad. En la película Sullenberger no sale de Manhattan por unos días bastante tensos, evocando el accidente en sus sueños y en sus pensamientos. Está esperando su audiencia ante un panel de seguridad aérea que desconfía de su decisión de descender sobre el lecho del río cuando un regreso a La Guardia era posible de acuerdo a las pruebas en simulador.

La locación llevó de nuevo a Eastwood a una ciudad que ha visitado por más de 60 años.

"Pasé mucho tiempo allí en los 50 tratando de conseguir trabajo. La televisión recién entraba en su era de gloria". Su salto a la fama llegaría unos años después y muchos kilómetros al oeste, en el papel de Rowdy Yates en Rawhide.

El mayor desafío fue recrear el aterrizaje y el rescate. El aterrizaje fue básicamente conseguido con efectos de computadoras. El rescate, tanto como se pudo, fue filmado en el propio río.

"Conseguimos que participaran los ferris", dice Eastwood refiriéndose a los mismos ferris que sacaron a los pasajeros de las alas del avión en 2009. "Conocí a muchos de los que llegaron primero, algunos de los que manejaban los botes". Les dio papeles en la película. "Estuvo bueno tener buenos acentos neoyorquinos en la película".

Eastwood conoció a Sullenberger antes de que comenzara el rodaje. "Es un tipo interesante", dice. "Es como el piloto soñado para los pasajeros. Si hay problemas en el vuelo, querés que haya alguien como el captitán Sullenberger".

El capitán, que ya está retirado y aparece en los créditos finales de la película junto a los sobrevivientes, vio la película. "Creo que le pareció que estuvo bastante bien".

Sully es la trigesimatercera película de Eastwood como director. La última fue Francotirador, que estuvo nominada al Oscar a Mejor Película, un mérito que ahora podría repetir.

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