ESTRENO

¿Cómo es "El Halloween de Hubie", la nueva comedia de Adam Sandler para Netflix?

El actor vuelve a trabajar  junto a sus amigos de siempre en una película de las que suele producir ahora con guiños a clásicos del terror

El Halloween de Hobie. Foto: Difusión
Julie Bowen y Adam Sandler en "El Halloween de Hobie", ya disponible en Netflix. Foto: Difusión

Hace 20 años se estrenaba la comedia El hijo del diablo, la primera colaboración de Adam Sandler con el director Steven Brill. Después vendrían La herencia del Sr. Deeds, Los doble vidas, Sandy Wexler y el especial Adam Sandler 100% Fresh. El miércoles estrenaron El Halloween de Hubie, su cuarto proyecto conjunto para Netflix.

También se cumplen cinco años del estreno de The Ridiculous 6, la primera colaboración entre Sandler y Netflix y parte de un acuerdo millonario por seis películas que le reportó a la plataforma más de 2.000 millones de horas de visionados. Ante esa contundencia, este año, la plataforma agregó cuatro proyectos más.

El Halloween de Hobie. Foto: Difusión
El Halloween de Hobie. Foto: Difusión

Sandler -quien por fuera de ese acuerdo estuvo en películas importantes para Netflix como Uncut Gems y The Meyerowitz Stories- entregó, principalmente, comedias simples pero populares como La peor semana, Misterio a bordo o Sandy Wexler. Son esa clase de cosas que los críticos odian y el público ama.

La historia se va a repetir con El Halloween de Hubie, que ayer ya era lo más visto de Netflix en Uruguay. Ahora le rinde homenaje al género del terror a través de algunos personajes y también situaciones de varios clásicos del género. Sandler es un actor que parece sentirse cómodo trabajando entre amigos: acá además de Brill andan por ahí Kevin James, Steve Buscemi, Rob Schneider, Tim Meadows y Maya Rudolph. La amistad con alguno de ellos viene de los tiempos que todos trabajaban en Saturday Night Live y Sandler siempre, por lo visto, se acuerda de los amigos.

El Halloween de Hubie, se ambienta en Salem, una ciudad de Massachussets por siempre vinculado con brujas. Allí cada Noche de Brujas (o sea el 31 de octubre, en un par de semanas) Hubie Dubois (Sandler, quién otro) se toma muy en serio la ingrata tarea de garantizar la para nada amenazada seguridad de sus vecinos. Su intención es que todos disfruten de la festividad sin saltarse las normas como una suerte de chaperón colectivo.

Como suele pasar a esa clase de personalidad, Hobie es uno de los vecinos menos queridos por la comunidad que le tira latas, basura y hasta sandías mientras anda en bicicleta. Y poco ayuda que hable extraño (con una geringoza que Sandler utiliza para esta clase de personajes), sea bonachón, asustadizo, y vaya a todos lados con su termo multipropósitos.

El Halloween de Hobie. Foto: Difusión
El Halloween de Hobie. Foto: Difusión

En Hallowenn, todo eso lo hace particularmente irritante para la ciudad. En realidad, para todos menos para su abnegada madre (una muy divertida June Squibb) quien usa remeras con frases sexualizadas que no entiende, y para Violet Valentine (Julie Bowen), la chica más popular, linda y estudiosa de la secundaria; tiene tres hijos adoptados y es el amor platónico de Hubie.

La aparente tranquilidad de la víspera de Halloween cambia cuando un paciente escapa del manicomio y enfila para Salem. Eso, además de servir como preámbulo y motor para la película, permite jugar con el género del terror, poniendo la cámara desde la perspectiva del criminal, como hizo John Carpenter en su clásico Halloween.

El Halloween de Hobie. Foto: Difusión
El Halloween de Hobie. Foto: Difusión

Y como también es una película de terror hay misteriosas desapariciones, varios sustos, casas embrujadas, asesinos sueltos, algún hombre lobo y pacientes psiquiátricos rondando por el vecindario.

En El Halloween de Hubie, Sandler saca toda su artillería pesada al servicio del chiste. Hay comedia física, escatológica, juegos de palabras, gags y también situaciones chocantes, que son clásicas en todas sus películas. Todo vale en este pastiche de géneros y situaciones para hacer reír. Y todo funciona gracias a esos chistes repetidos hasta el cansancio que se vuelven graciosos, como esas municiones variadas que el protagonista debe ir esquivando en bicicleta a lo largo de la película.

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