Claudia Piñeiro

"Hay algo en mi forma de narrar que es visual"

Hoy se estrena Tuya, película protagonizada por Jorge Marrale y Andrea Pietra, que dirigió Eduardo González Amer y reforzó el vínculo entre la literatura de Piñeiro y el cine, una relación que tenía dos antecedentes taquilleros: La viuda de los jueves de Marcelo Piñeyro, y Betibú, de Miguel Cohan.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
"Nunca escribí una novela pensando a priori que eran un policial"

El de Tuya, dice, “es el guión más fiel a una novela mía que se hizo hasta hoy”.

—¿Ha quedado igual de conforme con todas las adaptaciones de sus novelas que se hicieron hasta ahora?

—En estos casos, estás muy entregada a lo que vayan a resolver el director y el productor. Hay que tratar de confiar en ellos, tener alguna certeza de que van a trabajar de buena fe y con algún sentido. Entregar tu texto a otro para una película es complicado si no confiás en quien te lo pide. Por suerte, sólo una vez tuve problemas. Era alguien que no conocía demasiado y al final la película no se hizo, pero tuve problemas para desengancharme de ese contrato y eso no me gustó. Después, con Tuya hubo un primer proyecto que no salió, después estuvo el de Alejandro Doria, que avanzó hasta que él falleció y que tenía como protagonista a Érica Rivas. Ella trabajó mucho en ese proyecto, estaba muy interesada. Y al final llegó esta película, que me tiene muy contenta. Pero las tres experiencias fueron positivas.

—¿Qué cree que hay de cinematográfico en sus novelas?

—Yo no me lo propongo, pero está claro que mucha gente ve películas en mis novelas. Incluso en Tuya, que es un monólogo interior, y con eso no es fácil hacer una película. Pero evidentemente hay algo en la forma de narrar que es visual. Eso es lo que genera esa sensación, me parece. Creo que en lo que escribo hay escenas que se ven muy fácil y que eso tiene que ver con mi formación con María Inés Andrés, una guionista de televisión.

—Las tramas policiales también pueden ser un atractivo adicional.

—Es posible, pero nunca escribí una novela pensando a priori que era un policial, excepto Betibú. Siempre por algún motivo se termina metiendo la muerte en mis novelas, y eso te lleva al enigma, a la búsqueda de la verdad. Pero no lo hago de manera consciente. En Betibú lo hice tomándome unas cuantas licencias, de todos modos. Tuya es más una historia de personajes y de vínculos, de la hipocresía de ciertos vínculos, diría. En el caso de Las viudas de los jueves se plantea la pregunta de hasta dónde soy capaz de llegar para mantener lo que tenía y perdí. En el de Tuya, la pregunta es cómo seguir con una familia que parece maravillosa, pero que en realidad no lo es. Son historias sobre la hipocresía de la clase media.

—En Tuya el humor es un elemento importante.

—Es la novela con más humor negro de todas las que escribí. Después fui perdiendo eso, me puse más amarga (risas). Hay un tipo de humor que te hace pensar. Te reís primero, pero al rato decís: "¿Cómo me puedo estar riendo de esta barbaridad?". Es un poco lo que intenté lograr con esta historia, sobre todo con el personaje de la protagonista. Creo que para delinear bien un personaje hay que desarrollar todos sus planos. Si no, son estereotipos. Una persona que ves acariciando un perro en la calle puede ser un torturador.

—Sus novelas son exitosas. Pero por lo general los autores que venden mucho son observados con desconfianza por la crítica. ¿Cómo la afecta esto?

—Hay gente que me ha dicho: "Yo todavía no leí nada tuyo porque no leo best sellers". Eso me da pena. Todo el mundo tiene derecho a leer lo que escribís y que no le guste, obviamente, ¡pero antes de opinar hay que leer! La escritura de uno se termina de armar en la cabeza de otro.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados