FEDE ÁLVAREZ

Haciendo de las suyas en Hollywood

El jueves se estrena No respires, la nueva y exitosíma película del expatriado director uruguayo

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Fede Álvarez director de cine. Foto: Difusión.

Cuando Fede Álvarez atiende a El País desde Los Angeles faltaba unas semanas para que No respires, la película que provoca esta charla, se estrenase y fuera la más vista en su primer fin de semana en Estados Unidos. Hizo 26 millones de dólares y confirmó que Álvarez es un director confiable, respetado y con ideas eficaces.

No es la primera vez que es un éxito: Posesión infernal, su primera película allá, también ganó en su primer fin de semana e hizo mucho dinero.

Nada mal para un montevideano hincha de Peñarol que hizo con sus amigos un corto sobre una invasión extraterrestre a Montevideo (Ataque de pánico) que se volvió viral a nivel global y le consiguió (junto con Rodo Sayagués, su cómplice) una carrera en Hollywood que ahora va por mucho más.

No respires, que en Uruguay se estrena este jueves 8, es una película de suspenso de las buenas llena de ideas cinematográficas sobre tres muchachos que quieren robar la casa de un ciego pero se encuentran con que éste es un enemigo de los difíciles.

—En esos extractos que se ponen en los avisos de las películas alguien se refería a vos o a No respires así: "es como Hitchcock de crack". ¿Te gusta esa definición?

—Sí, claro porque más allá de que me parezca un disparate cualquier comparación con Hitchcock, su cine fue una inspiración para esta película, su manera de contar la historia o cómo hacerte partícipe al mostrarte cosas que por ahí los personajes no saben o no ven. Y está eso de que nadie es bueno sino que en definitiva son personajes malos peleando contra otros aún peores. Y justo es por eso, por sus defectos, que los terminás queriendo. Hoy en el cine, los héroes tienen que ser de capa blanca y muy nobles si no el público los critica. Lo que está bueno es tener en mente una referencia, no se la decís a nadie, y de golpe la prensa habla de ella.

—Es que la referencia es bastante clara en el sentido que, al igual que en Psicosis, son unos ladrones que van a la boca del lobo.

—Y está ese giro de que, como en Hitchcock, pensabas que la película se iba a tratar de algo y se va para otro lado.

Stephen Lang, Jan Levy, Fede Álvarez y el fotógrafo Pedro Luque filmaron
Stephen Lang, Jan Levy, Fede Álvarez y el fotógrafo Pedro Luque filmaron "No respires" en una Detroit abandonada por lacrisis. Foto: Difusión.

—A mí me resultó muy cercana a dos películas recientes, Te sigue de David Robert Mitchell y The Green Room de Jeremy Saulnier. ¿Te sentís parte de una generación del terror?

—No sé si estamos contando lo mismo, pero sí capaz que nos acercamos en la crudeza de nuestro cine. Esta generación en la que estarían ellos y estoy yo, trabaja un cine independiente más realista y costumbrista combinándolo con las cosas más de Hollywood. Porque esas dos películas que mencionás, empiezan con premisas realistas. No son los pibes que se van de vacaciones al lago y los matan a todos, toda esa cosa ochentera falsa y de plástico. Y es algo que cualquier cineasta que se toma en serio su laburo intenta hacer: crear personajes reales y entender que, obviamente si trabajás en el contexto de Hollywood, se hacen películas para las masas que se van a ver en todos los cines del planeta. Por eso tenés que hablarle a todo el mundo. Es el cine que me gusta a mí y el cine que le gusta a ellos. Bueno, después de todo, capaz que sí hay una cosa generacional.

—También pensaba en las referencias al cine de terror de la década de 1980 o el cine de John Carpenter...

—Carpenter, sí claro...

—¿Ves películas para inspirarte cuando encarás un proyecto?

