Crítica

En "Las herederas", la libertad va más allá de las rejas del hogar y el corazón

Se estrena en Uruguay la premiada película paraguaya de Marcelo Martinessi

Imagen promocional de "Las herederas"
Imagen promocional de "Las herederas"

Chela y Chiquita se aman, pero eso no significa que se estén queriendo. No al menos en el momento en el que son presentadas en la historia de Las herederas, la ópera prima del director paraguayo Marcelo Martinessi estrenada en Uruguay tras un pasaje premiado por el Festival de Cine de Berlín.

Es difícil para la pareja, compuesta por las actrices Ana Brun y Margarita Irún, encontrar el afecto cuando lo único que parece primar, en su cotidianidad, es el despojo.

Para establecer el conflicto de Las herederas Martinessi recurre al cambio. Por su situación económica frágil, Chela y Chiquita intentan vender lo que haya de valor en su hogar. Por una “confusión” tributaria, Chiquita es enviada a prisión. Por la ausencia del amor de su vida, Chela aprende a vivir sola.

Desde el inicio, en el que se ve a Chela espiando tímidamente detrás de una pared a los acreedores futuros de sus objetos del presente, Martinessi construye un mundo femenino, burgués y socialmente complejo que está rodeado de sombras que, poco a poco, van dejando entrar una luz.

Porque para Chela -interpretada con suma fragilidad por Brun- el afecto que perdió toma una forma inesperada una vez que decide terminar con un letargo que parecía haberla postrado indefinidamente a la quietud.

Las herederas
Vea el tráiler de "Las herederas"

Lo que comienza como un drama sofocante toma otros rumbos una vez que, por las vueltas de la vida, Chela comienza a trabajar como la chofer para un grupo de señoras de su barrio de Asunción, un sector al que una vez perteneció y el que no puede dejar ir pese a las circunstancias.

Para Chela, la calle no solo es una ruta de escapa de su hogar (que se desarma con cada visita de un comprador), sino de su vida con Chiquita, una figura amable pero controladora a la que Irún le aporta un carisma inmediato.

Con la aparición de la elegante y timbera Pituca (María Martins en un rol de reparto muy entretenido), Martinessi se adentra también en uno de los rincones temidos de la tercera edad: el ocio. Entre un juego y otro, también florecen las visitas al pasado y claro, los chismes.

Por momentos no hay mucha distancia entre la melancolía de Las herederas y con la del cine uruguayo de la era de Whisky (ambas producciones editadas por el uruguayo Fernando Epstein, que aquí también oficia como coproductor junto a Agustina Chiarino).

Sin embargo, con la historia de amor y desamor de Chela y Chiquita, dos personajes repletos de matices, se logran destellos de una vivacidad que se niega a quedarse en el pasado.

El peso de la clase, la diversidad y el amor también se hacen notar en el auspicioso debut detrás de cámaras para Martinessi, uno que augura prestarle atención al cine paraguayo.

Ficha

Las herederas (★★★★☆)

Alemania, Brasil, Francia, Noruega, Paraguay y Uruguay, 2018. Dirección y guion: Marcelo Martinessi. Elenco: Ana Brun, Margarita Irun, Ana Ivanova, Nilda González, María Martins y Alicia Guerra. Producción: Sebastián Peña Escobar y Marcelo Martinessi. Fotografía: Luis Armando Arteaga. Edición: Fernando Epstein. Duración: 98 minutos.

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