Cine

La habitación: Superar la dureza con ternura

La historia de un secuestro que nos hizo descubrir a la actriz Brie Larson.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: Difusión.

Hay un tipo de secuestro que cuando sale a la luz, deja al mundo boquiabierto. El impacto es tan grande porque las víctimas son niñas o adolescentes, y los raptores son hombres que asisten al trabajo, que se divierten en bares, que tienen amigos y, a veces, hasta una familia.

Cuando la tragedia de una de estas mujeres se convierte en noticia, se confirma la sensación terrorífica de que el lobo puede estar detrás de la puerta y ocultarse durante años.

El sadismo es inmenso porque el raptor no mata a su víctima, sino que la esclaviza. La obliga a vivir en un cuarto acondicionado para el encierro, la viola sistemáticamente, establece reglas de conducta, y, en la mayoría de los casos, la convierte en madre de sus hijos. Estos niños nacen y crecen en cautiverio, como los animales en los zoológicos.

¿Y qué pasa cuando escapan? Que el afuera no es un mundo amable: es un lugar con el que hay que conectar a pesar de haber estado ausente. Hay que lidiar con una sociedad que quiere conocer detalles exclusivos del drama. Hay lástima, hay morbo, hay depresión.

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De todo esto trata La habitación, la cuarta película del director irlandés Lenny Abrahamson (Garaje, Frank), basada en una novela que escribió su compatriota Emma Donoghue, que además se encargó de adaptar al cine.

La habitación es uno de los títulos más sólidos en la competencia por el Oscar en los rubros Mejor Película, Dirección, Guión Adaptado y Actriz. Lo más probable es que consiga el premio para su protagonista, la jovencísima y brillante Brie Larson.

El resultado de la película demuestra que el director había tomado desde un inicio dos decisiones esenciales sobre el relato: evitar explotar el lado morboso del asunto y hacer a un lado esa lectura hollywoodense de los dramas según la cual las víctimas siempre están lindas aunque no vean la luz del sol, y se adaptan de forma automática a su antigua vida.

La habitación funciona como dos películas: una durante el encierro y otra luego de la liberación. ¿Su mejor acierto? Que jamás pierde la coherencia en el tratamiento de su enfoque central: las víctimas.

Joy, o Ma, fue secuestrada cuando tenía 17 años por "el viejo Nick", un hombre que fingió necesitar ayuda para su perro enfermo. Era porrista, era popular, era la hija única de una familia feliz. Dos años después del rapto tiene un hijo (interpretado magistralmente por el pequeño Jacob Tremblay, que no está nominado al Oscar). El parto fue sobre una alfombra y ella cortó el cordón umbilical. Todo sucedió en la misma habitación (en realidad un cobertizo en el patio trasero de la casa) en la que estuvo encerrada durante siete años sin ningún contacto con el mundo exterior.

La película comienza la mañana del quinto cumpleaños de Jack, que mediante una voz en off relata cómo es la vida en "Habitación", porque allí todo es único: Silla número uno, Silla número dos, Cuchara, Planta, Lámpara, Ropero... Jack conoce del mundo lo que observa en un televisor viejo: "las personas son planas y de plástico", dice. No entiende la diferencia entre el universo, el mundo y Habitación, ni entre lo que es real y lo que no lo es. Su rutina es siempre la misma: despertar junto a Ma, lavarse los dientes, desayunar cereales, retirar la alfombra, estirarse, correr, mirar la televisión, bañarse con Ma, y observar el cielo a través de un tragaluz. Jack cree que llegó a Habitación por ese tragaluz. Tampoco entiende cómo funciona el tiempo: los años pueden ser semanas o días, o meses. Los domingos "el viejo Nick" trae sorpresas, es decir comida, ropa, vitaminas. Jack tiene prohibido hablar con él, por eso cuando llega (para abusar de su madre) se duerme en el ropero.

La contracara del relato es Joy. Brie Larson no se bañó ni usó maquillaje en el tiempo que filmó estas escenas para sentirse molesta, fea y sucia. Maneja la hiperactividad infantil de Jack comportándose como una mujer práctica que acepta su situación y sigue adelante: cocina, lava, lee cuentos, mima al niño, se enoja, lo vuelve a abrazar. Pero algunas veces no se levanta de la cama por días.

Abrahamson presenta esta primera parte del film sin melodrama. Las escenas —filmadas por momentos con cámara en mano y siempre manteniendo una luz que adquiere tonos más cálidos cuando Habitación se transforma en un hogar, y fríos cuando ingresa el raptor—, se concentran en mostrar la cotidianidad del cautiverio.

El clímax ocurre cuando Joy busca la complicidad de Jack para engañar al "viejo Nick" e intentar huir. La destreza actoral de Larson para pasar del amor a la frustración y del desconsuelo al terror, es magnífica.

Luego de la huida comienza una nueva historia: para Jack es descubrir el verdadero mundo y para Joy es volver a la vida que dejó en pausa. El eje narrativo que hace que todos los rubros funcionen (a excepción de la música, mala y molesta) es el diseño de producción: se cuidaron todos los detalles para mantener la coherencia emotiva de los protagonistas. Por ejemplo, afuera de Habitación Joy sigue vistiéndose como si estuviera "presa": no se maquilla, no ve a sus amigas, no es feliz. Jack se convierte en un niño tímido, que solo habla al oído de su madre y no sabe cómo subir o bajar una escalera, el sol le hace arder la vista y observa el cielo acostado sobre el piso: igual que lo hacía antes.

La cámara tampoco olvida qué historia está contando y, cada tanto, sigue filmando a los personajes desde arriba (como si el tragaluz siguiera ahí), mientras que los padres de Joy no adquieren un protagonismo forzado.

La habitación es un tire y afloje entre ternura y dureza, entre esperanza y desconsuelo. Tal vez una muestra de hasta qué punto fue planificada para ser lo más realista posible es un detalle en la decoración de la casa familiar: por todos lados hay barreras de madera que simbolizan la sensación de encierro que difícilmente Joy podrá quitarse de la mente, de su piel ojerosa y de sus emociones destrozadas.

La habitación [****]

Canadá/ Irlanda 2015. Dirección: Lenny Abrahamson. Guión: Emma Donoghue. Música: Stephen Rennicks. Fotografía: Danny Cohen. Montaje: Nathan Nugent. Diseño de producción: Ethan Tobman. Arte: Michelle Lannon. Con: Brie Larson, Jacob Tremblay, Sean Bridgers, Joan Allen, William H. Macy.

NOMINADAS MEJOR ACTRIZ.

Cate Blanchett - Carol.

Interpretó con elegancia y maestría a una mujer madura y adinerada que se enamora de una joven en Nueva York a fines de la década de 1950. Sin embargo no tiene muchas posibilidades de quedarse con el premio porque ya lo ganó en dos oportunidades: en 2004 fue Mejor Actriz Secundaria por El aviador y en 2013 Mejor Actriz por Blue Jasmin.

Saoirse Ronan - Brooklyn.

Las estadísticas prevén que el domingo el Oscar quede en manos de Brie Larson aunque Saoirse Ronan podría ser una justa ganadora. Tiene 21 años y esta es su segunda nominación: ya se había destacado en 2007 (con 13 años) por su brutal desempeño en el drama Expiación, deseo y pecado. Tiene chances, pero Larson muchas más.

Charlotte Rampling - 45 años.

Es la primera nominación de esta actriz británica de 70 años, que ganó el Oso de Plata en el Festival de Cine de Berlín por su labor en 45 años. Su personaje es el de una mujer felizmente casada que a punto de celebrar su aniversario número 45, recibe la noticia de que apareció intacto el cuerpo de una ex de su marido, fallecida 50 años atrás.

Jennifer Lawrence - Joy.

A los 25 años es la actriz mejor paga de los Oscar y una fija en las nominaciones. Sí: Joy es un trabajo excelente en el que le puso el cuerpo a una mujer mayor, con dos hijos, desempleada, llena de deudas y con una familia de locos. Pero no va a ganar porque tiene un Oscar demasiado reciente (¿y apresurado?), 2012, por El lado luminoso de la vida.

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