—Capaz que en preproducción, pero más que ver películas, con mi fotógrafo, Pedro Luque, buscamos imágenes o agarramos fotos de películas que nos gustan y pueden relacionarse con lo que hacemos. Las ponemos en la pared y las vemos porque pueden ser parte de la película. Uno es el cúmulo de influencias de toda la vida, y a veces se es más o menos consciente de eso. Pero si tuviera que ir y mirar una película, cuando voy a escribir estaría liquidado. Me siento a escribir lo que me gustaría ver, lo que nadie está haciendo y lo que estaría bueno hacer. Y cuando tiempo después uno la ve en el cine, dice "pucha mirá es igual a tal" o "esto lo saque de aquella película". Pero no lo hacés a nivel consciente.

—En Posesión infernal había un banderín de Peñarol. ¿En esta hay alguna referencia manya?

—Sí, hay. ¿No lo viste? En la toma larga cuando entran a la casa y la cámara recorre todo el lugar y sus elementos, pasa por un mostrador y hay un montón de fotos y cuando llega a la tele hay un banderín de Peñarol y otro de Atenas. El ciego es manya y ateniense.

—Lo que es un buen chiste de esa toma es cuando ponés un retrato al revés.

—Sí, porque en una película así donde hay tan poco diálogo y no tenés chance de que los personajes hablen mucho de sí mismos, tenés que lograr que el arte cuente la historia de alguna manera. Datos como ese claramente te avisan que el personaje sí es ciego —por lo que no va a haber un giro bobo en la película— y que vive solo, sin visitas. Está bueno plantar cositas así porque todo lo que se pueda decir a través de las imágenes hay que aprovecharlo.

—Una cosa muy llamativa de No respires es el uso del color. Hay escenas en azul, un rojo medio Scorsese cuando el ciego baja al sótano, un juego expresionista en las sombras y, la gran decisión que debió ser cómo filmar la oscuridad.

—Mucho de eso es el laburo en conjunto que hacemos con Pedro Luque, que es el fotógrafo con el que vengo trabajando desde que teníamos 20 años, lo que hace que te conozcas, el diálogo sea muy fluido y se planteen las cosas desde una afinidad estilística. Los dos nos damos mucha manija para probar cosas. Si yo me la quiero jugar y le digo "qué te parece si cuando el tipo se para ahí ponemos una lucecita de esas rojas y le damos una presencia más diabólica" y estoy medio temeroso, Pedro es el que me dice "vamos a hacerlo de una". Y al revés también. El mejor amigo de cualquier artista es la inconsciencia. Con esa lógica, hicimos toda la película. Y muchas ideas demenciales ya estaban en el guión. Un buen fotógrafo sabe cómo decir cosas con la luz. Son cosas que nos divierten hacer.

—Otra cosa interesante es el uso del sonido. Es una película casi muda en los que el silencio se llena de jadeos, suspiros, gritos entrecortados...

—Cuando se te ocurren ideas para una película, tenés que encontrar qué es lo que la hace especial. Y ahí vimos que iba a ser una película con cachos de hasta 25 minutos donde nadie hablaba, y eso estaba en la naturaleza misma de la historia. Al saber eso, vimos que íbamos a necesitar un diseño de sonido y una música muy cuidados. No quería que te dieras cuenta que había música, sino que fuera un sonido que podía ser una melodía o un ruido de la casa.

—Es cierto, la primera vez que me resultó explícita la música es cuando la combinás con el ruido de un lavarropa que pone como loco al ciego.

—Todos son sonidos sutiles. El compositor Roque Baños es un artista increíble y buscé hacer algo no convencional. En la primera reunión ya le pedí que no quería una banda de sonido de orquesta, que era lo que habíamos hecho con él en Posesión infernal. Y encontró a un luthier en Tucson que arma instrumentos muy bizarros a base de chatarra, y toda la banda de sonido fue hecha con esos instrumentos para que no hubiera nada que alterara la atmósfera de la casa.

—Estás en Los Angeles rodeado de amigos.

—Ataque de pánico es de 2009 y recién me mudé para acá en 2013, o sea que durante años le dimos pelea a la idea de venirnos. Hasta que llegó un momento en que ya no podíamos seguir allí. Y bueno, me vine para acá con Rodo que ahora vive en el barrio. Y Pedro Luque también se vino porque consiguió una película, y Alejandro —el baterista de Snake— se mudó a Los Angeles. Así que acá estamos todos.

—Está buenísimo...

—Sí, pero se trabaja mucho. Estamos todo el tiempo haciendo cosas, desarrollando ideas.

—¿Cómo es el proceso que lleva de una idea a una película?

—Con Rodo solo habíamos escrito un guión antes de Posesión infernal y después escribimos tres más, por lo que hasta ahora el 50% de lo que escribimos se hizo, lo que es un porcentaje altísimo para esta industria. Y si la película encuentra un buen público eso nos da un buen rango de efectividad a la hora de cuánto gastamos y cuánto le hacemos recuperar a los que invierten.

—Porque te confían plata.

—Esto es show business, no sólo show. Para los estudios es un negocio, para mí, la razón de vivir.

—Pero ahora aspiras a más presupuesto, por ejemplo.

—Ya con Ataque de pánico, el nivel de proyectos que nos proponían era muy alto pero después de Posesión infernal, llamaron de Marvel o para ver si quería hacer Rápido y furioso. Les dije que no. Esto funciona a base de popularidad: sale Ataque de pánico y durante una semana todos te mandan proyectos, pero a las tres semanas, estás por la tuya. Y lo mismo con Posesión infernal. Eso sí, si sos un director con una película grande y exitosa, quedás un poco más arriba.

La fantasía del director y lo que queda por hacer.

—Existe una fantasía sobre un director de Hollywood. ¿Qué te encontraste vos allí?

—Mi fantasía era que acá eran todos de segunda o tercera generación del cine y eso no es así, hay gente de todo tipo y origen. También pensaba que era un cosa de intelectuales y nada que ver; está el que empezó con películas independientes y el que viene de la publicidad y filma guiones sin mucha personalidad. Y se le da mucho lugar al artista, y más si sos un director que sabe filmar y tiene ideas. Otra cosa que pensé es que era más fácil y que una vez que empezabas a jugar a hacer películas te llegaban los proyectos. Y eso no es así ni para mí, ni para Spielberg. Encontrar buenas historias y buenos guiones no es fácil y si uno se los puede generar, mejor. Es mucho trabajo. Y también hay toda una parte de política. Semanalmente me reúno con 50 tipos del estudio y hablamos desde el comienzo del proceso hasta el final. Es un trabajo político, de administrar, de promocionar.

—¿Una película exitosa te permite aspirar a proyectos más grandes o ambiciosos?

—No es una cuestión de tamaño sino de cuán bueno y riesgoso puede ser. La mayoría de las películas grandes, vamos, son malas. Acá se trata de ganar libertad creativa y no es fácil salirte con la tuya en una película grande. Lo que intentamos hacer con Rodo son buenas películas para las masas.

—¿A qué aspirás ahora?

—Uno busca desafíos. Ya hice dos películas así y quizás me interese probar un desafío mayor a nivel de escala. Ahora estoy escribiendo una película que nos compró Warner Brothers basado en una propiedad de cómic y juego que iba a hacer Tim Burton. Es una película muy grande pero con algo de Ataque de pánico.

Stephen Lang, el gran actor de
Stephen Lang, el gran actor de "Avatar", es la figura escalofriante de "No respires". Foto: Difusión.

Un actor fundamental.

—¿Cómo llegaste a Stephen Lang?

—Siempre me gustó mucho. El viene de Nueva York, del Actors Studio, y es un gran actor con una presencia física que era fundamental para esta historia. Y es un actorazo que en la película pasa por todos los estados de ánimo. En preproducción, te ponen una lista de actores que están disponibles y cuánto cuestan. Él estaba arriba de todo en la lista y, encima, le encantó la idea.

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